Diario Vasco

«Creo que es un chico fuerte que suele ir con el Corán en la mano»

  • Los vecinos del inmueble del supuesto yihadista viven un día frenético con informaciones que apuntaban a distintos sospechosos

El estupor entre los vecinos del inmueble de la Avenida de Zarautz fue en aumento según avanzaba el día. A primera hora «la Policía cercó el edificio con cuatro furgonetas. Cerraron hasta las salidas de los jardines y tomaron el piso desde abajo, cubriendo las dos alas de los ascensores», relata Francisco, un vecino del edificio. «Cuando entraron se oyeron gritos por las escaleras, pero todo se paró enseguida. Luego bajé por las escaleras y estaba todo tomado por la Policía», explica.

La detención del presunto yihadista y el registro policial apuntaron a distintos posibles sospechosos conocidos entre los vecinos. «Primero creíamos que era algún chico de los pisos tutelados de la Diputación y luego oímos en la radio que no eran de esos pisos. Que tenía 44 años y que tenía dos hijos». Por las informaciones que recibían, se rumoreó sobre un padre de familia magrebí muy conocido en el barrio por su simpatía, «pero no nos lo podíamos creer», señala Francisco. «Es alguien que no había causado nunca ningún problema y que lleva mucho tiempo por aquí. Por su aspecto y porque llevaba chilaba se le estaba señalando como culpable...».

La incredulidad inicial hizo que alguien de la comunidad de vecinos le contactara por 'whatsapp' «y resulta que el hombre estaba trabajando como siempre, tan tranquilo». De hecho, la mujer de ese sospechoso inicial entró al portal con dos de sus hijos mientras la entrada al edificio estaba tomada por la Policía y varios periodistas. Preguntada por los medios, dijo ser una vecina y «no saber nada» de la detención ocurrida por la mañana.

Ya por la tarde, cuando el presunto yihadista salió esposado por la Policía, «estaba claro que no era el que todo el mundo decía». El detenido, a pesar de salir encapuchado, «tenía aspecto de joven y fuerte» sostiene Leire, otra vecina del inmueble. «Por lo que he podido ver, creo que sé quién es. Sobre todo por las zapatillas amarillas, creo que es un chico fuerte que solía ir con el Corán en la mano. Del piso 11. Uno de los tutelados por la Diputación».

Además del color llamativo del calzado que portaba el presunto yihadista, el modelo de zapatilla tiene bordada una visible bandera estadounidense en la lengüeta. Un detalle cuanto menos curioso. «No hay mucha gente por aquí que lleve zapatillas amarillas. Tiene que ser ese chico», explica Leire. «Es un chaval alto, fuerte. A veces es verdad que llevaba chilaba y gorro. Tenía pinta de serio».

Fuentes de la Subdelegación del Gobierno consultadas confirmaron que el detenido «tenía una buena condición física y practicaba habitualmente boxeo» en un gimnasio donostiarra.

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