Diario Vasco

PNV y PSE trabajan en un primer texto programático antes de volver a reunirse

  • EH Bildu asegura que la «previsible» entente de gobierno «no bloqueará acuerdos de país» entre su grupo y los jeltzales

Lento y ya veremos si seguro. Las negociaciones para formar gobierno en Euskadi van superando etapas y después de que EH Bildu se descolgara del núcleo central de la gobernabilidad, el PNV y el PSE trabajan en el «intercambio de documentos» y la plasmación en un texto programático con los puntos de encuentro y acuerdos que comparten. Es el esqueleto ideológico en el que ambos partidos defienden que sostendrán la futura entente, y de cuya estabilidad dependerá la fórmula final que, sobre todo en el lado jeltzale, se resisten a definir, aunque todo vaya encaminado a la coalición.

El «panel» de operaciones común va cogiendo forma, aseguran fuentes próximas a la negociación. Y tras varios días cruzándose propuestas, retos y medidas de gestión, los diez ejes prioritarios marcados por el PNV en la primera oferta que trasladó a todos los partidos se han agrupado en cuatro bloques, bajo los que ambas formaciones irán completando el posible programa de gobierno final. Reactivación económica y empleo, protección social, pacificación y autogobierno son la columna vertebral de ese documento que se está gestando y que las fuentes consultadas aún no se atreven a denominar borrador de programa de gobierno.

Falta aún mucho camino por recorrer. Para empezar, volverán a reunirse tras este puente del 1 de noviembre para seguir intentando acercar posiciones, el «para qué», y quizás, para empezar a hablar del «cómo» se plasmará esa alianza y del futuro reparto de carteras sobre el que, aseguran desde ambos lados, aún no se ha tratado. Tampoco se ha marcado en las conversaciones mantenidas hasta el momento entre ambas delegaciones ninguna condición de «exclusividad» ante la vía paralela de diálogo -aunque no sea exactamente la misma-, que el PNV mantiene con EH Bildu para llegar a unos «acuerdos de país», que la portavoz de la coalición abertzale no ve incompatibles con la «previsible» entente PNV-PSE.

En la última reunión mantenida con la coalición abertzale, el pasado jueves, la delegación encabezada por Otegi e Iriarte y la conformada por Erkoreka, Egibar, Mediavilla y Peña abordaron esos posibles puntos de encuentro durante la legislatura, en la que EH Bildu quiere ejercer como «oposición constructiva». Y quedaron en que el PNV ofrecerá a la mayor brevedad una respuesta al documento con las prioridades socioeconómicas, de pacificación y autogobierno -estas últimas no «muy desarrolladas», advierten sus interlocutores- que les entregaron.

Pese a las «dificultades» constatadas, explicó también en Radio Euskadi la candidata a lehendakari de EH Bildu, su grupo «tiene las manos abiertas» para llegar a acuerdos en materia socioeconómica -donde más discrepancias observan-, de pacificación o de autogobierno. Y en este último ámbito, más allá de la actualización estatutaria que centrará el debate político de la legislatura, su programa ya recoge propuestas para que el Parlamento Vasco ahonde en el blindaje de las leyes vascas ante el Tribunal Constitucional sin llegar al extremo de la desobediencia, como ocurre ya en Cataluña. Se trata, explicó Iriarte, de que el Ejecutivo español «se dé cuenta de que no estamos dispuestos a que nos neutralicen» a base de recursos de inconstitucionalidad.

La coalición abertzale, que confrontará su programa con el de Iñigo Urkullu en la sesión de investidura, pretende seguir la senda de oposición del último tramo de la anterior legislatura, pero el juego en este caso puede complicarse -temen- por la presencia de un Elkarrekin Podemos que intentará ganarles la batalla de la oposición por la izquierda al Gobierno.

«Meter el remo»

Tanto en el PNV como en EH Bildu tienen ganas de ampliar la colaboración puntual que han mantenido hasta ahora en leyes como la Municipal o acuerdos previos a ella, como el que se fraguó en Eudel para que la coalición entrara en la dirección de la asamblea de municipios. Y aunque determinadas fuentes consideran que el perfil nacionalista de ambos les lleva de forma natural a «acercar sus traineras», cuando llega el momento del encuentro «te meten el remo» para mantener la distancia prudencial, explica una voz autorizada con un ejemplo gráfico muy de la tierra.

Ambos partidos asumen que esa nueva relación política en la que empezaron a profundizar en la segunda etapa del mandato Urkullu, con la redirección que también comenzó a vislumbrarse en la coalición abertzale, sujeta a debate interno, debe seguir en el futuro, para asentar la convivencia desde un suelo ético mínimo compartido -lo que no pudo darse la anterior legislatura- o actualizar el autogobierno. Y por eso, ninguno ha querido dar por terminadas estas negociaciones para la gobernabilidad.

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