Diario Vasco

40 años de la Audiencia Nacional, de los inicios contra ETA al yihadismo

  • El tribunal ha pasado de perseguir el terrorismo, el crimen organizado y el narcotráfico a acoger los grandes casos de corrupción en España

La Audiencia Nacional cumplió ayer cuarenta años, cuatro décadas en las que este tribunal ha pasado de perseguir el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo de ETA a investigar los grandes casos de corrupción y los procedimientos relacionados con el yihadismo. Los atentados del 11-M, el envenenamiento masivo por el consumo de aceite de colza, las extradiciones en su totalidad y hasta el convenio con Estados Unidos son algunos de los casos más importantes que ha juzgado este tribunal, considerado el más mediático de España por la relevancia de los casos investigados y juzgados. Su origen se remonta a los primeros años de la Transición, en enero de 1977 bajo la presidencia de Gobierno de Adolfo Suárez.

Otros casos sonados de la Audiencia fueron los procedimientos contra los primeros delitos monetarios, los casos Lasa y Zabala, Nécora, Banesto, KIO, el proceso 11/98 contra el entorno de ETA, la Gürtel o las tarjetas black. Por ese tribunal han desfilado presidentes de los grandes bancos, los cabecillas de ETA con más atentados a sus espaldas, narcotraficantes, estrellas de fútbol, y militares de la dictadura argentina como Adolfo Scilingo, condenado a más de mil años de cárcel por delitos contra la Humanidad.

Precisamente, la Audiencia Nacional alcanzó cierta notoriedad fuera de España también por perseguir crímenes más allá de nuestras fronteras en aplicación de la justicia universal, como cuando el juez Baltasar Garzón dictó una orden de detención en octubre de 1988 contra el dictador chileno Augusto Pinochet.

El presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, recordó ayer en un escrito dirigido a los medios que la Audiencia Nacional «surgió en unos momentos muy delicados de la Transición española» para perseguir el crimen organizado y el terrorismo así como para crear los mecanismos de cooperación jurídica internacional, algo en lo que esta institución fue «visionaria».

Navarro, en el cargo desde 2014, destacó en especial el trabajo de magistrados, fiscales y funcionarios que a lo largo de estos años ha permitido que «hoy pueda considerarse que ETA ha dejado de atentar», una experiencia que considera sumamente útil para afrontar el fenómeno del terrorismo yihadista, con un número de casos creciente en este tribunal.

De hecho, el terrorismo siempre ha estado vinculado a la Audiencia Nacional, no solo por perseguirlo sino por ser objeto de graves atentados. En septiembre de 1989 fue asesinada la fiscal Carmen Tagle; en febrero de 1990 resultó herido con paquete-bomba su entonces presidente, Fernando de Mateo Lage; y en junio de 1996 otro paquete-bomba hirió al magistrado José Antonio Jiménez Alfaro.

Con sede en Madrid, la Audiencia ejerce su jurisdicción en toda España y es el órgano que más poder concentra en el ámbito de la instrucción de procesos penales, al tener atribuidas competencias sobre los delitos económicos de gran magnitud, tráfico de drogas organizado, delitos cometidos fuera del territorio nacional, extradiciones y terrorismo.

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