Diario Vasco

Ocho detenidos por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua

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uno de los ocho detenidos en la operación policial contra los autores de la agresión a dos guardias civiles y sus parejas. / EFE

    • Por ahora los arrestados son ocho, pero esta cifra podría aumentar en las próximas horas

    • Los detenidos serán trasladados en las próximas horas a la Audiencia Nacional

    La Guardia Civil ha desatado esta mañana una operación para detener a los agresores de los dos guardia civiles y sus parejas la noche del pasado 15 de octubre en Alsasua. Son ya ocho los arrestados, aunque no se descarta que aumente este número. Se trata de Iñaki Abad, Oihan Arnanz, Hulem Gocoechea, Ainara Urquijo y Jon Ander Cob, que han sido arrestados a primeras horas de esta mañana, y de Joskin Unamuno, Aritz Urdangarin y Edurne Martínez Arrese, detenidos más tarde.

    Las detenciones, enmarcadas en la operación Ausiki, se han producido en varias localidades, entre ellas Pamplona, Altsasua, Salvatierra, Vitoria y Madrid. Todos los arrestados serán trasladados a Madrid para que comparezcan ante la Audiencia Nacional. Los hechos están siendo investigados por la jueza Carmen Lamela por un delito de terrorismo.

    La operación de la Guardia Civil es continuadora de las diligencias abiertas en origen por la Policía Foral tras la paliza por la que un teniente de la Guardia Civil sufrió una fractura en el tobillo, además de mordiscos de los agresores.

    Satisfacción del Gobierno

    El Ministerio del Interior ha subrayado que la operación es "una muestra del firme compromiso de la Guardia Civil para mantener los principios del estado de derecho y un claro ejemplo de que los autores de cualquier acción criminal serán investigados hasta ser puestos a disposición judicial".

    El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha celebrado la operación. "Son noticias que ponen de manifiesto que las leyes se cumplen y que el Estado de Derecho en España es una realidad cotidiana, que quien lo incumple responde ante la Justicia. Estoy seguro de que la juez ha encontrado indicios suficientes de su implicación en la brutal agresión a dos personas que trabajan por el interés de los ciudadanos", ha señalado el ministro.

    El pasado jueves la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, en un auto en el que reclamaba al Juzgado de Instrucción 3 de Pamplona la causa que investiga la agresión, reveló que la Guardia Civil y la Policía Foral ya habían identificado a doce personas por esos hechos. Todos ellos son miembros del Movimiento Ospa, responsable de la campaña de la izquierda abertzale 'Alde Hemendik' (Fuera de Aquí) contra las fuerzas de seguridad del Estado.

    La juez aseguró que los doce «conocían con anterioridad la condición de guardias civiles del teniente y el sargento, siendo esta única y exclusivamente la causa por la que los agentes fueron insultados y golpeados». Para defender que se trataba de un delito de terrorismo, enmarcaba la paliza en la estrategia del movimiento 'Alde Hemendik', al que pertenecerían los identificados.

    Hostigamiento

    Lamela, haciéndose eco de los informes de los servicios antiterroristas del instituto armado, apuntaba que esta campaña o movimiento fue promovido en su día por Gestoras Pro-Amnistía, con el apoyo de Jarrai, Haika y Segi, los grupos juveniles afines a ETA. Esta estrategia, señalaba la instructora, «persiste en la actualidad a través de plataformas populares vinculadas al entorno radical».

    Según la juez, los colectivos como Ospa, «realizan todo tipo de acciones de protesta, presión y hostigamiento contra los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas -en la actualidad fundamentalmente Guardia Civil y sus familias- buscando provocarles una sensación de continuo miedo e inseguridad e impidiéndoles realizar una vida en condiciones de normalidad».

    El auto apuntaba que Ospa y otros colectivos han protagonizado «actitudes provocadoras, manifestaciones, concentraciones, pintadas, pancartas, carteles, vídeos y redes sociales». Y, destacaba la juez, esas plataformas «actualmente cuentan con el apoyo de Bildu, Sortu y Ernai».

    Posible delito de terrorismo

    Como ya hiciera el Ministerio Público, la juez entendía que los hechos pueden constituir un delito de terrorismo «al encontrarnos ante la comisión de un delito grave contra la integridad física (lesiones) cometido con la finalidad de alterar la paz pública o contribuir a tal fin, atemorizando a los integrantes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y sus familias, especialmente a la Guardia Civil, a fin de que abandonen el País Vasco y Navarra, así como evitar que el resto de ciudadanos entablen relación con aquellos provocando de esta forma su aislamiento social».

    El escrito hacía además un detallado relato de los hechos en la madrugada del 15 de octubre, cuando a las 2.30 horas los dos agentes y sus parejas entraron en el bar Koxka de paisano y fuera de servicio. A las tres y cuarto, uno de los identificados, Unamuno, en compañía de Naiara Benogetxea, «dirigiéndose al sargento le dijo que no tenía derecho a estar allí». «Entretanto la gente del bar, entre 20 y 25 personas, se iba acercando rodeando a los agentes y a sus parejas, comenzando a insultarles y amenazarles con expresiones como 'esto os pasa por venir aquí', 'tenéis lo que os merecéis», 'iros de aquí', 'hijos de puta', 'cabrones fuera de aquí', 'perros', 'putos pikoletos', 'txakurras', para a continuación comenzar a golpearles», apuntaba la resolución.

    «Los agentes y sus parejas intentaron abandonar el bar, y en la calle, se encontraron con otro grupo de 15 o 20 personas que, junto con las anteriores, continuaron insultando y golpeando a los agentes y su parejas», hasta que llegó la Policía Foral.

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