Diario Vasco

Autoridades y representantes sociales, entre los invitados en la Cámara vasca

Urkullu, a su salida del Parlamento. /
Urkullu, a su salida del Parlamento. / / IOSU ONANDIA
  • Las inclemencias meteorológicas y la muerte de Rita Barberá se han colado en el pleno de investidura

Algunos con bolso, otros con mochila, maletín o carpeta, pero todos los parlamentarios tenían un complemento común. En una mañana especialmente gris y de incesante lluvia en Vitoria -que ha acabado dando paso a la nieve-, el paraguas ha sido un imprescindible. De hecho, más de uno ha tenido una dura pelea al tratar de meter el suyo en una bolsa de plástico «¿Cinco grados? Ni tan mal». Los que más lo han sufrido han sido la veintena de manifestantes de Erne pidiendo mejoras laborales para la Ertzaintza, que han hecho sus reivindicaciones en la puerta.

Más complicado lo habrían tenido horas más tarde. El parón para comer ha sorprendido a los parlamentarios con un manto blanco. La primera nevada del curso en Vitoria ha querido coincidir con uno de los días con el aforo más concurrido en el hemiciclo. Además de la típica foto del hemiciclo lleno, pocos se han resistido a acercarse a la ventana para capturar el momento. «Es que está nevando, pero bien, eh».

Si bien el debate de investidura ha comenzado con un minuto de silencio en honor a Santi Brouard, en los momentos previos al debate se ha hablado más del fallecimiento de Rita Barberá. «Me he quedado a cuadros cuando me he enterado», se escuchaba en el hall del Parlamento poco antes de que el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, entrase por la puerta. Con el gesto triste, se ha dirigido hacia la prensa y envuelto en una masa de micrófonos, ha asegurado que lamentaba mucho el fallecimiento «de una figura histórica en el PP y un referente».

Poco antes esa nube de cámaras había acompañado a Maddalen Iriarte, candidata a lehendakari por EH Bildu, que ha entrado en el Parlamento junto a sus compañeros de partido. Llegaba media hora antes de que comenzara el pleno, pero no antes que Iñigo Urkullu, que ha vuelto a ser uno de los más madrugadores, tal y como ocurrió en el arranque de la legislatura. Ha entrado solo, sin la compañía de su mujer Lucía, que hoy no ha venido a Vitoria pero que estará presente mañana, cuando se produzca la segunda votación, en la que sí tendrá el respaldo suficiente para mantener la makila.

La socialista Idoia Mendia ha llegado un cuarto de hora antes y ha habido un goteo de los parlamentarios de Elkarrekin Podemos, que en pleno de constitución de Parlamento prefirieron hacer una entrada en bloque.

Desde primera hora, también han llegado a la Cámara vasca Andoni Ortuzar, Itxaso Atutxa, el secretario general de CC OO de Euskadi, Unai Sordo; presidente del Tribunal de Justicia del País Vasco, Juan Luis Ibarra o Arnaldo Otegi, que ha seguido la sesión muy cerca del sitio escogido por el presidente del EBB.

Un silencio sepulcral se ha adueñado de la sala cuando la presidenta del Parlamento, Bakartxo Tejeria, ha pedido a Maddalen Iriarte que se acercase a la tribuna tras arrancar la sesión con una reivindicación feminista. En la bancada de invitados escuchaban su discurso tres de sus hijos, su pareja y su hermana mientras un reloj verde marcaba en la pantalla una suerte de cuenta atrás para que no se excediese de sus noventa minutos, los mismos que ha tenido Urkullu para exponer su proyecto. El aún lehendakari en funciones no ha tardado, por cierto, en hacer una alusión directa a Andoni Ortuzar y a Idoia Mendia por ese pacto que le mantendrá en el cargo otros cuatro años.

José Antonio Ardanza, asiduo a los debates de investidura, ha llegado al Parlamento antes de que se enviasen los primeros tuits desde el hemiciclo. Los móviles, inexistentes cuando él llegó a la Lehendakaritza, han estado presentes también esta mañana en la que algunos parlamentarios han atendido discretamente alguna llamada, mientras otros cambiaban por enésima vez de postura en su escaño.

Tampoco ha faltado a la cita Juan María Aburto. El alcalde de Bilbao y exconsejero de Empleo ha llegado a tiempo para escuchar el discurso de Urkullu. Ese que Aintzane Ezenarro, directora de Gogora seguía a ratos por el monitor que hay instalado en el tercer piso, el que está reservado a los invitados. A su lado estaba Jonan Fernández y tampoco ha faltado una silenciosa alusión a los refugiados en el pañuelo que porta uno de los invitados. Por cierto, no debía de estar muy a gusto allí porque ha acabado optando por bajar a la segunda planta -Pello Urizar llevaba en la solapa una chapa con el mismo mensaje-, acompañado por Diana Urrea, la líder de Alternatiba. Mientras ahí arriba más de uno se quejaba del calor, Bakartxo Tejeria, que sigue la sesión con gesto serio, ha optado por ponerse la chupa de cuero sobre los hombros. En Vitoria, toca abrigarse incluso cuando uno está bajo techo.

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