Diario Vasco

Bakartxo Tejeria (Presidenta de la Mesa del Parlamento Vasco): «La ciudadanía valora que cuanto menos ruido hagamos, mejor»

Tejeria llegó ayer al Parlamento Vasco acompañada de Maddi y Libe, sus hijas mayores.
Tejeria llegó ayer al Parlamento Vasco acompañada de Maddi y Libe, sus hijas mayores. / BLANCA CASTILLO

A Bakartxo Tejeria le ha cambiado la vida en estos cuatro años. A Maddi y Libe, sus hijas, que volvieron a acompañarle el día de su nombramiento, se unieron ayer Luka y Ander, sus gemelos de apenas dos meses y probablemente los invitados más pequeños que hayan pisado el hemiciclo. Arropada por toda su familia, la candidata del PNV encara otra legislatura con el mismo optimismo que lo hizo la primera. «No creo que sea más complicada la gestión» de la Cámara, dice. Ni por la ausencia de mayorías, ni por las múltiples caras nuevas que integran el hemiciclo. «La ciudadanía exige acuerdos y que cuanto menos ruido hagamos, mejor».

-Cuatro años más al frente de una Cámara donde no va a haber mayorías claras, ¿augura complicada la gestión?

-Hasta entrar en materia no se puede ver. Es verdad que hay un nuevo grupo, hay nuevas mayorías... Pero la legislatura pasada tampoco las había y se pactaba (el PNV) con todos los grupos. El acuerdo depende de con quién te encuentres enfrente, con algunos es facilísimo y con otros resulta imposible. Pero poco a poco, todos se irán centrando y el tiempo marcará qué rol adquiere cada uno. No hay que tener miedo. Si la oposición es constructiva y aporta, hay que hablar y hacer lo posible para acordar.

-En la mesa sí estará más tranquila si se llega a un acuerdo PNV-PSE. Sería mayoría.

-La anterior no fue complicada y solo estábamos dos. Tampoco sé si es una garantía.

-¿Ve con buenos ojos ese posible pacto de gobierno?

-Cuanto más se sume, mejor, todo es más fácil. La experiencia, y hemos hecho pactos con todos, demuestra que es beneficioso.

-¿Le sorprendió la iniciativa fallida ayer del PP de acatar la Constitución?

-Sí porque nunca hasta ahora habían solicitado tal cosa. El reglamento es clarísimo, y el secretario primero (Antón Damborenea, de la Mesa anterior) cuando lo leyó ya dijo que el llamamiento (a los parlamentarios) ya estaba cubierto así.

-¿A qué lo atribuye? ¿A su malestar por no estar presente en la Mesa?

-No creo que una cosa tenga que ver con la otra. No lo sé, no sé si por marcar terreno... Es que nunca lo han pedido.

-Ya advirtió Alonso de «consecuencias» por dejarles fuera...

-Puede haberlas, pero ahí no había margen para perjudicar al Gobierno o al grupo parlamentario del PNV.

-En su discurso, hizo un llamamiento al diálogo para afrontar los retos económicos, políticos y de convivencia, con una apelación también a los nuevos parlamentarios. ¿Teme escenificaciones como los que Podemos ha protagonizado en el Congreso?

-Sí lo he pensado vista su actuación allí, pero ayer solo reivindicaron con chapas o cartelitos. Si en el futuro hacen lo que aquí llamamos 'performances', habrá que lidiarlas, pero al final el instrumento del que tenemos que hacer uso es la palabra. Con ella se llega a todos los sitios. Y cuando se quiere sustituir por una foto, eso tiene su límite. Hay que saber dónde está la reivindicación y donde empieza el ridículo. Esta Cámara es muy seria, lo normal no es que se aplauda ni se vocee ni se chille.

-¿Es de aplicar mano dura?

-No. Cedo mucho e intento no llegar al extremo. Fácilmente se puede echar a un parlamentario, y de hecho ha sucedido, pero intento no llegar hasta ese punto. Me gusta que las reglas que hemos aprobado todos se cumplan, aunque siempre habrá excepciones. Pero todo está bien pautado para el correcto funcionamiento por unas normas aprobadas por todos.

-¿Políticamente, qué legislatura espera?

-Creo que va a ser una legislatura de acuerdos para culminar la trayectoria que empezamos la pasada. Porque la ciudadanía así lo exige. Cada vez todos lo tenemos más claro, y cuanto menos ruido hagamos, mejor. En la calle es lo que se pide. Igual en algún momento alguien creía que la bronca era lo que más vendía, pero la gente lo que quiere es que podamos entendernos, que trabajamos como representantes del pueblo. Y dentro de la diferencia, siempre hay elementos que nos unen. Lo otro se ve como falta de fundamento. Costará, pero lo intentaremos. Cada uno tiene que buscar su sitio, trabajar las confianzas...

-Sitúa usted la aprobación de un nuevo estatus político como «requisito» para esta legislatura. ¿Ése va a ser el debate más bronco?

-Iniciamos la legislatura anterior con tres retos que coinciden con el programa de Gobierno del lehendakari Urkullu. En el tema económico, se han llegado a muchos acuerdos. En el de la paz y convivencia, espero que el bloqueo en el que ha estado sumergida la ponencia acabe y podamos llegar a unos mínimos compartidos. Es una asignatura pendiente y cuando las cosas no se cierran, a lo mejor luego hay consecuencias. Y en el tema de autogobierno, cada grupo ha reflejado su forma de pensar en sus aportaciones, y desde ellas, hay que buscar acuerdos y alianzas. No va a ser fácil, pero tenemos cuatro años para hacerlo.

-En ese recorrido, ¿se ha imaginado alguna vez en la piel de Carme Forcadell, su homóloga catalana, denunciada por dar cauce en su hemiciclo a la vía independentista?

-No lo he pensado, la verdad. Espero y confío en que haya un acuerdo entre los grupos, lo presentemos a los ciudadanos para que lo ratifiquen y lo podamos llevar a Madrid. Allí, deberían aprender de lo que está pasando en Cataluña. Cuando hay un conflicto y lo dejas sin resolver, se enquista más. Les debía servir de experiencia. Los temas políticos no se resuelven con resoluciones jurídicas.

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