Diario Vasco

Primero el Gobierno, después el brindis

Iñigo Urkullu recibe las felicitaciones de sus tres hijos -Karlos, Kerman y Malen- y de su mujer, Lucía Arieta-Araunabeña, tras ser investido lehendakari.
Iñigo Urkullu recibe las felicitaciones de sus tres hijos -Karlos, Kerman y Malen- y de su mujer, Lucía Arieta-Araunabeña, tras ser investido lehendakari. / BLANCA CASTILLO
  • Urkullu congeló la celebración hasta que se reunió con Mendia para cerrar los once consejeros

  • Cuando llegó al grupo parlamentario del PNV con los deberes hechos, fue recibido con una larga ovación, que solo rompió Ortuzar: «¡Vamos a descorchar el champán!»

A estas alturas, a nadie le sorprendió. Los colaboradores más cercanos de Iñigo Urkullu y el grupo parlamentario del PNV conocen de sobra el carácter metódico y trabajador del lehendakari, por lo que todos asumieron sin rechistar que la celebración debía esperar. Minutos después de ser investido, el recién elegido lehendakari puso la euforia en 'stand by' en el despacho del grupo jeltzale y dijo que debía cumplir un compromiso. Que ahora volvía. Salió rodeado de una nube de fotógrafos y se perdió por una de las escaleras que conducen a los pisos superiores del Parlamento. Ninguno de sus colaboradores sabía a ciencia cierta a dónde había ido. Un cuarto de hora después, cuando los invitados que abarrotaban el despacho del PNV empezaban a impacientarse, Urkullu bajó sonriente y relajado las escaleras. «¿Dónde estaba, lehendakari?», le preguntó este periodista. «He ido a reunirme con Idoia Mendia para cerrar el Gobierno». Ahora sí, la celebración podía comenzar.

Andoni Ortuzar, que necesita bien poco para sacar su lado más divertido, fue el encargado de cortar la larga ovación que sus compañeros de partido dedicaron al lehendakari cuando volvió al grupo jeltzale. «¡Vamos a descorchar el champán!», animó. «¡O el txakoli!», replicó otro parlamentario con no menos ganas de fiesta. Urkullu es abstemio y no acostumbra a probar el alcohol, pero en ocasiones especiales -y la de ayer lo era- accede a mojarse los labios. Así que Ortuzar le puso una copa en la mano y brindaron por este segundo mandato.

Allí estaba también la familia de Urkullu al completo: su mujer, Lucía Arieta-Araunabeña, y sus tres hijos, Kerman, de 27 años; Malen, de 25; y Karlos, de 24. El mayor de ellos, que se ha dejado barba, es el que más ha cambiado con respecto a la investidura de hace cuatro años, a la que también asistió toda la familia. El nuevo lehendakari aprovechó su breve discurso desde la tribuna tras ser investido para «dar las gracias a mi familia por estar siempre conmigo». También a ellos, que siguieron el pleno desde la tribuna de invitados, les dedicó su primer saludo tras ser elegido. Un momento en el que a Lucía, su mujer, estuvo a punto de embargarle la emoción.

Iñigo Urkullu había llegado a la Cámara de la mano de su esposa minutos antes de las diez de la mañana. Tras los saludos de rigor a los miembros del Gobierno saliente, se sentó en su escaño a la espera de que diera comienzo la segunda sesión de investidura. Esta votación se presentaba rápida y, de hecho, no pasó del cuarto de hora. Mientras los parlamentarios entraban en el pleno para ocupar sus asientos, muchos aprovecharon para saludar a quien estaba a punto de ser reelegido. Solo se levantó para intercambiar unas palabras con uno de ellos, Borja Sémper. Entre otras cosas, porque el portavoz del PP aprovechó su paso junto a Urkullu para felicitarle de antemano «porque luego igual va a ser difícil». Ya puestos, le comentó que esperaba «una legislatura tranquila» y le avanzó que «podemos entendernos». «Eso espero», dice Sémper que le respondió Urkullu. Por cierto, que el presidente del PP de Gipuzkoa imitó a Antonio Basagoiti hace cuatro años y votó en euskera: «Abstenzioa».

Menos aforo en la tribuna

En la tribuna de invitados había menos aforo que en la primera sesión del miércoles. En el palco de honor esta vez faltó el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, pero sí asistieron el de Bizkaia, Unai Rementeria, y el de Araba, Ramiro González. También acudió a la Cámara el fiscal superior del País Vasco, Juan Calparsoro, que intercambió unas palabras con el consejero Josu Erkoreka, al que agradeció su trabajo al frente del departamento de Justicia en los últimos cuatro años.

Por parte del PNV, también se pudo ver a la presidenta del BBB, Itxaso Atutxa, el secretario del EBB, Koldo Mediavilla, el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, el presidente de Eudel, Imanol Landa, y el exdiputado general de Bizkaia José Luis Bilbao. También presenciaron la investidura el secretario general de Paz y Convivencia, Jonan Fernández, y la directora de Gogora, Ain-tzane Ezenarro.

Quien tampoco faltó a esta segunda sesión de investidura fue el portavoz de EH Bildu Arnaldo Otegi, que tras el pleno departió amistosamente con algunos parlamentarios del PNV.

El color de la tribuna de invitados lo pusieron cuatro mujeres que portaban camisetas naranjas y que protestaban por la precariedad laboral en las líneas de emergencias 112. En algún momento pareció que podían intentar hacer ruido durante la sesión, pero finalmente tuvieron un comportamiento exquisito.

Saludo a toda la oposición

La votación de ayer fue como una balsa de aceite, hasta el punto de que todos los grupos de la oposición aplaudieron a Urkullu cuando el recuento de votos confirmó que era lehendakari por mayoría simple. El dirigente jeltzale lo agradeció saludando uno por uno a los líderes de todos los grupos. Primero se dirigió a Idoia Mendia (PSE), con quien ha firmado el gobierno de coalición. Después, a la líder de la oposición, Maddalen Iriarte (EH Bildu), de quien recibió una cálida felicitación. Lo mismo ocurrió con Pili Zabala (Elkarrekin Podemos). El saludo con Alfonso Alonso (PP) fue más protocolario, mientras que la calidez volvió cuando Urkullu se acercó al portavoz jeltzale, Joseba Egibar, y ambos se fundieron un abrazo. Después hizo lo mismo con los consejeros del Ejecutivo saliente.

Tras esta breve sesión de quince minutos, la alegría se trasladó desde el pleno al despacho del grupo del PNV en el Parlamento. Pero la sala principal de la Cámara aún debía acoger una foto curiosa: la de todas las parlamentarias juntas con motivo de la celebración, hoy, del día contra la violencia machista.

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