Diario Vasco

PNV y PSE preparan un texto ambiguo sobre autogobierno para cerrar ya su pacto

Idoia Mendia y Andoni Ortuzar, durante una reunión en Sabin Etxea.
Idoia Mendia y Andoni Ortuzar, durante una reunión en Sabin Etxea. / Telepress
  • Jeltzales y socialistas ven «muy factible» firmar un acuerdo tras aproximar posturas sobre el encaje de Euskadi en el conjunto de España

PNV y PSE ultiman un texto ambiguo sobre autogobierno y la capacidad de la sociedad vasca para tomar decisiones que no comprometa a ninguna de las dos partes y que permita cerrar el acuerdo de gobierno en el que llevan trabajando desde finales de septiembre. Los dirigentes de ambos partidos han aprovechado el fin de semana para intercambiarse los últimos borradores y perfilar un documento que selle de forma definitiva una alianza que, salvo sorpresa de última hora, desembocará en un Ejecutivo de coalición con el que Iñigo Urkullu se garantizará una legislatura relativamente tranquila y los socialistas trasladar una imagen de partido «responsable» y no quedar sumergidos en unas labores de oposición que deberían compartir con EH Bildu y Podemos.

Durante las últimas semanas, las delegaciones de PNV y PSE han confirmado su sintonía, más allá de discrepancias parciales, sobre políticas sociales, fomento del empleo y mantenimiento de los servicios públicos. El problema ha surgido, como era previsible, al tocar otros temas: autogobierno y convivencia.

El punto de partida era ya distante. Los dos textos que remitieron a la ponencia de autogobierno del Parlamento al arrancar el año. El PNV apostó entonces por una reforma del Estatuto que no desbordase la Constitución y que se llevase a cabo a través de una doble consulta que tendría que ser avalada por el Estado. Una postura que veían con buenos ojos los negociadores socialistas.

Donde el PSE veía más nubarrones era en la ‘letra pequeña’; en las puertas abiertas que, según los socialistas, dejaba el documento. Sobre todo, en la referencia velada que hacía el texto del PNV a que una decisión mayoritaria de la sociedad vasca podría quedar por encima de la legalidad. Una especie de ‘bomba escondida’ que para algunos socialistas abría al puerta al derecho a decidir.

Suelo ético y convivencia

La cuestión durante las últimas semanas ha sido encontrar un punto intermedio que satisfaciese a ambas partes. Que vaya lo suficientemente lejos para que pueda ser aceptado por el PNV, sobre todo por los sectores más soberanistas del partido, pero sin que desborde algunos límites que para el PSE serían inaceptables. Los dirigentes socialistas ya habían trasladado a sus homólogos jeltzales que había cuestiones que no podían asumir y que romperían las costuras internas de la formación, tanto en Euskadi como en el conjunto de España. Los dirigentes del PSE, además, han rechazado de forma vehemente el derecho a decidir durante los últimos años y criticaron con dureza a sus compañeros en Cataluña cuando aceptaron el término.

Casar ambas posiciones ha sido lo que más ha dificultado los contactos, que han seguido desarrollándose de manera informal durante el fin de semana. Fuentes próximas a las negociaciones recalcan que al final se ha impuesto el «pragmatismo» y que ambas partes están buscando una salida de consenso. Básicamente, sería redactar un documento de calculada ambigüedad en algunos puntos relacionados con esta materia. Desde el PSE matizan, además, que un acuerdo «entre dos partidos diferentes siempre tiene que dejar espacio para las discrepancias».

A esto hay que sumar otras dos cuestiones. Por un lado, que la ambigüedad deberá ser un terreno en el que deba manejarse un posible Gobierno de coalición PNV-PSE. La suma de ambos es de 37 parlamentarios, a uno de la mayoría absoluta, por lo que requerirán apoyos ocasionales de las otras tres fuerzas en el Parlamento: EH Bildu, Podemos y el PP.

Pero también ha empujado al pacto la voluntad del lehendakari, que no contemplaba la opción de afrontar la legislatura con solo 28 escaños. El papel de Urkullu también ha servido para que el PSE despejase algunas incertidumbres en materia de convivencia y el riesgo de que se desplome el suelo ético. La rúbrica final llegará en los próximos días.

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