Diario Vasco

Andoni Ortuzar : «Podemos ser una nación libre sin tener que romper con nada»

Andoni Ortuzar explica el acuerdo de coalición en su despacho de Sabin Etxea.
Andoni Ortuzar explica el acuerdo de coalición en su despacho de Sabin Etxea. / IGNACIO PÉREZ
  • presidente del pnv

  • «La gente, espantada de 300 días sin Gobierno en España, me dice que hemos hecho bien; y además este pacto obliga a pactar a la oposición»

«No ha sido fácil», insiste. Pero Andoni Ortuzar habla satisfecho de un pacto «equilibrado» y con el que cree que se abre la oportunidad de acordar el autogobierno. «Podemos ser una nación libre sin romper con nada», intentará convencer al PSE y a la izquierda abertzale.

-¿Ha sudado mucha tinta para cerrar esta coalición?

-Un poco sí. No ha sido fácil. Ha sido una negociación larga, minuciosa y de cimentar la confianza personal y política. Pero ha merecido la pena. Yo viví la ruptura del Gobierno del 98. Estaba en acción exterior y recuerdo el día en que los consejeros socialistas se despidieron del lehendakari Ardanza, convaleciente en el Hospital de Santiago. Sé por qué se rompió, cómo y lo que aquello rompió. Ha ayudado que yo conociera lo que pasó y lo que esta casa (Sabin Etxea) no quería que se volviera a repetir. Y ha ayudado que Idoia no estuviera en eso. A ella le han pesado más las circunstancias de su partido. Pero el resultado ha sido bueno.

-¿Las desconfianzas o rencores estaban aún latentes tras 20 años?

-No rencores, sino por qué se rompió. El PSE dice que fue por Lizarra. Pero no. Aquello se rompió porque el lehendakari Ardanza en febrero del 98 propuso una alternativa que unía una solución al problema de ETA y del autogobierno, el plan Ardanza. El PSE inicialmente lo veía con buenos ojos, pero el PP de Aznar empezaba a virar y Redondo Terreros, contra la opinión de los tres consejeros socialistas, dio la orden de salir del Gobierno. Hoy las cosas han cambiado mucho, pero hay dos puntos que siguen sobre la mesa y que tenían que recogerse en el pacto. La solución al problema de ETA afortunadamente desde otros parámetros. Y el autogobierno, también desde otros parámetros. La ruptura del 98 quebró la confianza con el PSE en esos dos ámbitos, y eso nos dejó una lucecita encendida para advertir de que no podía volver a ocurrir. Por eso, hemos sido tan minuciosos en la redacción conjunta de esas materias.

-¿Qué ha sido lo más costoso?

-Llegar a un umbral mínimo de comprensión de los problemas del país desde nuestra percepción que no sobrepasara los máximos del PSE. Ahí nos hemos movido y hemos conseguido una buena línea para ambos.

-¿Habla solo de autogobierno?

-No. En políticas sociales y económicas hace tiempo que no es difícil pactar. Ellos ponen el acento en algunas áreas para reforzar su posición, pero en el fondo las políticas que promueve el PNV, con o sin el PSE, tienen una clara raíz socialdemócrata. En eso nos solemos poner de acuerdo rápidamente. Donde las cosas son más complejas es en paz y convivencia. Hemos vivido en el mismo bloque, pero con miradas diferentes de cómo había que salir de la situación. Y ahora hemos unificado esa mirada. Ha quedado una cosa importante. No se le ha dado relevancia, pero la va a tener.

-¿Habrá diálogo político en la ponencia parlamentaria?

-Hace falta un foro, y es mejor que esté en el Parlamento y no en hoteles ni foros sociales. Cómo no vamos a ser capaces de hablar.

-Hace cuatro años no lo fueron.

-Porque veníamos de una situación bastante enrarecida. Visto ya con algo de perspectiva, era una legislatura de transición en este ámbito, aunque no la doy por perdida. El PSE necesitaba hacer una transición de una Euskadi contra ETA a una post-ETA. La izquierda abertzale sigue necesitando tiempo y esperemos que esta legislatura ponga su contador a cero y podamos crear con ellos acuerdos positivos. Tenemos la duda del PP, pero intentaremos que se muevan. Estos cuatro años han servido para serenar el debate. Los términos en los que se habló de paz, convivencia y memoria en el debate de investidura no tienen nada que ver con el de hace cuatro años.

-¿Quién tenía más interés en alcanzar el pacto de coalición?

-Supongo que los dos. Pero desde luego, nosotros queríamos un acuerdo.

-¿Todo el EBB lo quería?

-Dependía de las condiciones. Un acuerdo es un dar y recibir y tiene que estar equilibrado. Si no, merece más la pena ir en solitario. Pero este acuerdo está equilibrado. Y a nosotros nos da estabilidad al Gobierno y cierta comodidad en el Parlamento, pero la clave es para el país. En estas 48 horas en la calle, me han dicho que hemos hecho bien. La gente estaba espantada de los 300 días sin gobierno en España. Y, además, creo que este acuerdo también le viene bien a la oposición, porque corríamos el riesgo de que en Euskadi hubiera una carrera loca por ver quién era el opositor más opuesto. Esto desincentiva la oposición destructiva. Y espero, igual soy iluso, que de aquí a un año o dos tengamos un mapa de relación gobierno-oposición distinto y mejor. Creo que este pacto obliga a los demás a pactar. Y eso es bueno.

-¿Echarán de menos ese escaño que se les fue a última hora?

-Yo le he dado muchas vueltas a este tema. Lógicamente, con él, la reflexión hubiera ido por otro lado. Pero visto lo visto, tal y como ha sido aceptado el Gobierno de coalición fuera de la hojarasca de la bronca lógica de los debates, creo que las cosas van a ir bien. Nos ha obligado a hacer algo que es bueno para el país. Una serendipia. -«Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual» (RAE)-.

-Así que con 29 no hubieran firmado una coalición.

-Hubiera sido un pacto distinto, más cómodo.

-¿Desde fuera?

-No lo sé. Pero las posiciones negociadoras hubieran sido diferentes, las nuestras y las del de enfrente.

-Dice que los dos han cedido, pero ¿cuál es su mínimo?

-El pacto no podía rehusar conceptos que están en la política, aunque no los compartamos al 100%.

-¿Cuáles?

-Nación, derecho a decidir, reforma constitucional, marco interno territorial, final ordenado de la violencia, desarme, nueva política penitenciaria, transferencia del régimen económico de la Seguridad Social y Prisiones... Sabíamos que eran temas delicados, pero tenían que estar en el papel, y había que buscar el cómo. Eso es lo más complicado, pero estoy satisfecho de cómo está. Y sé que al PSE le ha costado.

-¿Por presión del PSOE?

-Tenía prevención por qué iba a pasar el día después. Este proceso me ha servido para hablar mucho con Idoia. En ella han pesado mucho sus postulados ideológicos, pero también la coyuntura política. Era consciente de que iba a tener lecturas fuera de Euskadi y no quería que la locura instalada en Madrid lo arruinara. Creo que ha tenido audacia y valentía en la negociación, y se ha metido en lo que podía haber supuesto un lío, pero ha salido bien.

-Con tantas diferencias en autogobierno, ¿realmente cree que se acordará esta legislatura?

-Si no es ahora, no veo qué condiciones mejores podrían darse en el futuro para que esto suceda.

-¿Hasta dónde llega la libertad que se han concedido? ¿Tendrá límites?

-No.

-De otra forma, ¿dónde ve el punto de encuentro?

-Vamos a negociar... Pero, como dije el otro día, yo no renuncio a convencer al PSE de que la opción del PNV entra dentro de sus postulados y que es buena para este país, porque no es una opción de ruptura, pero sí de libertad. Se puede ser libre sin romper. Esa es la clave. Cómo conseguimos sentirnos libres como nación, como sociedad, sin que eso suponga romper con nada. El modelo del PNV te puede llevar ahí. Y me voy a empeñar en convencer al PSE o a la izquierda abertzale. El derecho a decidir es el instrumento, no la decisión. Un instrumento que se puede utilizar para sancionar un acuerdo en Euskadi y con el Estado sobre un nuevo régimen jurídico-político. Llegaremos al acuerdo que haya que llegar para dar garantías a todo el mundo de que el ejercicio de ese derecho no sea una imposición de nadie sobre nadie. Quiero ser optimista, y si nos sentamos a hablar sin sacralizarlo ni demonizarlo, podemos llegar a una formulación. En dos años se puede alcanzar algún consenso en el Parlamento.

-¿Quien será su tercer aliado para sacar adelante leyes, aprobar los Presupuestos...?

-No tiene por qué ser uno solo, pueden ser varios, aunque sé que eso no es fácil. Por eso quiero ver cómo evoluciona la oposición, a ver cuánto tardamos en aceptar, nosotros también, una nueva forma de oposición colaborativa. El esquema de cambio Madrid por Vitoria no se va a producir. Y si la izquierda abertzale cree que nos va a tener de rehén por eso, que no nos ponga en la tesitura... La clave va a estar en dónde ponga cada uno su foco de atención, si es en la política pura o en lo que quiera sacar adelante. Y lo veremos en el primer Presupuesto.

-¿En números se entiende mejor con el PP?

-Lo veremos. Ahí la izquierda aber-tzale va a demostrar su inteligencia política para el futuro. Si sus reclamaciones son el programa de Maddalen Iriarte, no hace falta ni sentarse. ¡Eso es imposible! Pero si viene con enmiendas en uno u otro tema, si juega con realismo, recogeremos ese guante. Y el PP, igual.

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