Diario Vasco

El PSE vincula la gobernabilidad con los acuerdos de país en su negociación con el PNV

Morales y Mendia frente a Urkullu y Ortuzar, en el primer encuentro entre PSE y PNV.
Morales y Mendia frente a Urkullu y Ortuzar, en el primer encuentro entre PSE y PNV. / TELEPRESS
  • Ambos partidos preservan del foco mediático un diálogo que atraviesa una fase clave para intentar encajar las piezas de sus programas

«Cuanto más atado» sea el pacto, «más complicado es alcanzarlo». La reflexión de una persona conocedora del proceso de negociación que el PNV y el PSE mantienen abierta para explorar un acuerdo de gobierno da cuenta del grado de detalle que se están manejando. El objetivo es compartido, pero no es fácil encajar dos partes de un puzzle que no solo está formado por piezas presupuestarias o planes económicos y sociales, sino que también debe incluir una carga política e ideológica importante, y debe salvar un margen de discrepancia evidente y dejar una puerta abierta a que otros grupos completen la mayoría parlamentaria que no alcanzan por sí solos.

Todo sigue abierto, se está trabajando y «no hay prisa» para cerrarlo, son las únicas claves que se trasladan desde ambas partes en un proceso que atraviesa una fase de mutismo absoluto, posiblemente en la que se estén limando y discutiendo las cuestiones donde más pueden chocar los dos programas. Y donde se quiera atar, además de lo programático, la intensidad de un acuerdo de gobernabilidad que para el PSE debe ir vinculado por fuerza a lo que se denominan «grandes acuerdos de país».

Los socialistas tienen claro, así lo ha ido marcando Idoia Mendia, que un acuerdo de gobernabilidad que dé estabilidad al Ejecutivo de Iñigo Urkullu no se puede disociar de esos grandes pactos que puedan incluir a otras fuerzas del Parlamento Vasco. Y en el lado jeltzale también son conscientes de que si se alcanza la sintonía máxima que exige una coalición tampoco puede ponerse en riesgo con acuerdos que chirríen a uno de los dos socios. La aritmética en este caso, con la falta de un escaño para la mayoría absoluta, juega un papel fundamental en la previsión de las futuras alianzas con terceros que necesitarían para sacar adelante los Presupuestos, las leyes o cualquier acuerdo en materia de pacificación o de autogobierno. Dos de esos grandes pactos, estos últimos, para los que tanto jeltzales como socialistas esperan concitar consensos más amplios que su exigua mayoría.

El intercambio de documentos continúa estos días, reconocen ambos, con la expectativa aún abierta de la fecha para la investidura que este jueves anunciará la presidenta del Parlamento Vasco. La posibilidad de que se produzca en torno al 23 y 24 de este mes -la jura de Urkullu sería el sábado 26- deja aún dos semanas de margen para llegar a un pacto que, si es de coalición, deberá estar atado para esa fecha, para diseñar un gabinete compartido.

Mientras tanto, el PNV mantiene abierta la vía de negociación con EH Bildu para explorar también pactos más allá de la gobernabilidad. La coalición abertzale sondea, por su lado, con Elkarrekin Podemos posibles puntos de encuentro. Y esa entente tiene intención también de contrastar con el PSE cuestiones programáticas en las que puedan coincidir en una reunión que aún no se ha producido.

El PP vasco, la quinta fuerza parlamentaria, observa desde fuera este baile de conversaciones y su presidente Alfonso Alonso exigió al PNV que agilice y clarifique su posición, ya que consideró «curiosa» su negociación a «dos bandas», con EH Bildu y con el PSE. Según censuró, con los primeros «está negociando políticas» y con los segundos, «sillones».

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