Diario Vasco

Las consecuencias de romper la disciplina de voto

Javier Fernández.

Javier Fernández. / Kiko Huesca (Efe)

  • Los estatutos del PSOE contemplan desde sanciones económicas hasta la expulsión del partido para los diputados díscolos

La disciplina de voto es una de las máximas que rigen el funcionamiento de los grupos que componen el Congreso de los Diputados. A cada parlamentario le corresponde un voto, pero los antecedentes demuestran que la libertad de estos a la hora de emitirlo se circunscribe a la teoría, mas no a la práctica. Algo que no ocurre en otros sistemas como el estadounidense, donde cada congresista o senador puede actuar en función de los intereses de los electores a los que representa aun cuando estos no coincidan con los de su partido. En España no sucede lo mismo. Las cúpulas de las formaciones controlan férreamente los pronunciamientos de sus parlamentarios, con estatutos que contemplan una serie de consecuencias para aquellos que decidan desobedecer lo aprobado por estas: desde multas hasta la expulsión, lo que les enviaría al Grupo Mixto. Eso sí, el diputado seguirá conservando, en cualquier caso, su escaño, ya que así lo establece la Constitución.

Todos los partidos que conforman el arco parlamentario regulan en los reglamentos por los que se rigen la disciplina de voto, a excepción de Podemos. En el caso del PSOE, el artículo 76 de sus estatutos señala: "Quienes sean miembros del Grupo Parlamentario Federal del PSOE asumen y están obligados a acatar la declaración de principios y resoluciones aprobados en el Congreso Federal del Partido". A quienes no operen así puede imponérseles una sanción económica que puede llegar a los 600 euros cuando se trate de un acto de indisciplina "grave".

Ejemplos de sanciones económicas por no respetar la disciplina de voto ha habido varios en los últimos años. Trece parlamentarios del PSC apoyaron en febrero de 2013 una resolución presentada por CiU que apoyaba el derecho a decidir en Cataluña. Una decisión que chocaba con la del grupo socialista. Se les impuso una multa de 600 euros. También resultó sancionado en 2010 Antonio Gutiérrez, después de que el que fuera líder de CC OO optase por abstenerse en la votación de convalidación del decreto de la reforma laboral aprobada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. El diputado se mantuvo firme en su posición pese a que el portavoz del Grupo Socialista por aquel entonces, José Antonio Alonso, le había advertido previamente de que la opinión personal del parlamentario era libre pero la lealtad con el grupo era "obligada". Otro diputado socialista había sido sancionado anteriormente en esa misma legislatura por no acatar el mandato del grupo parlamentario. Se trató de Juan Antonio Barrio de Penagos, a quien se le impuso una multa de 300 euros pese a esgrimir que todo había sido fruto del error. Y más recientemente, en abril de 2016, cinco diputados aragoneses del PSOE hubieron de desembolsar 600 euros por pronunciarse en contra de una Proposición No de Ley registrada por ERC con la que se buscaba asegurar un caudal ecológico para el delta en el Plan Hidrológico de Cuenca del Ebro.

Expulsión

Pero la formación puede actuar aún con mayor contundencia, decretando la expulsión que los diputados díscolos, que irían a parar al Grupo Mixto. Una facultad que viene determinada por el artículo 78 de los estatutos del partido que reza: "Si no la respetasen [la disciplina de voto], el Grupo Parlamentario y la Comisión Ejecutiva Federal podrían denunciar su conducta al Comité Federal. Si la actuación originada por esa persona del Grupo se estimase grave por el Comité Federal, éste tendría facultades para proceder a darle de baja en el Grupo Parlamentario".

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, se ha limitado por el momento a subrayar que el mandato del Comité Federal es claro y que la abstención debe ser en bloque, pero no ha querido hablar de posibles consecuencias para quienes pudieran romper la disciplina. Su objetivo, remarcó el martes, es "persuadirlos" para que no rompan la disciplina de voto. Eso sí, aclaró que, si se diese ese escenario, reunirá a la gestora que dirige el partido, y esta decidirá qué medidas adopta al respecto. "No estamos pensando qué tipo de medidas podríamos tomar: ¡ojalá no tengamos que tomar ninguna!", manifestó antes de que el Consell Nacional del PSC aprobase ayer una resolución por la que los parlamentarios catalanes mantendrán su 'no' a Rajoy. En cualquier caso, los estatutos del PSOE contemplan una amplia gama de medidas punitivas de las que la gestora podrá tirar si, como parece, la unidad del grupo parlamentario se resquebraja en la investidura.

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