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Nagua Alba, secretaria general de Podemos Euskadi, momentos antes de la entrevista. / MICHELENA

Nagua Alba: «Queremos arrastrar los debates hacia lo social como alternativa al PNV»

  • La secretaria general de Podemos Euskadi considera que «EH Bildu y PSE están más preocupados por seducir al partido de Urkullu que por construir un proyecto con Podemos»

Dice que todavía le preguntan si no le produce vértigo ser líder de un partido en Euskadi y diputada en el Congreso en Madrid siendo tan joven y con tan poca experiencia. Pero Nagua Alba tiene claro, a sus 26 años, que «la clave no está en saber de todo sino en saber a quien recurrir cuando no sabes de algo». Ahora afronta en Euskadi una legislatura con «riesgo de recortes», asegura, por lo que Elkarrekin Podemos ejercerá una oposición «responsable y vigilante», cuyo objetivo será arrastrar el debate hacia lo social. Perpleja ante el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, -«hay que analizar las causas, no es que por arte de magia la ciudadanía estadounidense se haya vuelto loca»- analiza la irrupción «histórica» de su partido en el Parlamento Vasco.

-Un mes después del 25-S, ¿ha digerido Elkarrekin Podemos los resultados electorales, por debajo de sus expectativas?

-No nos poníamos ni techo ni suelo porque era difícil. Nunca nos habíamos presentado a unas autonómicas en Euskadi y podíamos esperar cualquier cosa. Evidentemente, uno siempre apuesta por sacar el mejor resultado posible y, en nuestro caso, el objetivo era construir un gobierno alternativo al del PNV, que en la última legislatura creemos que no ha estado a la altura.

-¿Dónde pinchó Podemos a pesar de su rotunda irrupción en el Parlamento Vasco?

-Yo achacaría los aspectos negativos casi más al clima general que había en ese momento de resignación y desesperanza en lo político, viniendo de una repetición electoral y de un escenario muy complejo... Es difícil movilizar un voto que apueste por el cambio cuando hay tal nivel de inseguridad. Sin embargo, algo que hemos conseguido hacer de forma exitosa y de lo que me siento orgullosa es de haber demostrado que ser nuevos en política no implica ser nuevos en la vida, y que personas que no son políticos profesionales pero sí tienen una gran experiencia de vida -como Pili Zabala- conocen de primera mano los problemas de la ciudadanía y también las soluciones.

-Precisamente hubo voces que criticaron la elección de Pili Zabala por su limitado perfil político.

-Es que comparar a Pili Zabala con políticos profesionales es un tremendo error porque ella no lo es, y esa es su virtud. Con quien hay que compararla es con la Pili Zabala que se presentó en un principio a las primarias de Podemos. Yo la quería y respetaba mucho, pero ahora la admiro muchísimo más. Ver cómo ha ido creciendo y se ha ido haciendo cada vez más grande en un lapso tan pequeño es impresionante. Es un orgullo contar con ella.

-Esas voces también reprobaron que se relegara a la candidata de la portavocía del Parlamento para situar a Lander Martínez.

-Hay que entender que esto no es una excepción. Es la norma. No somos el único partido que diferencia la presidencia del grupo de la portavocía. Por otra parte, la tarea de portavoz es muy burocrática, con mucho trabajo técnico de negociaciones con otros partidos, y creo que es importante saber repartir las tareas cuando se trabaja en equipo. Preferimos que Pili se dedique a la dirección política y a conducir los debates parlamentarios de ese grupo, en lugar de al trabajo burocrático. Es el modelo que tenemos en el Congreso en Madrid, con Iglesias y Errejón.

-¿Qué le sorprendió más de los resultados del 25-S: el aguante del PNV o la remontada de EH Bildu?

-Sinceramente, me sorprendió el resultado del PNV. Hay que reconocer que hicieron una buena campaña, diseñada a su imagen y semejante. Porque, al fin y al cabo, ser el partido en el Gobierno les daba la posibilidad de marcar los ritmos. Lo que hizo el PNV es adelantar dicha campaña y llevarla a un compás muy sosegado, con pocos debates y pocos temas sobre la mesa.

-¿Quiere Podemos configurarse como referente de la oposición más que como referente de la izquierda?

-Nuestro reto no tiene que ser la referencia de la izquierda sino de la mayoría. Cuando ponemos la etiqueta 'izquierda' hay un montón de gente que no se identifica con ella, aunque son personas progresistas y que apuestan por hacer políticas que atiendan a las necesidades de la mayoría social. Por poner un ejemplo muy simple, hay muchas más personas que se posicionan en contra del desahucio de una familia, que personas que se dicen de izquierdas. Por lo tanto, una de nuestras tareas es apelar a toda esa gente y confiamos en la construcción de un modelo alternativo que satisfaga a las necesidades de todos y no solo las de una minoría privilegiada.

-¿Y como referente de la oposición?

-En el Parlamento Vasco hay otras fuerzas que dicen tener un proyecto parecido al nuestro, pero tenemos que ver qué papel van a jugar en esta legislatura. Porque estamos viendo a esas formaciones, EH Bildu y PSE, que están más preocupados por intentar seducir y sostener al PNV que por construir esa alternativa. Nuestro objetivo será el de arrastrar los debates hacia lo social. En esta legislatura nos encontramos con el riesgo de que vengan recortes y debemos trabajar para que esos recortes no sean en derechos sociales.

-Es decir, una oposición que vigile al PNV.

-Claro. Porque también la oposición tiene una labor de control del Gobierno y de ofrecer soluciones alternativas si consideramos que son mejores. Ser oposición no solo significa quejarse mucho y llevar la contraria en todo, también es ser propositivo y llegar a acuerdos con fuerzas distintas. Ahí es donde vamos a estar porque la ciudadanía nos lo ha encomendado así. Y si en una serie de cuestiones que son fundamentales, como el autogobierno o la construcción de un marco estable de paz y convivencia, conseguimos ponernos de acuerdo, entonces será positivo.

-Si finalmente el PNV pacta con los socialistas, ¿qué margen le queda a Elkarrekin Podemos?

-Nuestro objetivo seguirá siendo el mismo. Lo que tendríamos que ver es a qué límites llegaría ese pacto con el PSE y si este tiene voluntad de trabajar en lo social o si, por el contrario, va hacer simple seguidismo. El Partido Socialista se encuentra en una situación tremendamente compleja en el ámbito estatal y creo que nos toca esperar a ver cuál es el proceso y cómo concluye.

-¿Su prioridad sigue siendo el blindaje de los derechos sociales por encima de lo identitario?

-Nos enfrentamos a una serie de retos fundamentales, pero creo que lo que pase en lo social en esta legislatura será decisivo para la próxima generación, para los próximos diez años. Corremos el riesgo de que se normalicen cosas como que seamos la mayoría social la que tengamos que pagar la crisis, que la precarización del empleo sea algo normal. Si conseguimos hacer políticas que demuestren que eso no es normal, que hay otras formas de hacer las cosas, eso se estabilizará así en los próximos años.

-¿Qué postura van a defender en la ponencia de autogobierno?

-Primero hay que completar las transferencias que tenemos pendientes con el Estado. Y, por otro lado, renovar el Estatuto de Gernika, que ya tiene muchos años. Hay que sentarse y tener un debate sobre cómo hacerlo. Ahora hay necesidades nuevas. Y nosotros tenemos la virtud y la suerte, porque la sociedad vasca lo ha peleado y conquistado, de tener una herramienta como es el autogobierno que podría servirnos para mejorar la vida de la ciudadanía vasca.

-El 75% de la Cámara vasca es favorable al derecho a decidir. ¿En qué se traduciría esta situación? ¿Habría un bloque PNV/EH Bildu/ Podemos o habría que llamar al PSE?

-Hay determinadas cuestiones que son tan importantes como para que intentemos llegar a acuerdos lo más amplios posibles porque serán acuerdos que representen de verdad a la mayoría. En este sentido, tenemos diferencias, pero podemos encontrar puntos en común. Creemos que existe la posibilidad de construir un modelo territorial en el conjunto del Estado que de verdad reconozca y represente las distintas naciones que conviven en él. Pero la última palabra la tiene la ciudadanía. Defendemos el derecho a decidir desde un punto de vista bilateral, desde el diálogo y la negociación, porque ya hemos comprobado qué pasa con las vías unilaterales que, normalmente, solo generan malestar, división, y además se enquistan.

-¿En la construcción de un marco de paz y convivencia será mas fácil llegar a consensos?

-El objetivo debe ser común para todos los partidos. La sociedad vasca ya ha demostrado que, independientemente de la trayectoria o el sufrimiento de cada individuo, ha sabido llegar a un punto en el que ha dicho: «Ya basta, queremos convivir». Los partidos muchas veces se han quedado atrás y nos toca mirar hacia adelante, por supuesto sin olvidar lo que ha pasado. Creo que nuestro partido puede jugar aquí un papel fundamental porque tenemos la virtud de haber nacido después del cese de la violencia y eso ha provocado que generemos un espacio político en el que se ha encontrado gente muy diversa.

-Si Urkullu fuera a su investidura sin acuerdo, ¿presentaría Elkarrekin Podemos candidato?

-Me parece un escenario irreal. Es evidente que Urkullu va a ser lehendakari. Y además, insisto, la ciudadanía nos ha situado en la oposición.

-¿Y estarían dispuestos a dar sus votos a Maddalen Iriarte, por ejemplo?

-Me parece legítimo que uno de los formatos que se propongan para ese debate de investidura sea el de presentar candidata, incluso a sabiendas de que no va a ser elegida. Pero realmente no le veo sentido.

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