Diario Vasco

Iglesias carga contra la capitulación del PSOE

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Pablo Iglesias e Íñigo Errejón durante el debate. / Efe

  • La coalición progresista asegura que los socialistas son ahora un «rehén del PP» y los inhabilita para hacer oposición

  • Garzón lamenta que se consume la operación orquestada por Felipe González, Susana Díaz y las élites económicas para apuntalar a Rajoy

Sin margen alguno de maniobra en esta investidura, Unidos Podemos se esforzó hoy en apuntalar su estrategia para autodesignarse como líder de la oposición. Esta táctica conlleva dos frentes. Por un lado, criticar a un PP frente «al que no cabe duda» de la batalla que le dará Podemos. Por el otro, los ataques a un PSOE que, insisten en la coalición progresista, va a entregar a Mariano Rajoy el Gobierno en bandeja.

En lo que respecta al candidato popular, desde Unidos Podemos se valoró que pronunció un discurso plano, gris y sin novedad alguna. Fue una intervención de trámite, se vino a decir. «Nunca albergamos muchas esperanzas con Mariano Rajoy pero pese a estas bajas expectativas hoy nos has sorprendido aún más», ironizó Íñigo Errejón tras la intervención del presidente en funciones. «Al PP de la Gürtel le decimos que no y se lo vamos a seguir diciendo», resumió el secretario político de Podemos.

Al margen del por descontado ataque contra el líder del PP y su partido, el verdadero objetivo de la formación morada a lo largo del día de ayer fueron los socialistas, a los que Errejón acusó de ser los «cómplices necesarios» de Rajoy, de haber «capitulado» o de intentar dar la mínima publicidad a su abstención porque «están avergonzados de ella». Las relaciones entre ambos partidos nunca han resultado sencillas y todo apunta a que a partir de ahora lo serán aún menos. Al PSOE el número dos de Podemos también le avisó de que será «un rehén» de los populares, que, opinó, aludirán a la política de Estado para que los socialistas «apoyen los presupuestos, el hachazo a las pensiones o los recortes que se exigirán desde Bruselas».

En la misma línea se manifestó Pablo Iglesias. El secretario general de Podemos vaticinó que, cuando llegue el momento de aprobar las cuentas públicas, Rajoy dará a los socialistas dos opciones: O apoyarle o ir a unas nuevas elecciones en las que el PP partiría con ventaja frente a un PSOE descabezado. Iglesias no desaprovechó la ocasión para hurgar en la herida interna de los socialistas. Lo hizo cuando mostró su reconocimiento a aquéllos diputados que se han plantado frente a la Comisión Gestora y votarán 'no' pese al riesgo de acabar expulsados del partido.

«Rendición incondicional»

Uno tras otro los dirigentes de la coalición progresista se colocaron bajo la luz de los focos para cargar contra el PSOE. Pese a los intentos de los socialistas de circunscribir su apoyo a Rajoy a la abstención de la investidura, desde la coalición progresista se martilleó con el mensaje de que se ha formado «una triple alianza» que todo apunta a que será duradera. Ya lo dijo Iglesias el martes: «Habrá garrotazos de día y negociaciones de noche».

Alberto Garzón habló sin tapujos de un golpe palaciego contra Pedro Sánchez que ha acabado en «una rendición incondicional». Máxime, destacó el coordinador federal de IU, cuando en su discurso el presidente en funciones dejó claro que no tiene intención de dar marcha atrás en reformas como la laboral o en los recortes. Garzón colocó a «Felipe González, Susana Díaz y las élites económicas del país» detrás de la operación orquestada para permitir a Mariano Rajoy permanecer en la Moncloa.

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