Diario Vasco

El Gobierno Vasco urge a ETA a aceptar su plan de desarme como única salida

El lehendakari Urkullu y el secretario de paz Fernández, con Ram Manikkalingam y los verificadores del desarme en Madrid.
El lehendakari Urkullu y el secretario de paz Fernández, con Ram Manikkalingam y los verificadores del desarme en Madrid. / ZIPI / EFE
  • El Ejecutivo de Urkullu vuelve a acoger con preocupación los movimientos de Madrid pero mantiene la pelota en el tejado de la banda

  • Reitera su oferta a la banda tras la reafirmación de España y Francia en la vía policial

La reafirmación de los ejecutivos español y francés en la vía policial como única solución al desarme no ha pillado por sorpresa al Gobierno Vasco. El Ejecutivo autonómico urge, en este sentido, a ETA a aceptar su plan de desarme y a trabajar en una entrega de arsenales «ordenada» que dé una salida digna al problema. Vista la postura del gabinete de Mariano Rajoy, reacio a cualquier movimiento que no pase por la actuación de las fuerzas de seguridad, el Gobierno de Iñigo Urkullu vuelve a mirar a la banda para que dé el primer paso y desatasque la solución. «Debe responder cuanto antes a nuestra oferta de desarme», señalan fuentes autorizadas del Ejecutivo de PNV y PSE-EE.

Los ministros de Interior español y francés, Juan Ignacio Zoido y Bruno Le Roux, celebraron el martes en París su primer encuentro tras ser elegidos. La cita sirvió para escenificar el rechazo del Gobierno galo a la petición de todos los partidos del País Vasco francés para que negocie con ETA la entrega de armas y permita la vía «civil» para la destrucción de los arsenales a través de ciudadanos como los detenidos en Luhuso.

El portazo de Madrid y París a esta vía no gusta al Ejecutivo de Vitoria. No obstante, la «primera petición» del Gobierno de Urkullu sigue «dirigiéndose a ETA», según los medios consultados. El bipartito que forman PNV y PSE-EE entiende que la solución pasa por el plan de desarme presentado por el secretario general de Paz y Convivencia, Jonan Fernández, el 21 de diciembre de 2014, y urge a ETA a responder positivamente a esa oferta para desatascar la cuestión.

En principio, la banda requiere la colaboración del Gobierno Vasco, pero para dar cobertura política e institucional a una entrega de armas a través de la «sociedad» y los verificadores internacionales, y no tanto para que sea el Ejecutivo vasco o la Ertzaintza quienes lideren ese proceso. ETA teme, en ese sentido, que el plan de desarme de Urkullu y Fernández busque solo que sea el PNV quien capitalice el eventual éxito de esta hoja de ruta.

A este respecto, desde el Gobierno Vasco han precisado que la carta que envió ETA a Urkullu hace dos años para un desarme concertado, como avanzó este periódico el pasado 22 de diciembre, hablaba de las «consecuencias del conflicto en general», sin hacer hincapié en una oferta concreta para la entrega de armas, según las fuentes consultadas. Aquel mensaje, precisan, se envió hace alrededor de tres años y antes de la oferta de Fernández de plan de desarme. Y en este sentido, el Ejecutivo de Vitoria lamenta que pasados más de dos años, la banda no haya respondido a ese ofrecimiento.

Aquella propuesta de la Secretaría de Paz y Convivencia constaba de cinco puntos. En el primero, ETA debía aceptar que se materialice el desarme ante la sociedad vasca y «canalizarlo mediante los buenos oficios de un comité para el desarme con una composición social, internacional e institucional». A continuación, la banda debía «estructurar» en un plazo de tiempo sus depósitos y zulos, en ubicaciones «localizables y seguras para la población en general». Paralelamente, se constituiría un Comité para el Desarme compuesto por una representación del Foro Social, órgano que busca impulsar un proceso de paz, representantes de la Comisión Internacional de Verificación, y miembros del Gobierno Vasco, con apoyo del Parlamento. Una vez conformado ese grupo, que «representaría a la sociedad vasca», ETA les transmitiría la localización de sus almacenamientos de armas y explosivos. El paso final, el «jurídico», consistiría en que el Comité para el Desarme pondría esa información en manos del Gobierno Vasco para que éste actuara como «legalmente proceda».

«Lealtad» al Estado

El Gobierno Vasco quiere abordar este proceso «ordenado» de desarme «desde la lealtad» al Estado, en el sentido de que la entrega de las armas debe garantizar que no haya «impunidad» ante los casos de asesinatos sin esclarecer. Así lo ha venido repitiendo el lehendakari en sus últimas comparecencias públicas, como el pasado lunes.

Más allá de la exigencia a ETA, en el Gobierno Vasco no comparten el contenido de la reunión entre Le Roux y Zoido, aunque creen que el cierre de filas escenificado por los dos ministros evidencia la inviabilidad de los planes de ETA. Los primeros pasos de Zoido están causando «preocupación» en Lehendakaritza. Por ejemplo sus declaraciones a este periódico endureciendo las condiciones a los presos para mejorar su situación. No obstante, el Ejecutivo de Vitoria confía en que el fin de la mayoría absoluta limite el margen del PP.

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