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Pili Zabala sonríe durante la entrevista que tuvo lugar en Zarautz. / LOBO ALTUNA

Pili Zabala: «No soy 'pablista' ni 'errejonista'. Pero el puño cerrado nunca me ha gustado, es un símbolo doloroso»

  • Pili Zabala, Presidenta de Podemos en la Cámara vasca,

Su vida ha dado un giro de ciento ochenta grados, pero no siente vértigo. En absoluto. Pese a las críticas que le han llovido desde su propio partido, ella se siente fuerte y segura, y en ningún caso considera que le hayan relegado de la portavocía de Elkarrekin Podemos en el Parlamento Vasco. Con unos resultados electorales que no cumplieron las expectativas, Pili Zabala prefiere adoptar una actitud positiva. Sabe que de política tiene «todo por aprender» pero no se amilana ante nada. «¿Que me llaman novata? Es verdad. Lo soy. Pero me gusta muchísimo formarme y aprender, y así lo estoy haciendo», confiesa la hermana de Joxi Zabala, un símbolo moral que, a sus 48 años, encara un nueva andadura como parlamentaria.

-Desde hoy ocupa un escaño en la Cámara vasca. ¿Le produce vértigo?

-No. Simplemente es un cambio de vida. Será un nuevo Parlamento Vasco porque entramos gente diferente con la intención de regenerar y llevar aire fresco. Yo tengo experiencia, sobre todo, en el campo de los derechos humanos y, en este sentido, procuraré aportar todo lo que pueda.

-¿Cómo se prepara una ciudadana de a pie para afrontar el día a día de la tarea política?

-Siendo consciente de que tienes mucho que aprender. En la vida hay que instruirse constantemente. Siempre me ha gustado formarme, y lo he hecho en diferentes ámbitos. Y cuando me ha tocado, así ha sido. Me interesan los distintos campos del conocimiento. Ahora sé que deberé formarme en la tarea política, pero no me produce ni vértigo ni miedo. Todo lo contrario, tengo muchísimas ganas.

-¿Qué diría a los que afirman, como Idoia Mendia, que a un Parlamento no se puede ir a hacer prácticas?

-Nosotros no vamos a hacer prácticas. Creo que a eso no va nadie. De hecho, en Elkarrekin Podemos hay gente con muchísima experiencia, y vamos a estar muy bien asesorados. Aunque entiendo que me digan que soy novata. Porque lo soy. Pero si quieres renovar un Parlamento con gente nueva es lógico que lo hagas con personas que no son profesionales de la política. Y también creo que es importante decir que la gente que lleva muchísimos años en un mismo puesto, en general, pierde la ilusión y, por eso, son necesarias la renovación y la regeneración.

-¿Por qué no ejercerá de portavoz de su grupo cuando fue su candidata a lehendakari?

-Creo que es cuestión de eficacia y eficiencia. Seré la presidenta de Elkarrekin Podemos en la Cámara de Vitoria. Un cargo que asumo con satisfacción y como un reto. Y tendré mucha presencia en el Parlamento, pero el trabajo más cotidiano quedará en manos de Lander Martínez, que tiene más tablas en todo lo que tiene que ver los aspectos técnicos. En nuestro partido lo hacemos así. En Madrid ocurre lo mismo con Iglesias y Errejón.

-¿Se ha sentido relegada?

-No. En absoluto. Antes de que se hiciera pública esa decisión, ya estaba hablado y confirmado. Lo más importantes es explotar las cualidades de cada uno.

-Monedero afirmó en este periódico que si se confiaba en usted, había que hacerlo hasta el final...

-Está bien que Monedero opine. Y se lo agradezco. Pero con conocimiento de causa se puede tener una opinión más elaborada y así entender mejor esa decisión.

-¿Y cree que esa decisión se debió a unos resultados electorales que no cumplieron con las expectativas?

-No, no. No tuvo nada que ver. En cuanto a los resultados hay que decir que no teníamos ni suelo ni techo, era la primera vez que nos presentábamos. Y todos sabemos que no es lo mismo una cita electoral estatal que una autonómica. En cualquier caso, hay que ser positivos. Esto es lo que hay. Claro que siempre se puede esperar más, pero teniendo en cuenta que somos una formación que no tiene ni dos años de vida, creo que no está nada mal.

-¿Pero se sintió decepcionada por esos resultados? EH Bildu sigue siendo el referente de la izquierda...

-Aquí, en Euskadi, las personas somos bastante fieles al voto. Nos cuesta cambiar. Todavía no se han podido ver los resultados de un trabajo que ya estamos haciendo por la igualdad y en beneficio de la ciudadanía. Ahora, a lo largo de estos cuatro años de legislatura, tendremos la oportunidad de mostrarlo.

-Usted señaló que un mal resultado sería que la ciudadanía no entendiese su proyecto. ¿Ha sido así?

-La ciudadanía sí ha entendido nuestro proyecto. Otra cosa es en qué clave se ha votado. Y está claro que se ha votado por la continuidad, es decir, al PNV, que además hizo una campaña diferente. Pero, al final, cada uno tenemos lo que tenemos y con eso nos toca trabajar esta legislatura. En nuestro caso, en la oposición.

-¿Y en qué se traducirá esa voluntad de hacer «una oposición activa»? ¿Cómo van a utilizar sus once escaños?

-Seremos una oposición que empuje y que haga fuerza para que se lleven adelante políticas de carácter más social. Independientemente de quien gobierne, nosotros haremos una oposición responsable y seria, capaz de impulsar iniciativas sociales, porque podemos constatar que la brecha entre los diferentes estratos sociales es cada vez mayor.

-De hecho, ya han constatado su sintonía con EH Bildu en materia social y de autogobierno.

-Sí. Ahora estamos conociendo a las personas que forman el resto de grupos parlamentarios, para llegar entre todos -si puede ser- a acuerdos que mejoren la vida de los vascos.

-¿Qué margen de maniobra podría quedar a Podemos si el PNV pacta con los socialistas?

-Todo depende de los pactos y de los acuerdos. Nuestro objetivo es hablar con todos los partidos y llegar al máximo entendimiento. Y aquellos que tengan en cuenta y como prioridad los derechos sociales, nos tendrán a su lado.

-En cuanto al derecho a decidir, ¿sería más partidaria de un acuerdo PNV/EH Bildu/Podemos o preferiría incluir a PSE y PP?

-Nosotros defendemos el Pacto de Claridad, al estilo canadiense, para lograr un nuevo modelo de convivencia en Euskadi. Y nuestro objetivo es intentar un consenso lo más amplio posible, insisto, no solo con PNV y EH Bildu, sino con todos. Tenemos que ir asfaltando el camino para vivir mejor, y lo que está claro es que no se puede vivir de las rentas. Para encauzar la cuestión territorial es necesario avanzar.

-Durante la campaña usted estuvo 'entre algodones', muy protegida por su coalición. Pero, ¿cómo se ha visto, ha hecho autocrítica?

-Hacer autocrítica es algo sano y positivo. Mi objetivo siempre es mejorar lo que hice ayer. Forma parte de mi forma de ser, es un estilo de vida. ¿La pregunta es que si hubiera hecho la campaña de otra manera? También digo que a toro pasado todo el mundo es listo. Yo, en principio, intenté dar lo mejor de mí. Y es verdad que me he sentido arropada. Es un equipo magnífico, que sabe mucho y que tiene experiencia.

-Algunas voces de Podemos cuestionan ahora su elección como candidata por su «falta de perfil político y empatía con el electorado».

-La falta de perfil político es algo obvio. Yo me meteré de lleno en los temas de paz y convivencia, ya que cuento con una trayectoria en favor los derechos humanos y de la paz en Euskadi. ¿Pero falta de empatía con el electorado? No me lo parece. Creo que he congeniado con la gente.

-¿Va a aguantar toda la legislatura?

-Creo que sí. Sé que no será un camino de rosas, pero en mi vida me ha tocado sobreponerme a situaciones más difíciles. Estoy en una nueva etapa y procuraré hacerlo lo mejor posible. Pero no lo digo solo por mí. Trabajamos en equipo.

-Durante la campaña hubo dos momentos que le colocaron en el foco informativo: cuando mostró su casa y la mirada a Alfonso Alonso. ¿Cómo lo recuerda?

-Enseñar mi casa no fue nada significativo. Y esa ley de víctimas del terrorismo a la que nos referimos aquel día vulnera los derechos humanos, y por eso debemos cambiarla. Alonso sabía mi opinión porque ya se la había trasladado. Y en el momento del debate se lo recordé. Espero que podamos llegar a entendernos y, sobre todo, llegar a construir una sociedad vasca justa en la que poder convivir en paz y en la que no haya nadie con sus derechos vulnerados.

-¿Ha vuelto a hablar con Alonso?

-No. Pero me gustaron los mensajes que me envió. Agradezco todos los gestos.

-Lamentó hace unos días la ausencia institucional en el homenaje a su hermano Joxi Zabala.

-Todos los años, Sortu de Tolosa organiza un homenaje a Joxi y Joxe Lasa, y el anterior vinieron además de Jonan Fernández, gente de diferentes partidos. Pero este año no ha podido ser. Fernández me dijo que no había recibido la invitación de Sortu... ¿Pero a qué damos importancia a un homenaje o a quién lo organiza? Hay que pensar más en las familias, en esos padres de casi 90 años que lloran las muertes de esos hijos.

-Usted acudió a título personal a una marcha por la excarcelación de los presos enfermos. ¿Estos actos generan conflicto en su formación?

-Espero que no porque, precisamenente, lo hago a título personal. Lo importante es que entre todas y todos podamos implantar una política penitenciaria que proteja los derechos de las personas presas. No pensemos solo en ellas como causantes de dolor, sino también como en personas que si están muy enfermas tienen el derecho de recibir el tratamiento adecuado.

-El desmantelamiento del zulo de ETA en Francia ha abierto un nuevo fuego en Podemos.

-Es verdad que podemos tener discrepancias, pero no tienen que servir para abrir polémicas. En este caso, es que la labor de los cuerpos de seguridad es ésa, es su competencia, guste o no.

-¿Cómo se ve desde Euskadi la polémica entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón?

-No sé si realmente existe la crisis de la que hablan algunos... En cualquier caso, yo estoy centrada en Euskadi y no me fijo tanto en la situación que están viviendo en Madrid.

-¿Pero es 'pablista' o 'errejonista'?

-No no les conozco tanto... por eso no soy 'pablista' ni 'errejonista'.

-A usted se le ve más con la 'v' de victoria de Errejón que con el puño en alto y cerrado de Iglesias, ¿no?

-Yo no soy de símbolos. Y el del puño cerrado nunca me ha gustado. Es algo que me produce mucho dolor. Para mí tiene que ver con mi historia personal y con determinados miembros del Partido Socialista que en su día nos hicieron tantísimo daño. Me identifico más con las acciones que con los símbolos.

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