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Alfonso Alonso (Presidente del PP vasco): «Es importante que consigamos espacio de confianza con el PNV que ahora no tenemos»

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Alfonso Alonso posa sonriente en un paseo peatonal de Vitoria, su ciudad natal. / IGOR AIZPURU

  • «Se da la paradoja de que en el Parlamento puede haber una mayoría independentista, pero en la calle es una minoría»

Alfonso Alonso (Vitoria, 1967) dejará esta semana el escaño que ha ocupado los últimos ocho años en el Congreso para centrarse de lleno en la política vasca y liderar al Grupo Popular en el Parlamento. Los nueve escaños que logró el PP vasco en las elecciones del 25-S, los mismos que el PSE, han dejado un buen sabor de boca en los populares, aunque Alonso los ve como una base sobre la que asentar un proyecto que, en el medio y largo plazo, pueda convertirse en «alternativa al PNV».

-Tras su reunión con el PNV de esta semana, anunciaron que no entrarán en acuerdos de legislatura con los jeltzales porque quieren ser una «alternativa constitucionalista». ¿Cómo afronta el PP esta nueva legislatura en el Parlamento?

-Tenemos ilusión de poder hacer un discurso útil y el compromiso de dar una alternativa a un proyecto de construcción nacionalista que empobrece nuestras posibilidades de futuro. Queremos consolidar un discurso y una representación de todos los vascos que no se sienten nacionalistas. También vamos a tratar de ser un factor de estabilidad para garantizar una moderación en la política vasca. Ahora estamos a la expectativa de la decisión del PNV, que ha elegido como socios preferentes para estos primeros contactos al PSE y EH Bildu, lo que da idea de que quiere poner en marcha un proyecto que está alejado de la centralidad.

-La pérdida del escaño 29 del PNV a favor de EH Bildu, que le impide sumar una mayoría absoluta con cualquiera de los partidos de la oposición, ¿convierte al PP en una formación más necesaria para dar cobertura a los posibles pactos?

-La legislatura pasada hubo un acuerdo de estabilidad entre el PNV y el PSE que después se extendió a las diputaciones forales y a muchos ayuntamientos. Esos dos partidos sumaban 43 escaños en el Parlamento, pero ahora tienen 37 y han perdido la mayoría absoluta. Esa fórmula de estabilidad ha fracasado en las urnas, sobre todo porque el PSE ha perdido su posición en Euskadi. Cuando se está en minoría, hay que hacer un esfuerzo de diálogo con los demás. El actual Parlamento es plural y ese pluralismo deberá reflejarse en el día a día para poder llegar a acuerdos.

-¿El PP está dispuesto a entrar en ese juego de acuerdos?

-Nosotros queremos que se reconozca la pluralidad de la sociedad vasca y que no se hagan caminos excluyentes, como el que algunos han empezado a plantear para la composición de la Mesa del Parlamento, en la que quieren dejar fuera al PP. Por otro lado, si el PNV optase por un camino hacia el soberanismo con Bildu, eso supondría la exclusión de la parte de la sociedad que representamos nosotros.

-¿Sería posible que el PNV pactara las cuestiones económicas con PSE y PP, el autogobierno con EH Bildu y Elkarrekin Podemos...?

-Tiene que elegir un camino, no puede estar con todos a la vez. Eso no es un planteamiento serio. Nosotros estamos esperando a ver qué fórmula proponen. Nuestra voluntad es buena, pero veremos en qué ámbitos podemos colaborar, entendiendo que somos la oposición.

-Sí se abren al menos a alcanzar acuerdos puntuales.

-El PNV tiene un proyecto diferente al nuestro, lo que quiere es más nacionalismo y ocupar todos los espacios de poder en el País Vasco, avanzando en un camino de alejamiento con el resto de España. Nosotros no estamos en esa línea, tienen que entender que somos su alternativa. Pero queremos colaborar en todos los ámbitos y pediría que se nos respete. Vamos a intentar tender puentes y llegar a entendimientos.

-¿Qué tal fue su primer encuentro con Andoni Ortuzar?

-Bien, fue una relación muy normal. En política es muy importante construir espacios de confianza y tener vías permanentes de diálogo, ya sea con el PNV o con otras fuerzas. Pero con el PNV es importante que lo consigamos, porque quizá hasta ahora no teníamos esos canales establecidos. Luego podremos llegar a acuerdos o no, pero que por lo menos podamos dialogar con confianza.

-¿Tendrán que dejar atrás viejas rencillas?

-A mí no se me olvidan algunas cosas, como el pacto que el PNV hizo con Bildu y Podemos para echarnos de la Alcaldía de Vitoria. Pero no vamos a construir el futuro desde ningún tipo de rencor. No tengo rencor, aunque sí memoria.

-¿Y esa memoria podría pasar alguna factura a la hora de aprobar unos presupuestos, por ejemplo?

-Cada cosa tiene su ámbito. El PNV tendrá que contarnos con quién quiere jugar la partida y con quién pretende aprobar las leyes en el Parlamento. Nosotros estamos dispuestos a llegar a acuerdos, pero ellos tendrán que moverse y decir claramente lo que quieren hacer.

-¿Entiende que para la segunda ronda de contactos el PNV se haya centrado en el PSE y EH Bildu?

-Ellos se decantan hacia la izquierda y hacia los soberanistas, ésa es la posición del PNV. Conozco a gente que votaba al PP que en estas elecciones votó al PNV y, ahora, dos semanas después de las elecciones, ven cuál es la tendencia del PNV.

-¿Cree que alguien puede verse sorprendido por que el PNV hable con el PSE y EH Bildu?

-El PNV debe recordar que mucha gente le ha dado su apoyo para lograr una estabilidad de país. Y esa estabilidad está en el centro, por lo que creo que debería buscar una opción de centro. Yo buscaré una centralidad permanente en los próximos años.

-¿Intuye que el PNV se acabará decantando por un acuerdo de gobierno o de legislatura con el PSE?

-Aquí no se trata de elegir socios, sino de definir un proyecto. Es evidente que el PSE no le plantea grandes problemas al PNV porque ha abandonado su discurso político en Euskadi para ser alternativa al nacionalismo. Y parece cómodo en ese pacto con el PNV. Los socialistas han perdido muchas posiciones en estas elecciones, pero cuantos menos votos consiguen, más cargos públicos tienen en las instituciones vascas. Su posición de máxima debilidad electoral coincide con su mayor fortaleza en cargos de gobierno. Han elegido ese camino, que no es el nuestro. Espero que cualquier acuerdo que se alcance sea algo más que un mero reparto de sillones.

-Si los socialistas cogobiernan las instituciones vascas, puede que no hagan una lectura tan negativa...

-Ellos han elegido esa comodidad, pero han sido penalizados porque muchos electores han visto que no estaban manteniendo un discurso. El PSE ha elegido un papel subalterno al PNV y yo lo que quiero construir es un proyecto alternativo al PNV y al nacionalismo.

-Suele advertir sobre las «aventuras soberanistas» del PNV, pero ¿ve un riesgo real de que Urkullu tome una vía como la catalana?

-El riesgo existe porque la oferta de Bildu está ahí y se encamina a eso. Espero que el PNV tenga la inteligencia de tomar muy buena nota de la crisis política y del estancamiento que vive Cataluña. El partido de Urkullu ha anunciado que en esta legislatura quiere que haya un punto de inflexión y dar nuevos pasos. Si lo que busca es desenterrar una especie de plan Ibarretxe, esos pasos serían negativos para la convivencia y para la unidad en Euskadi.

-¿Hasta dónde estaría dispuesto a llegar el PP vasco en el desarrollo del autogobierno?

-Nuestra posición respecto al autogobierno pasa, en primer lugar, por reconocer que el Estatuto de Gernika tiene un valor de consenso extraordinario y que la Constitución contiene una disposición adicional que reconoce los derechos históricos de los territorios forales. Todo eso es un activo. Además, el autogobierno no puede estar al servicio de un partido político o de una ideología, tendrá que estar al servicio de la sociedad vasca.

-En el nuevo Parlamento existe una amplia mayoría que defiende el derecho a decidir. ¿Cómo se le puede dar cauce?

-Se da una paradoja, porque en la Cámara habrá una mayoría independentista, pero en la calle es una minoría. Un Parlamento tiene que saber también lo que pasa en la calle, y en Euskadi la gente no quiere broncas ni enfrentamientos.

-Tal vez la sociedad vasca no quiera la independencia de forma mayoritaria, pero puede que sea partidaria de que haya una consulta...

-Hay que explicar las cosas con claridad. ¿Qué es eso de una consulta? ¿Es romper el principio de soberanía nacional? ¿Es liquidar la Constitución de 1978? ¿Es desmantelar el Estado? ¿Eso qué beneficio nos procura a todos? Ninguno. ¿Esa pregunta se llevaría a cabo solo en una parte de la nación? No, es una decisión que corresponde a todos los españoles. Hay que hacer pedagogía sobre el valor que tienen la Constitución y la estabilidad del Estado, nosotros vamos a defender esa idea. Estoy convencido de que la gente de la calle no quiere aventuras de ese tipo. Algunos dirigentes a veces se dirigen a los ciudadanos con palabras edulcoradas, pero detrás de esas palabras hay realidades muy amargas.

-¿Cómo valora que el Tribunal Constitucional haya abierto la vía penal contra los dirigentes catalanes que impulsaron una consulta?

-Hay un Estado de Derecho que hace que nadie esté por encima de la ley. Ni siquiera la voluntad de la mayoría puede estar por encima de la ley. Los parlamentos pueden cambiar leyes de acuerdo con los procedimientos previstos, pero nadie puede situarse por encima de ellas. En un Estado avanzado y en una democracia que se funda sobre el Derecho y el principio de legalidad, los tribunales deben garantizar que se cumplan las leyes. La decisión del TC me parece una respuesta normal del sistema.

-Si el entendimiento del PP vasco con el PNV mejora esta legislatura, ¿podría tener su reflejo en la relación de ambos en Madrid?

-Lo de Madrid es Madrid, nosotros vamos a hacer nuestro trabajo aquí. El PNV ya negociará su posición en el Congreso. Por ahora, la que ha mostrado es un 'no' cerrado a permitir que arranque un Gobierno de Rajoy.

-¿No tiene intención de hacer de puente entre un hipotético Gobierno del PP y el PNV?

-No, no. Voy a hacer un proyecto en el País Vasco, política vasca.

-¿La crisis que atraviesa el PSOE acerca la investidura de Rajoy?

-Parece que algo se está moviendo y vamos a ver si impera la sensatez de que no se puede ir a terceras elecciones. Estamos siendo cuidadosos y respetuosos porque es un debate que corresponde al PSOE.

-¿Una crisis de este tipo en el PSOE es una buena noticia para el PP?

-Las crisis no son buenas nunca para nadie. Aunque también depende de cómo se salga de la crisis: si un partido que estaba negado a dialogar se transforma por una crisis y se abre al diálogo, pues habrá sido positivo.

-¿Una abstención de los socialistas en la investidura de Rajoy podría marcarles durante años?

-No, en absoluto. Lo que se va a empezar a penalizar es la incapacidad de dialogar. La sociedad no entiende que una posición política se base en el 'no' sin plantear una alternativa. Eso se paga mucho más que adoptar una posición responsable.

-¿Al PP le podrían interesar unas terceras elecciones?

-No, no, ya hemos dicho que no nos interesan otras elecciones.

-Usted formó parte de un Gobierno con mayoría absoluta, pero si el PP vuelve a gobernar esta vez lo tendrá mucho más complicado...

-Bueno, habrá que negociar, dialogar y pensar en lo que necesita España. Gobernar en minoría tiene su dificultad, pero los españoles no podemos ser una excepción. Hay gobiernos en minoría en muchos países europeos que llegan a acuerdos con la oposición. Creo que, poco a poco, estamos saliendo de esas posiciones cerradas.

-¿Entonces apostaría a que no habrá terceras elecciones?

-Apuesto a que habrá Gobierno.

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