Diario Vasco

La fecha de investidura activa la cuenta atrás de una negociación que «avanza»

Las direcciones del PSE y del PNV en la primera reunión, la única pública, que celebraron en octubre.
Las direcciones del PSE y del PNV en la primera reunión, la única pública, que celebraron en octubre. / TELEPRESS
  • Jeltzales y socialistas continúan limando el texto programático conjunto antes de hablar de la estructura de la posible coalición

La convocatoria de la investidura para los días 23 y 24 de este mes que hoy ha anunciado la presidenta del Parlamento Vasco activa la cuenta atrás para cerrar un acuerdo de gobierno que «avanza a buen ritmo». Esa es la única pista, no baladí, sobre el estado de unas conversaciones entre PNV y PSE que se preservan bajo siete llaves y que probablemente no darán resultados, según la cadencia manejada, hasta que expire el plazo de las dos semanas que quedan para el pleno.

El diálogo continúa centrado en limar las diferencias programáticas en «todo» el ámbito de la gestión que deberán compartir, si es que este diálogo termina en una coalición, las dos formaciones. Oficialmente ni se habla de coalición ni se descarta para la gobernabilidad a una EH Bildu que mantiene abierta la vía de comunicación con los jeltzales. Pero la intensidad, el fondo y el objetivo de la negociación con unos y con otros es diferente. Aunque las fuentes consultadas aseguran que aún no se ha hablado de la fórmula final del pacto, el «amplio» documento conjunto que PNV y PSE están trabajando para acotar al máximo el rumbo y las medidas políticas que regirán la acción de gobierno del próximo Ejecutivo vasco solo invita a pensar que la meta es sellar un acuerdo de coalición entre esas dos formaciones, que no se daba desde 1998 en este ámbito institucional y que por eso «no es fácil» de alcanzar.

Al parecer, no se han producido nuevas reuniones a lo largo de esta semana, pero es evidente que tras el trasiego de propuestas y contrapropuestas que se siguen cruzando y tras las conversaciones telefónicas que tienen los ocho responsables de la negociación -cuatro por partido-, no tardará en producirse un nuevo encuentro donde se termine de dar forma a un texto que ratificarán en el seno de cada partido y que tiene vocación de servir como base para el futuro programa de gobierno.

La prioridad económica y de generación de empleo, la protección de las políticas sociales, la fiscalidad, las políticas en materia de pacificación y derechos humanos y la actualización del autogobierno forman el esqueleto de ese documento que deberá ir desarrollándose en función también de unos Presupuestos vascos que todavía no tienen forma, y que, aseguran las fuentes consultadas, no se han puesto de momento sobre la mesa. Ni siquiera una primera aproximación, defienden. Lo que es más difícil de creer es que, más allá del encaje programático que se está intentando cuadrar, no se haya planteado en la mesa de negociación la 'contrariedad' de cómo garantizar que el Parlamento Vasco dé luz verde a esas primeras Cuentas -como primer paso-, cuando entre estas dos fuerzas no suman la mayoría absoluta que sí sumaron la pasada legislatura con el acuerdo de reactivación económica, en virtud del cual el PSE respaldó los tres últimos proyectos presupuestarios de los jeltzales.

El mantenimiento de esa doble vía de diálogo del PNV con EH Bildu radica en ese escaño perdido en el proceso de recuento final de los votos emitidos el 25 de septiembre. Ese «mágico» número 29, como algún dirigente lo definió, hubiera quitado a los jeltzales quebraderos de cabeza para manejarse con comodidad durante cuatro años, pero también hubiera restado juego político y diálogo a la legislatura. Y, por eso, con el escenario final de los 28 escaños, los jeltzales no quieren cerrarse ninguna puerta. EH Bildu sigue manteniendo la duda sobre si, como todo apunta, presentará a su candidata Maddalen Iriarte al pleno de investidura que Bakartxo Tejeria anunciará hoy para el 23 y 24 de noviembre. Pero ya ha venido advirtiendo que, aunque está dispuesta a llegar a pactos de país con los jeltzales, en cuestión de Presupuestos -elemento central de cualquier gobernabilidad- es posible que no se pongan de acuerdo como haya algún recorte -el Gobierno Vasco asegura que no los habrá pese a recaudar 473 millones menos de lo previsto- o no se impulse ya una reforma fiscal.

Compañeros de viaje

Las advertencias por ahora son solo eso, pero apuntan maneras de oposición, la que ejercerán si como, según prevén, jeltzales y socialistas firman su alianza. Descartado de inicio Elkarrekin Podemos, que también sopesa si presentar o no a Pili Zabala como candidata al debate de investidura, por el otro lado se situaría el PP, que en ejercicios anteriores ha prestado su apoyo a algún proyecto presupuestario.

Las relaciones en este momento, al menos entre Andoni Ortuzar y Alfonso Alonso, están congeladas. Pero una vez que la legislatura eche a andar, tanto en Euskadi como en Madrid, todas las posiciones políticas, probablemente, se resituarán en el tablero y se verá quiénes se erigen como compañeros de viaje.

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