Diario Vasco

Erkoreka y Sáenz de Santamaría intentarán acordar el lunes dos de las leyes recurridas

Erkoreka y Sáenz de Santamaría se encontraron por última vez en la jura del lehendakari en Gernika.
Erkoreka y Sáenz de Santamaría se encontraron por última vez en la jura del lehendakari en Gernika. / EFE
  • Aprovecharán la toma de posesión del delegado del Gobierno para dar el último empujón a la negociación sobre la Ley Municipal y de Adicciones

El auténtico foco político del acto de toma de posesión de Javier de Andrés como nuevo delegado del Gobierno en Euskadi, el próximo lunes en Vitoria, se situará detrás de las cámaras. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno volverán a verse las caras, mes y medio después de la jura del lehendakari, en un momento crucial para desencallar la negociación abierta sobre cuatro leyes vascas. No tienen ninguna reunión prevista, de momento. Pero nadie descarta, de hecho se apunta como lógico, que los dos mandatarios reserven un hueco para hablar y lograr un entendimiento sobre dos de las normas en discusión, la ley Municipal y la de Adicciones, que antes del sábado día 12 deben desbloquearse para evitar llegar al Tribunal Constitucional.

Los máximos responsables de que la negociación abierta hace unas semanas llegue a buen puerto podrían dar el lunes el último empujón a ese diálogo 'virtual' -no se prevén más reuniones físicas- que mantienen los técnicos en el seno de la comisión bilateral entre ambos gobiernos, la encargada de minimizar las discrepancias legales y buscar una interpretación legal común con la que ambas administraciones estén conformes. El simple hecho de que el equipo jurídico del Gobierno central se haya encargado de elaborar el borrador sobre los puntos de la ley municipal en discordia se interpreta en Euskadi como un paso positivo de cara al acuerdo. Pero aún es «pronto», advierten, para lanzar las campanas al vuelo.

De momento, los gabinetes se siguen cruzando vía email textos con correcciones para intentar consensuar las diferencias en torno a algunos artículos concretos de cada norma. En concreto sobre la municipal, el debate se centra en el artículo 82 que regula las consultas populares de ámbito local y en el uso exclusivo del euskera en las notificaciones oficiales de los consistorios. «Hay un borrador muy trabajado», aseguran las fuentes consultadas, que no se atreven no obstante a avanzar si eso es una pista fiable para pensar en un acuerdo o no.

Menos complejo parece resolver en esta fase previa el disenso sobre la gestión de los clubes de cannabis, el punto conflictivo dentro de la Ley de Adicciones aprobada por unanimidad -es decir, con el apoyo del PP- en el anterior Parlamento Vasco. También hay un borrador, esta vez elaborado por el equipo vasco, que aún está siendo objeto de correcciones y aportaciones por parte de los abogados del Estado sobre este asunto.

La negociación, por tanto, sigue abierta. Pero el plazo se achica y la próxima semana, Erkoreka y Sáenz de Santamaría deberán aclarar si el ansiado deshielo político empieza a dar frutos. En caso de acuerdo, ambos son los encargados de firmar los decretos que tienen que publicarse, antes del sábado, en los boletines oficiales del País Vasco y del Estado. Si no, la maquinaria seguirá su curso y el equipo jurídico del Gobierno central materializará sus recursos ante el TC.

Segundo bloque

Un primer consenso sobre estas dos normas permitiría a ambos gabinetes comenzar el año con otro pie. Mejor, al menos, que como lo acabaron: con el recurso sobre la última OPE de la Ertzaintza y la sentencia judicial que tumbaba las 35 horas para los funcionarios de Euskadi. Por delante, quedan no obstante otras dos leyes por negociar, la de víctimas de abusos policiales y la de Iniciativa Legislativa Popular, cuyo plazo no expira hasta primavera. La urgencia de salvar las dos primeras ha relegado la discusión sobre ellas, pero el Gobierno Vasco las tiene bien presentes y una vez zanjado este bloque normativo se centrará en el siguiente.

El ruido levantado por la decisión del lehendakari de no asistir a la toma de posesión de De Andrés quedará apaciguado si el consejero vasco y la vicepresidenta logran encarrilar por otra vía los cuatro años de litigiosidad creciente que les han enfrentado y que han soliviantado especialmente al gabinete Urkullu. Erkoreka y Sáenz de Santamaría son los máximos responsables de restablecer la sintonía. Y estas dos leyes, la municipal con bastante carga política, serán un buen termómetro para adivinar el grado de deshielo en el futuro.

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