Diario Vasco

El PSE se revuelve y reclama una fórmula de abstención mínima

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Mendia habla con el castellano-manchego García Page durante el comité federal, en el que también intervino Díaz, al fondo. / EFE

  • Elorza se acogerá al «voto en conciencia» y negará a Rajoy una abstención que deriva de «una lucha de poder mezquina» en el PSOE

Solo uno de los tres diputados por Euskadi, Patxi López, participó ayer en el comité federal para defender el 'no' a Rajoy. Pero el parlamentario por Bizkaia, probablemente, no llevará hasta sus últimas consecuencias su posición y acatará en la próxima sesión de investidura en el Congreso la decisión mayoritaria adoptada ayer, a su pesar, por el partido. El PSE «siempre» ha dicho que sería «leal» a la gestora que ocupó el lugar de su defendido Pedro Sánchez y a las resoluciones que se adoptaran en el máximo órgano de decisión de los socialistas. Y aunque, conocida esa decisión, los socialistas vascos son partidarios de que se ejecute con el mínimo posible, es decir, con una abstención 'técnica' de los once diputados necesarios para que Rajoy salga investido esta semana, si el «imperativo» del comité concierne a todo el grupo -como ayer interpretó el presidente de la gestora-, lo acatarán.

Al menos lo harían López y Javier Lasarte, diputado por Araba, porque el tercer representante vasco, el guipuzcoano Odón Elorza confirmó a este periódico que votará «en conciencia, desde una ética responsable» y en defensa del «proyecto de cambio y el compromiso que defendimos hace apenas un mes en Euskadi» ante los electores. Ellos antes que el partido, antepone Elorza, que reconoce su enfado y su «mal cuerpo» ante una decisión «tomada en un contexto de anormalidad democrática interna y que obedece a una lucha de poder mezquina». Su declaración de intenciones no es nueva ni única.

El diputado por Gipuzkoa, que se acoge al artículo 33 del reglamento interno de su propio grupo parlamentario, posiblemente no se quedará solo en una votación «excepcional» y para la que, como el resto de sus compañeros vascos, cree que la gestora provisional debería «desarrollar medidas de distensión» y no castigar a los 'díscolos'. «Mi actitud no va contra el partido ni contra los militantes ni los electores», defiende, y tampoco cree que agrave más «una fractura» que ya está hecha. «Lo que no se puede es representar (en la investidura) una ficción de unidad fraternal».

El diagnóstico realizado por Elorza, que «no soy 'sanchista' pero siempre he defendido el gobierno del cambio -no como Díaz o Rubalcaba-», coincide, en muchos puntos, con el que Idoia Mendia desarrolló en una de las cuatro intervenciones que protagonizaron los socialistas vascos en Ferraz (López, Prieto y Arriola fueron los otros). Las razones de la secretaria general no sirvieron para convencer a la mayoría del comité. Y, pese a revolverse ante sus «compañeros», es consciente de que al final acatará un resultado que descoloca mucho a una de las federaciones que más se identificó con Pedro Sánchez y que ha abanderado sin fisuras el 'no' a Rajoy hasta el último momento. Tanto, que incluso ayer fue su delegado Txarli Prieto el que defendió la resolución política alternativa al texto de Elena Valenciano favorable a la abstención, y puso sobre la mesa que «nada ha cambiado en el PP, ni en su sombra de corrupción ni en sus políticas», para rectificar la posición unánime que el comité federal adoptó tras el 26-J.

«Siempre hemos ido de cara», defienden desde el PSE, mientras digieren la derrota y se resignan a lo que consideran un «error que traerá consecuencias». Porque ese fue uno de los argumentos en los que la secretaria general de los socialistas vascos apoyó su intervención. «Si en 2010, el PSOE sufrió un primer divorcio con sus votantes al perder gran parte de nuestra credibilidad», recordó, facilitando el Gobierno del PP «el divorcio será doble, con los votantes y los militantes», y va a ser «muy difícil recuperarnos».

El dramatismo de Mendia ante el resto de dirigentes del partido estuvo acompañado también de la indignación por algún cambio de última hora -el de la Mesa del comité que dejó fuera a Rodolfo Ares-, y por un argumentario opuesto con el que el PSE no comulga en absoluto. «Algunos compañeros proponen permitir un gobierno del PP para así, dicen, empezar cuanto antes a derogar la obra de Rajoy. Y nos lo dicen desde la candidez más absoluta o desde la creencia de que los que aquí nos sentamos somos 'borderlines'», se revolvió Mendia, pesarosa por que su partido se quede «desdibujado y sin liderazgo en la oposición» y encima arrastre «la culpa imborrable» de haber aupado a Rajoy.

«Rajoy encontrará amigos»

La líder vasca desdeñó las razones contrarias que defendieron que el PSOE promoverá desde la oposición la derogación de la reforma laboral, la Lomce o la 'ley mordaza', y advirtió de que Rajoy, pese a su minoría, no sufrirá una legislatura «infernal», aunque no cree que vaya a ser muy larga -no le dan un año-. «Irá encontrando amigos», vaticinó sin mencionar a ninguna formación, pero quizás pensando -como ya les identificaron en verano- en quienes pueden convertirse en un mes en sus aliados en Euskadi, el PNV. Pero ése será otro debate.

El que más preocupa al PSE ahora es el interno, el de cómo recuperar su «fortaleza» para «ser la fuerza hegemónica de la izquierda», en el Estado y en el País Vasco. Y para eso, abogan en sus filas, la gestora debe convocar cuanto antes primarias y un congreso federal que elija una dirección tras escuchar a «la militancia» y recomponga el discurso de izquierda, que es «por donde nos estamos desangrando». «No estoy dispuesta a asistir al funeral del PSOE», concluyó Mendia aludiendo a una «semana muy especial para los vascos por los cinco años del fin de ETA». Pero la herida sigue abierta y sin visos de que se corte la hemorragia a corto plazo.

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