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Denis Itxaso, miembro de la ejecutiva del PSE-EE. / LUIS MICHELENA

Denis Itxaso: «Hay lazos muy poderosos en el PSOE y ese pegamento no ha desaparecido»

  • Denis Itxaso, Miembro de la ejecutiva del PSE y teniente de diputado general en Gipuzkoa, «Pensando en un futuro a largo plazo, una abstención a un Gobierno de Rajoy creo que es algo de lo que no nos podríamos recuperar», afirma

Denis Itxaso habla del PSOE. Cree que el partido no ha abordado el debate de fondo y reclama que expliquen cuál es la hoja de ruta completa que defenderían aquellos que creen que la única salida es la abstención. Para él, es «la peor opción de todas». El miembro de la ejecutiva en Euskadi y teniente de diputado general en Gipuzkoa defiende que «hay lazos emocionales e ideológicos muy poderosos en el PSOE y ese pegamento no ha desaparecido».

-¿Cómo está tras un fin de semana amargo para muchos socialistas, políticamente hablando?

-Con la sensación de que hay que volver a levantar una piedra muy pesada. No somos más que el eslabón de una larga cadena, a socialistas de otras generaciones les ha tocado levantar piedras incluso más duras. En ese sentido, me veo con una enorme responsabilidad de bajar los decibelios, de tranquilizar y profundizar en el debate ideológico, que es el que nos lleva atenazando desde hace tiempo y que no tenemos resuelto.

-Explique cuál es el debate.

-Hay que decirlo con absoluta claridad, hay un debate estratégico que no está resuelto, que no afecta solo al PSOE sino al conjunto de la socialdemocracia europea y que, cuando se deja llevar hasta el final, terminas en una especie de callejón sin salida. Lo que ha pasado también en el partido en los últimos años es que llevamos tiempo jugando al escondite, no hemos abordado el debate de fondo del que se deriva al final una situación en la que interviene la aritmética parlamentaria, las políticas de alianzas y las legitimidades internas de los diferentes órganos de gobierno del partido. Todo eso unido ha llevado a una especie de maremoto del que volveremos a levantarnos.

-El debate no parece fácil, a la vista del convulso comité federal del sábado. ¿Cómo se debe encarar?

-De entrada, apelando a ese pegamento histórico que tiene que ver con que hay lazos ideológicos y emocionales muy poderosos en el PSOE, que no han desaparecido a pesar de las magulladuras y desencuentros. En segundo lugar, tratando de descifrar con tranquilidad y serenidad el debate de fondo, aunque haya poco tiempo. Las bases también quieren una cierta certidumbre, conocer cuál es el rumbo, y ahora lo que sobrevuela es una posible abstención en una investidura del PP. Algunos hemos llegado a la conclusión de que quienes la están sugiriendo no la defienden abiertamente. Y eso es un problema porque nadie puede deslegitimar ninguna posición, pero deberían explicar cuál es la hoja de ruta completa que defenderían aquellos que creen que la única salida es la abstención. Habrá que decir qué pasa después con los Presupuestos, con la gobernabilidad y con otras tantas cosas.

-¿Quiere decir que usted no es de los que defenderían la abstención?

-Algunos pensamos que ésa es la peor opción de todas y lo digo con absoluta claridad. También digo que la opción de un gobierno alternativo había que haberla trabajado y sigo pensando que hay que intentarlo. Seguramente ahora tenemos una posición más débil, pero los números dan.

-¿A qué números se refiere?

-A la formulación que Pedro Sánchez hizo hace un tiempo, que es conseguir el voto favorable de Podemos y la abstención de Ciudadanos. Dan los números, habría que ver si hay voluntad a fondo. Algunos plantean que esa opción es descartable porque no van a querer. Pero, incluso, si vamos a terceras elecciones es imprescindible que lo hagamos habiendo obligado a esas dos fuerzas a pasar la prueba del algodón. Que lo digan con claridad. Si no es posible, no será lo mismo ir a unas terceras elecciones habiendo hecho ese intento de forma leal, ordenada, clara y transparente que lo contrario. Pero, en todo caso, si alguien está planteando ir a una abstención, que diga cuál es la hoja de ruta completa y cómo se va a tomar esa decisión, si va a tener la posibilidad de ser refrendada o no por parte de las bases.

-¿Cree que la militancia debería tener esa posibilidad?

-Me parece fundamental porque no deja de ser una decisión que podría resultar traumática. Una vez que el PSOE dio esa posibilidad en el acuerdo con Ciudadanos, son pasos que se dan para siempre.

-¿Quién ha tenido la responsabilidad de llegar hasta ese callejón sin salida que usted describe?

-No quiero entrar en un debate nominalista ni en reproches. No nos conduce a nada, quiero contribuir a restablecer esos lazos. Todos somos responsables de haber dejado que las cosas fueran avanzando.

-¿Cómo es hoy su afinidad con Pedro Sánchez?

-En las primarias, yo hice público mi apoyo a otro candidato, Eduardo Madina, pero debo reconocer que Sánchez ganó mi confianza y mi gratitud y reconocimiento por el trabajo que ha hecho por tratar de mantener las siglas de un partido a flote y una coherencia. Pero creo que deberíamos huir de debates nominalistas. El futuro no está escrito y veremos quién tiene que hacerse cargo del partido.

-¿Qué le parece que Sánchez siga siendo diputado después de dimitir de líder del PSOE?

-Pedro Sánchez es un hombre de partido y no me queda la menor duda de que arrimará el hombro para coser y unir al partido. Hizo un ejercicio de responsabilidad y coherencia cuando dimitió porque, efectivamente, el comité federal le desdice de su hoja de ruta y no por eso creo que deba renunciar a su escaño. Aquí lo importante es que seamos coherentes y que hablemos con claridad. Quienes digan que no a Rajoy, que digan que la opción es la constitución de un gobierno alternativo, si no que asuman que nos vamos a terceras elecciones. Pero no prolonguemos más esta indefinición.

-Defínase usted sobre qué prefiere: abstención o terceras elecciones.

-Si nosotros hemos hecho la labor de un intento razonable y razonado, transparente y honesto por constituir un gobierno alternativo y no es posible porque hay vetos cruzados entre Podemos y Ciudadanos, y nos vemos abocados a terceras elecciones, no seremos los mayores responsables de esa situación porque lo habremos intentado.

-¿Y una vez hechos esos deberes, usted prefiere terceras elecciones antes que una abstención?

-Sí. Por una razón. Porque muchos estamos pensando en el futuro no a corto ni a medio, sino a largo plazo. Y creo, y puede que esté equivocado, que unas terceras elecciones nos pueden ir mejor o peor, que todo está por ver, pero de una abstención a un gobierno, que no solo es que sea del PP sino que es el más corrupto y el que más ha tenido que recortar, creo que es algo de lo que no nos podríamos recuperar. No lo sé.

-¿Es acertado que el PSE haya decidido no participar en la gestora?

-El PSE, si es reconocido en España es por su coherencia y porque damos la palabra. Más allá de que se esté o no, la gestora sabe lo que piensa el PSE porque es un partido muy unido y eso tiene mucho valor.

-¿Esta crisis deja tocado al PSE tras el apoyo leal a Sánchez?

-Algún día la historia reconocerá que el PSE fue la pieza clave para traer la paz a Euskadi. El partido sigue teniendo un papel esencial para forjar un nuevo consenso vasco en la Euskadi después de ETA y el socialismo vasco debería participar en la Euskadi de un nuevo pacto sobre el autogobierno.

-¿Cree que se deben implicar con un acuerdo de coalición con el PNV?

-Lo que sí creo es que de cara a la gobernabilidad de Euskadi la configuración del Parlamento permite hacer sumas distintas. Es obvio que el

nivel de compromiso del PSE con el futuro gobierno no puede ser el mismo si estás dentro que si estás fuera. Yo escuché a Egibar la semana pasada avanzar que el resultado definitivo no le dejaba más que dos opciones al PNV y tengo dudas de si ésa no es más la expresión de un deseo que un análisis riguroso y acertado del verdadero panorama que tienen.

-¿Su apuesta es aportar para que haya estabilidad en Euskadi?

-Yo no voy proponer nada distinto para Euskadi que no quiera para Gipuzkoa. También es verdad que cada escalafón institucional es distinto, que el resultado electoral es diferente y que el PNV tiene más opciones.

-¿A qué se han debido los malos resultados del 25-S?

-Hemos sido víctimas del laberinto de la gobernabilidad en España y el voto útil que ha obtenido Urkullu. Pero tan importante como el resultado y la aritmética parlamentaria es hacer valer, con un papel útil, ese resultado en favor de la sociedad vasca.

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