Diario Vasco

Idoia Mendia: «Compartimos la voluntad de acordar entre diferentes, sin prisa pero sin pausa»

Idoia Mendia responde a las preguntas en su despacho de la sede del PSE en Bilbao.
Idoia Mendia responde a las preguntas en su despacho de la sede del PSE en Bilbao. / IGNACIO PÉREZ
  • secretaria general del PSE-EE

  • «Dirigentes tan diversos como Iceta o Susana Díaz me han felicitado por el pacto y me han dicho que es la vía para el diálogo»

Idoia Mendia está «muy satisfecha» con el pacto de coalición que ha alcanzado con el PNV, y le reconforta que los principales líderes territoriales del PSOE le hayan felicitado por los términos del acuerdo. «Es bueno para Euskadi y también puede serlo para España. Con este pacto demostramos que se puede llegar a acuerdos a través del diálogo».

-¿A qué ha renunciado el PSE para llegar a este acuerdo con el PNV?

-No se trata de renunciar a nada. Si miramos los programas electorales del PNV y el PSE, encontraremos muchas diferencias, pero en este acuerdo hemos sido capaces de poner en común las cosas que nos unen, que también son muchas. Esa transversalidad queda patente en todas las áreas. Se ha puesto el foco en el autogobierno, pero yo reivindico las más de 50 páginas del acuerdo sobre empleo o políticas sociales.

-¿En qué se nota sobre todo la impronta socialista?

-La mano del PSE es patente en igualdad, en medidas para fomentar el empleo en sectores con mayores dificultades, en temas de sanidad, en el trilingüismo en la educación... Una serie de cuestiones que habíamos venido defendiendo en los últimos años y que tienen reflejo en este pacto.

-Desde fuera, daba la sensación de que el acuerdo era cuestión de tiempo. ¿Desde dentro también?

-No, en absoluto. Me llama la atención que hubiera esa percepción, y lo he comentado en tono jocoso con Andoni Ortuzar. La gente de la calle, los medios de comunicación o incluso muchos afiliados del partido daban por hecho el acuerdo con el PNV, pero los dos partidos acudimos a las elecciones con las manos libres, por lo que ha sido una negociación difícil. No había nada escrito de antemano y podía haber salido mal, pero ha salido bien porque había voluntad por ambas partes para llegar a un acuerdo. Ese empeño de Ortuzar y mío para que saliera ayudó a superar los momentos de quiebra que también se dieron.

-¿Cuánto ha habido de convicción y cuánto de necesidad?

-La legislatura pasada siempre dije que el Gobierno Vasco no sólo tenía que gestionar el día a día, sino que tenía que levantar la mirada para construir el futuro de Euskadi. Y para eso se necesita una mayoría lo más amplia posible y una mirada de conjunto. Nos hemos encontrado dos familias políticas que nos podemos complementar para ocupar el carril central de la política en Euskadi.

-¿El PSE corre el riesgo de desdibujarse en este Gobierno?

-Más te desdibujas en la oposición, donde no tienes capacidad de gestión o relevancia política. Puedes influir más con un acuerdo como éste y entrando en el Gobierno, igual que estamos en las diputaciones y los ayuntamientos. En la oposición, con 9 parlamentarios y por detrás de EH Bildu y Podemos, no hubiéramos podido ser tan útiles a los ciudadanos.

-¿La entrada en el Gobierno puede enterrar la autocrítica sobre los malos resultados electorales?

-El Partido Socialista en general no pasa por buenos momentos, y nuestros resultados siempre suelen tener vasos comunicantes con la situación general del PSOE. La entrada en el Gobierno debe servir para mostrar esa utilidad a la ciudadanía. Yo, como secretaria general, me quedo al frente del partido sin entrar en el Ejecutivo para hacer política y para hacer de conexión entre la institución y la calle. Además de seguir la labor de renovación del partido y su adaptación a la Euskadi del siglo XXI.

-¿En ningún momento se planteó entrar en el Gobierno?

-No, si hubiera entrado al Gobierno habría dejado al partido demasiado huérfano y no nos lo podemos permitir. El PSE requiere ahora liderazgo y un trabajo constante.

-¿Tuvo que pelear mucho para que el PSE tuviera tres consejeros, cuando el PNV les ofrecía dos?

-La composición del Gobierno y de las carteras sólo se trató en las últimas 72 horas de la negociación. Me reuní con el lehendakari, que me contó lo que tenía en la cabeza y me dijo que había pensado en dos carteras para el PSE. Yo le respondí cómo veía el posible esquema de departamentos para los socialistas. Al final fuimos capaces de llegar a un acuerdo y estoy satisfecha. Ha quedado un Gobierno bastante completo.

-¿Cómo eligió a los tres consejeros, Iñaki Arriola, María Jesús San José y Alfredo Retortillo?

-La elección de Arriola la tenía clara desde el momento en que yo no iba a entrar en el Gobierno. Era la persona más adecuada para ser el referente político socialista del Ejecutivo, porque además ya tiene experiencia como consejero. Con San José y Retortillo he buscado perfiles que den buen resultado en esas carteras y, a la vez, generen nuevos liderazgos.

-¿El principal objetivo es virar a la izquierda la acción del Gobierno?

-El acuerdo se propone garantizar que la recuperación económica y las reformas en los servicios públicos vayan en la dirección adecuada.

-¿El pacto desactiva totalmente la mayoría de izquierdas que proponían EH Bildu y Elkarrekin Podemos en el Parlamento?

-Eso era puro postureo. Esos dos partidos saben que las cuestiones de giro social están incorporadas al acuerdo. Además, cuando estás en un pacto de este tipo, tienes que ser leal en la actividad legislativa. Otra cosa es que habrá que incorporar a otros grupos para alcanzar la mayoría absoluta, y ahí es donde podrán sumar sus ideas EH Bildu, Podemos o el PP. Si acabamos sumando con los dos primeros, la lógica dice que serán acuerdos más hacia la izquierda.

-¿Está cómoda con la «libertad» que se han dado PNV y PSE en materia de autogobierno?

-Sí, es una libertad buscada. Lo importante es que tenemos un suelo común muy amplio para seguir completando el desarrollo del autogobierno. Hay mucho trabajo que hacer tanto en el Gobierno, con la reclamación de las transferencias pendientes, como en la ponencia de autogobierno del Parlamento, que abordará la reforma estatutaria. Esta fórmula es impecable porque se trabajará en el Parlamento dentro de los cauces legales. Ahí podemos debatir cualquier tema, como ya se hizo la anterior legislatura. Nosotros no vamos a cercenar el debate sobre el derecho a decidir, por ejemplo, pero nos damos libertad para defender nuestros planteamientos. Eso sí, compartimos la voluntad de que lo que salga de la ponencia sea algo acordado entre diferentes. Sin prisa, pero sin pausa.

-¿No se marcan plazos? Ortuzar ha dicho que le gustaría que hubiese un texto articulado en dos años...

-Primero hay que constituir la ponencia y dar un plazo a Elkarrekin Podemos para que presente sus propuestas, porque la anterior legislatura no estaba. Luego, con los documentos de todos los grupos, deberemos acordar unas bases y ver cómo las articulamos en una proposición de ley. Hay un plazo estimado de ocho meses para que se redacte ese borrador, y podríamos pensar que en dos años podría haber una propuesta articulada en el Parlamento, aunque luego habría que debatirla y acordarla. Y ahí es donde ya no fijamos plazos. Será un acuerdo complejo.

-¿Este puede ser el tema de mayor fricción dentro del Gobierno?

-Es el tema más político, pero el valor que tiene este acuerdo para Euskadi, y para el conjunto de España, es que ponemos en valor la política. Hace mucho tiempo que en España no se hace política en muchos temas, y con este acuerdo con el PNV los socialistas demostramos que no tenemos miedo de hacer política para alcanzar acuerdos.

-¿Lo ve como un espejo para resolver cuestiones como la catalana?

-Tampoco tenemos que ir de sobrados, porque la realidad vasca es diferente a la catalana, pero sí creo que es un espejo en el que se podrían mirar las instituciones catalanas, que ahora están en una vía de unilateralidad y de ruptura. Pero también el Gobierno de España, porque hemos demostrado que buscando el consenso se pueden llegar a acuerdos. Es fundamental hacer política y no estar en plan cainita sin poder llegar a pactos, como hemos vivido estos últimos años en la política española. Así que este pacto es bueno para España y para el PSOE en general.

-¿El resto del PSOE ha entendido bien este pacto?

-Los días en los que estábamos cerrando el acuerdo hablé largo y tendido con Javier Fernández, líder de la gestora. Después, muchos líderes territoriales lo han leído y todos están muy satisfechos con lo acordado. Desde Fernández Vara, pasando por Miquel Iceta o Susana Díaz. Todos me han felicitado y me han dicho que les parece un gran acuerdo. Es significativo que dirigentes tan diversos coincidan en que ésa es la vía para el diálogo y la normalidad.

-¿El PSE tiene algún problema en que el nuevo Gobierno negocie los presupuestos vascos con el PP?

-Lo importante a la hora de negociar los presupuestos es que no descabalguen los grandes objetivos acordados. Los grupos que quieran sumarse, que sea para aportar, no para cambiar las políticas pactadas. El PSE no tendrá ningún problema en negociar con cualquier grupo siempre que no se desbarate lo acordado.

-¿También con el PP?

-Ningún problema para negociar con cualquier grupo. Y soy optimista, porque en la sesión de investidura vi manos tendidas y posibilidades de encontrar puntos en común.

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