Diario Vasco

Aznar ensalza la figura de Ordóñez ante un relato que «ennoblece a los terroristas»

  • El expresidente inaugura, junto a Becerril y Savater, un espacio de análisis en la web de la Fundación que recuerda al dirigente del PP asesinado por ETA

José María Aznar ensalza la figura de Gregorio Ordóñez ante el relato que, a su juicio, pretende imponerse para «ennoblecer a terroristas orillando su culpabilidad e incluso transformándolos en pacificadores». Coincidiendo con el quinto aniversario del cese definitivo de ETA, el expresidente del Gobierno reflexiona, de este modo, en un artículo escrito para la Fundación Gregorio Ordóñez, que inaugura una nueva sección de análisis en la página web fgregorioordonez.com, en la que también publican sendos escritos la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, y el filósofo Fernando Savater.

Aznar cita al dirigente del PP de Gipuzkoa y teniente de alcalde de Donostia, asesinado por ETA el 23 de enero de 1995, como ejemplo de «dignidad» por su «denuncia del terror» y su «valiente señalamiento de sus responsables, que no eran sólo los que empuñaban las armas». Propone el recuerdo de Ordóñez como «remedio al descrédito sin precedentes de la política» y argumenta que en la política, en la que creía el edil popular asesinado, «no se podía estar sin dignidad». Para Gregorio, remarca, «el terrorismo era, naturalmente, una injusticia, pero también una humillación colectiva a la que él no estaba dispuesto a someterse» ni tampoco a que la sociedad vasca «se sometiera». Aznar invita a seguir preguntándose «qué es lo que lleva a un hombre joven, con una familia recién iniciada junto a su mujer, Ana, a arriesgar su tranquilidad y su vida para enfrentarse a una máquina de terror como era ETA».

El expresidente mantiene que a estas alturas «nadie puede dudar de que el relato que busca abrirse paso como verdad establecida de lo que ha pasado es el que quiere diluir las responsabilidades por el terror, el que busca hacer de estas décadas de crimen un episodio más de un conflicto secular entre dos bandos». Lamenta, además, que en ese relato que se pretende «imponer», el Estado de Derecho, la movilización social, la cooperación internacional, la fortaleza moral y el ejemplo de las víctimas «quedan reducidos a episodios accesorios». En su opinión, luchar contra el terrorismo hoy significa enfrentarse a ese relato «que escamotea el reconocimiento a quienes lo merecen y regala benevolencia a los responsables de tanto crimen y tanta destrucción».

Aznar considera que hay por delante «un reto» de comunicación intergeneracional que, en su opinión, consiste en explicar a «los que afortunadamente no tienen memoria propia del terror de ETA» lo que significa el terrorismo, por qué prendió en el País Vasco y por qué «ha disfrutado de la legitimación política y social de tantos durante tanto tiempo».

El expresidente rememora que Ordóñez rompió silencios «en una sociedad que, mirando a otra parte, cedía terreno a la estrategia de ETA y sus organizaciones políticas e ignoraba a las víctimas» y admite que, «sin embargo, esa misma sociedad supo reconocer en Gregorio el liderazgo y los valores por los que merecía la pena movilizarse».

«En defensa del pluralismo»

Soledad Becerril escribe, bajo el título 'Gregorio Ordóñez»', un análisis en el que recuerda el «silencio que envolvía brutales atentados terroristas en España» y censura que «la sociedad española ha tardado mucho tiempo en reaccionar». Además, se felicita de que la Audiencia Nacional haya abierto una vía «muy importante» para juzgar a ETA por lesa humanidad.

Con el título 'La voz silenciada necesaria y silenciada', Fernando Savater recuerda a Ordóñez como un político «del género que más podía temer el radicalismo abertzale y los asesinos que les respaldaban», y subraya, en su escrito, que «depende de nosotros ahora seguir haciendo oír alto y claro el mensaje en defensa del pluralismo democrático y, por tanto, de la unidad de la ciudadanía española que nos permite libremente practicarlo».

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