Diario Vasco

PNV y PSE sellan el pacto que guiará al nuevo Gobierno Vasco

  • En el documento ambos partidos se comprometen a profundizar en el autogobierno mediante una actualización del Estatuto respetuosa con la ley y una reforma constitucional, y a convertir la creación de empleo en su prioridad

El PNV y el PSE han firmado este martes su acuerdo para formar un Gobierno Vasco de coalición, el primero que compartirán en 18 años. En él se comprometen a profundizar en el autogobierno mediante una actualización del Estatuto respetuosa con la ley y una reforma constitucional, y a convertir la creación de empleo en su prioridad. Además, exigen la disolución de ETA, defienden una «memoria crítica» de la huella de la violencia en Euskadi y apuestan por el acercamiento de los presos de ETA, que defenderán conjuntamente en el Congreso de los Diputados.

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Los líderes de ambos partidos, Andoni Ortuzar e Idoia Mendia, han sellado este mediodía el pacto junto al lehendakari en funciones, Iñigo Urkullu, que será investido por el Parlamento vasco este jueves con los 37 escaños que suman ambos partidos. EH Bildu, que cuenta con 18 representantes en la Cámara de Vitoria, presentará la candidatura de Maddalen Iriarte, que no tiene opciones de salir adelante.

La Asamblea Nacional del PNV y el Comité Nacional de los socialistas vascos, que se reunieron la tarde del lunes en Bilbao durante algo más de dos horas en ambos casos, ratificaron el acuerdo alcanzado en la noche del pasado sábado por las comisiones negociadoras, según informaron los dos partidos.

El acuerdo de gobierno, de 71 páginas, se divide en cuatro grandes áreas programáticas: economía y empleo, servicios públicos, autogobierno y paz y convivencia.

El texto pactado establece la reforma del Estatuto de Autonomía, por las vías legales que culminan en un referéndum; recoge la apuesta por un "final ordenado" de ETA y el acercamiento de los presos al País Vasco, y sitúa el empleo como la "prioridad" del Ejecutivo.

Este pacto completa la colaboración entre peneuvistas y socialistas en Euskadi, que gobernarán en coalición en todos los niveles institucionales: ayuntamientos, diputaciones y el Ejecutivo autonómico, como ya hicieron entre 1987 y 1998.

Los socialistas dirigirán en el Gobierno Vasco las consejerías de Trabajo y Justicia; Vivienda y Medio Ambiente; y Comercio, Turismo y Consumo, en un Ejecutivo que aumentará el número de departamentos respecto al actual de 8 áreas.

El reparto de carteras es similar al que ya mantienen en las diputaciones, aunque en este caso los socialistas no gestionarán Transportes, que sí tienen en los gobiernos forales.

El el miércoles, comenzará el debate de investidura en el que Urkullu saldrá elegido el jueves en segunda votación y por mayoría simple con 37 votos de 75, los 28 del PNV y los 9 del PSE-EE.

El lehendakari jurará el cargo el próximo sábado en la Casa de Juntas de Gernika y posteriormente se conocerá el nombre de los consejeros que integrarán el Gobierno Vasco, en el que no estará Idoia Mendia y en el que se da por segura la continuidad de la mayoría de los que han estado ya con Urkullu, excepto Ricardo Gatzagaetxebarria, que lo dejará por motivos personales.

El acuerdo de gobierno recoge que la ponencia de autogobierno del Parlamento vasco hará un borrador de un nuevo Estatuto de Autonomía en un plazo de 8 meses desde su constitución.

Al mismo tiempo, se reconoce a los dos socios la "libertad para defender" en la ponencia sus "respectivos postulados y planteamientos en materia de autogobierno", en referencia a las diferencias que mantienen en cuanto al llamado "derecho a decidir" o a la bilateralidad en las relaciones de Euskadi con el Estado que defiende el PNV y rechaza frontalmente el PSE-EE.

Ambos partidos se comprometen a buscar "el mayor consenso posible" en las bases y principios de la reforma del autogobierno, que se tramitará "siguiendo las normas y procedimientos jurídicos-legales vigentes" y que una vez aprobado por las "instituciones competentes" será sometido a referéndum, como establece el actual Estatuto, sin mencionar la "consulta habilitante" antes de llevarlo al Congreso de los Diputados que defiende el PNV.

En el área de paz y convivencia, apuestan por un "final ordenado" de ETA, que incluya una declaración de la banda terrorista sobre su "voluntad de disolución" de forma "irreversible e incondicional" y un "calendario de desarme definitivo", y el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco, e instan a la transferencia de la competencia de centros penitenciarios.

Los dos socios sitúan el empleo como el "eje básico" en la actuación de todo el Ejecutivo, con el fin de reducir el paro por debajo del 10 por ciento. En este ámbito plantearán la transferencia del régimen económico de la Seguridad Social.

En el otro capítulo del pacto, los dos partidos se comprometen a alcanzar un pacto educativo para una nueva ley vasca, garantizar la universalidad y la equidad del sistema de salud, y la defensa del autogobierno en materia de Seguridad, frente a los recursos del Estado a las promociones de la Ertzaintza.

La coalición entre PNV y PSE-EE ha sido recibida con críticas por parte de la oposición -EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP- y por los sindicatos nacionalistas ELA y LAB, mientras que ha sido apoyada por representantes de la patronal vasca.

El acuerdo también ha suscitado cierta polémica en el seno del PSOE por una supuesta falta de información a la Gestora sobre los contenidos negociados, aunque todos los sectores del partido han mostrado su apoyo a este pacto, aún sin analizar el texto.

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