Diario Vasco

La rosa y el puño, la espada y la pared

Reunión del comité federal del PSOE el pasado sábado, horas antes de que Pedro Sánchez presentase su dimisión como secretario general.
Reunión del comité federal del PSOE el pasado sábado, horas antes de que Pedro Sánchez presentase su dimisión como secretario general. / EFE
  • Expertos coinciden en que, sea cual sea la salida del PSOE, tendrá consecuencias negativas

Parece que la encrucijada en la que se encuentra el PSOE tiene difícil solución. Al menos así lo perciben los expertos, convencidos de que, sea cual sea la opción por la que se decante el grueso del seno socialista -abstenerse ante un Gobierno del PP o, por el contrario, abocar a la sociedad a unas terceras elecciones- tendrá consecuencia negativas para el partido. Es decir, los socialistas se enfrentan a elegir entre 'Guatemala' o 'Guatepeor', como asegura Félix Arrieta, profesor de Deusto y uno de los protagonistas de esta página.

Junto a Pablo Simón, editor de Politikon y profesor de la Universidad Carlos III, y María Valverde, directora del Deustobarómetro, los tres especialistas coinciden en que la crisis interna que sufre el PSOE de Pedro Sánchez -y, en consecuencia, la pérdida de electorado- tiene precedentes mucho más viejos que la aparición en escena del que fuera el secretario general del partido hasta el pasado sábado.

Pablo Simón. Editor de Politikon

«La crisis del PSOE aboca a un Gobierno de derechas las próximas 3 o 4 legislaturas»

1. Hay que partir de una posición previa, y es que desde 2008 el PSOE ha perdido uno de cada dos votantes. La caída más brusca se da con la salida de Zapatero y la llegada de Rubalcaba como candidato. Para hacer una radiografía de sus principales pérdidas, hay que entender las dos grandes brechas que se producen: por un lado, la generacional. Los menores de 35 años tienen una posición muy distante con el PSOE y se han ido básicamente a Podemos; la segunda gran brecha es la territorial, y es que sus pérdidas se concentran en las periferias plurinacionales del Estado, es decir, Euskadi, Valencia, Baleares, Cataluña... lugares en los cuales hay una competición más directa de partidos de ámbito no estatal que han convertido al PSOE en un partido más meridional. En cuanto a la estructura de clase, el PSOE ha quedado refugiado en personas de mayor edad (por encima de los 50 años), y conectan más con clases medias ilustradas que viven en ciudades de más de 50.000 habitantes. Lo que ha perdido, básicamente, son clases medias, profesionales liberales, maestros, médicos...

2. Existe una crisis generalizada de la socialdemocracia que en España se da sobre todo con el giro de Zapatero en 2010, momento en el que él pega un bandazo de 180º y aprueba unos recortes que dijo que no iba a aplicar. Eso ha lastrado mucho al PSOE y todavía tiene sus efectos. Además, hay otros elementos idiosincráticos. Por ejemplo, el 'procés' en Cataluña. El PSC se encontraba en una posición federalista moderada y eso se ha desangrado. Un tercer elemento es la incapacidad del PSOE para renovarse a tiempo, su lentitud para regenerarse y captar nuevos segmentos de demandas sociales, lo que ha generado una situación de desafección creciente que explica la emergencia de Podemos. Eso, sumado a que los ciudadanos tienen la percepción de que el PSOE y el PP aplicaban las mismas políticas, son factores que escapan al actual liderazgo. Por eso, ahora da igual quién sea el líder de PSOE, porque todos estos problemas tienen difícil margen para modificar. Aún así, es verdad que Sánchez ha sido incapaz de tejer paz interna e impedir que las diferencias entre las federaciones llegaran hasta el punto de provocar el estallido que hemos visto, lo cual no conecta necesariamente con los factores estructurales que arrastran al PSOE a esto. Dicho de una manera muy sencilla: no es lo mismo hundir una empresa que no ser capaz de reflotarla. Y lo que Pedro Sánchez no logra es reflotar al PSOE, porque la empresa ya estaba en caída libre antes de que él llegara.

3. Los partidarios de la abstención lo están haciendo a puerta cerrada y de una manera muy vergonzante, no están haciendo pedagogía y el principal argumento que podrían tener ahora es que es mejor que gobierne el PP con 137 escaños que tras unas elecciones generales y llegar a los 160 ó 170 diputados. Y sabemos que una abstención es rechazada por la enorme mayoría de los militantes y por más del 70% de sus votantes. El hecho de que se produjera esta recepción sabiendo que Pedro Sánchez ha abanderado la idea de formar un Gobierno alternativo, tendría implicaciones muy graves, como la salida de militantes, la espalda de muchos votantes y el hecho de que el PSOE perdiera ser el principal partido de la oposición. Por lo tanto, no sé si vivirán una travesía en el desierto pero, desde luego, tendrán una herida de muerte importante que aboca a un Gobierno de derechas en España durante los próximos 2 o 3 ciclos electorales.

María Silvestre. Directora del Deustobarómetro

«Se decida lo que se decida, se interpretará como el triunfo de unos y la derrota de otros»

1. La pérdida de votos por parte del PSOE desde 2010 ha sido tan grande que es difícil establecer un único perfil sociodemográfico. Sí puede hablarse de la pérdida de un voto más joven y urbano, pero también puede mencionarse la fuerte pérdida de votos del PSC en Cataluña, que ha sido, históricamente, junto a Andalucía, un ámbito clave para la posición del PSOE en el conjunto de España. En Euskadi, en concreto, el PSE ha sido incapaz de captar el nuevo voto joven y ha ido perdiendo feudos significativos como la margen izquierda vizcaína.

2. El PSOE no es ajeno a la crisis de la socialdemocracia europea. Hace tiempo que la socialdemocracia tiene pendiente un debate ideológico sobre cuál es su apuesta para la configuración de marcos político-económicos alternativos en Europa. Durante la segunda mitad del siglo XX, la socialdemocracia en Europa construyó todo su proyecto político, económico e ideológico en torno a la defensa del Estado de bienestar keynesiano. Actualmente se enfrenta a dos problemas fundamentales: el primero, es que la mayoría de los partidos conservadores asumen las 'bondades' del Estado de bienestar en su discurso y; el segundo, que la crisis económica ha hecho inviable el discurso keynesiano. La socialdemocracia europea tiene pendiente la definición de un modelo socio-político y económico alternativo al hegemónico modelo neoliberal. Esta laguna político-ideológica convive con el debate orgánico interno por el poder en el seno del partido, lo que complica, sin duda, el presente y el futuro del PSOE. Otro factor nada desdeñable es el surgimiento de nuevas formaciones políticas a la izquierda y la derecha del PSOE que han complejizado el sistema de partidos español y han venido a complicar el establecimiento de un discurso político alternativo, atractivo y convincente en el partido socialista.

3. La posible abstención del PSOE en el Congreso de los Diputados ha sido y es una opción valorada de forma distinta por militantes y votantes. El 'no' a un gobierno del PP fue adoptado por el comité federal, pero quienes han provocado la dimisión de Pedro Sánchez parecen querer forzar la cuadratura del círculo: 'no' a un gobierno de Rajoy; 'no' a un gobierno alternativo con Podemos y nacionalistas; 'no' a terceras elecciones... Estos tres 'noes' lo único que traen es una gran contradicción y parálisis. Sin embargo, varias encuestas afirman que quienes votaron al PSOE en las Generales de junio se dividen entre quienes apuestan por un gobierno alternativo y quienes prefieren una oposición al PP. Ahora bien, lo ocurrido estos últimos días y el triste espectáculo ofrecido por el PSOE en Ferraz dificulta aún más la propia postura del partido, ya que ahora la fractura existente en su seno gira en torno a esta cuestión, y no parece posible construir una postura de consenso ya que, se decida lo que se decida, se interpretará como el triunfo de una parte y la derrota de la otra.

Félix Arrieta. Profesor de la Universidad de Deusto

«¿Elegir entre 'Guatemala' o 'Guatepeor'? No está clara cuál es su peor opción»

1. El PSOE está perdiendo el voto en la parte urbana de Cataluña, afectado por el proceso independentista y por su indefinición en el discurso; y también en Madrid por la aparición de Podemos como fenómeno político. Además, la falta de articulación de un modelo alternativo al hegemónico también le está perjudicando. En Euskadi, los bastiones tradicionales del voto socialista se han visto debilitados, y no tanto por haberse ido a Podemos, sino porque buscaron en el PNV la centralidad o la utilidad que ha perdido el PSE-EE a causa de una debilidad en su discurso. Su caída tiene mucho que ver con la capacidad de seducción en la construcción de un mensaje, y en Euskadi el PSE ha ido perdiendo progresivamente espacio.

2. La crisis de la socialdemocracia europea tiene mucho que ver en la crisis socialista en España. A partir del 2008, con la eclosión de la crisis económica, la socialdemocracia se ha quedado sin poder articular un discurso alternativo, y esa dificultad también se vio muy claramente en el último año de Gobierno de Zapatero. Luego, evidentemente, el tema orgánico ha sido fundamental en esta última crisis que hemos visto. Por lo tanto, cuando se le suman las dos cosas, se da un escenario con una difícil salida.

3. La abstención es un mensaje de difícil venta. Si el PSOE lo hubiese hecho nada más pasar las elecciones podría haber hecho más pedagogía de la que puede hacer en este momento. En cualquier caso, se enfrenta a un escenario muy difícil, porque una abstención es mala, pero unas terceras elecciones pueden ser peores. Por lo tanto, en ese dilema debe elegir entre 'Guatemala' o 'Guatepeor'. No está clara cuál es su peor opción. Pienso que la abstención puede no ser tan mala como un escenario de terceras elecciones, y menos aún en este momento de fragmentación interno y de crisis dentro del partido. Sin embargo, cuatro años es mucho tiempo, y la sociedad tiene la memoria corta, por lo que el PSOE puede articular un mensaje alternativo en ese tiempo.

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