Diario Vasco

Entre la 'policy' y la 'politics'

Reelección. Un sonriente Iñigo Urkullu, acompañado de la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, ayer en el despacho del grupo del PNV.
Reelección. Un sonriente Iñigo Urkullu, acompañado de la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, ayer en el despacho del grupo del PNV. / IOSU ONANDIA
  • El lehendakari tira de «cultura anglosajona» en su defensa de un acuerdo transversal del que ha sido el principal valedor dentro del PNV

Amante de autores como el británico Tony Judt, el lehendakari se inspiró ayer durante su discurso de investidura en la «cultura anglosajona», según explicó a este periódico. La dialéctica «'policy' versus 'politics'» fue su último hallazgo semántico, que se suma a otros conceptos acuñados personalmente por Iñigo Urkullu como la «nación foral» o la «consulta habilitante». En castellano y euskera el término 'política' sirve para definir distintas acepciones de la palabra. En inglés, sin embargo, 'policy' se refiere a la acción política concreta y se diferencia de 'politics', entendida como la política en general. En estos tiempos de descrédito de la gestión de la cosa pública, Urkullu quiere conjugar «policy and politics» o, traducido, la buena gestión con la «confianza y la credibilidad» que, a su juicio, les da un acuerdo transversal con el PSE-EE. Un pacto en el que se ha empeñado personalmente y del que ha sido el máximo valedor dentro de su partido, el PNV.

En su segunda sesión de investidura, cuatro años después de su primera elección, se vio a un lehendakari más dominante de la escena. Por la mañana exhibió su habitual versión de moderación. Esa que los partidos de la oposición suelen criticar por «sosa o aburrida» pero que a Urkullu le ha reportado réditos electorales. El lehendakari va a gobernar con el apoyo de otro partido, los socialistas, pero necesita de un tercero para asegurar la mayoría absoluta los jueves y los viernes. Así que tocaba acentuar, más si cabe, el perfil modulado e insistir en tender la mano al resto. Una transversalidad que gustó al exlehendakari Ardanza, presente en el palco de invitados e icono de los acuerdos PNV-PSE en los ochenta y noventa. En las réplicas vespertinas, al acentuarse las críticas de la oposición, Urkullu sí se vio obligado a subir el tono.

Su despertador sonó, como todos los días, a las seis de la mañana. Aunque esta vez fue en la residencia oficial de Ajuria Enea, en Vitoria y no en Durango, donde el lehendakari vive ahora. Para las ocho estaba ya en su despacho de Lehendakaritza repasando su discurso, y allí le sorprendió la noticia de la muerte de Rita Barberá, que le llevó a dar su pésame en persona al líder del PP vasco, Alfonso Alonso. Si hace cuatro años, en su primera investidura, franqueó la entrada de la Cámara acompañado del parlamentario socialista José Antonio Pastor, en esta ocasión, pese a que había más motivos para repetir, llegó solo. Eran las 9.15 de la mañana y pese al frío nada hacía presagiar todavía la nevada que iba a caer sobre Vitoria.

Traducción del PP

Tampoco preparó o consultó su discurso con la secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia. No hacía falta. El aspirante del PNV a la reelección recogió las grandes líneas del acuerdo bipartito y agradeció la colaboración de los socialistas y de la propia Mendia. La portavoz del PSE-EE agradeció el detalle. Esta vez de su boca no salieron reproches a Urkullu, como había ocurrido en los últimos plenos parlamentarios o en la reciente campaña electoral, sin ir más lejos. Quien sí entró al juego semántico planteado por el lehendakari fue el PP vasco. «'Policy' and 'politics' es también que aquí se pueda hablar de la reforma de la RGI sin censuras», le tradujo Alonso.

Hombre poco dado a la improvisación, el lehendakari llevaba más de un mes y medio preparando su discurso. Consultó con todos y cada uno de sus ocho consejeros de Gobierno el balance de cada departamento. Los proyectos desarrollados, los asuntos que se han quedado en el tintero, y los retos a desarrollar en la nueva legislatura. Con ellos articuló su discurso de algo más de una hora, en el que mezcló a partes iguales el euskera y el castellano. A la conclusión, tras un breve paso por el despacho del grupo parlamentario del PNV, desapareció con sus más directos colaboradores discretamente, casi sin que nadie se enterara. Y es que falta por cerrar el nuevo Gobierno Vasco, al menos en la parte que corresponde al PNV. Una tarea ingrata, sobre todo por los compañeros que no continuarán, y que el responsable del gabinete quiere llevar a cabo con celo.

Urkullu volverá de nuevo hoy por la mañana al Parlamento Vasco para ser investido lehendakari en segunda vuelta con el único apoyo del PSE-EE. Esta vez no llegará solo a la Cámara, sino que estará acompañado por su mujer, Lucía Arieta-Araunabeña, y sus hijos, Malen, Kerman y Karlos. Tampoco se prevé mal tiempo, aunque Urkullu no vería con malos ojos que la nieve de ayer presagie una 'legislatura de bienes'. Para ello, además de la 'policy' y la 'politics', tendrá que aplicar la 'polity', término por el que los anglosajones entienden las actividades humanas que tienen que ver con el gobierno, con las diferentes formas de gobierno y con el concepto de Estado.

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