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Los restos de Naparra podrían estar en un robledal cerca de Mont de Marsan

Los restos de Naparra podrían estar en un robledal cerca de Mont de Marsan
/ José Mari López
  • Iruin ha solicitado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que reabra el caso

Los restos de José Miguel Etxeberria, Naparra, podrían estar enterrados en un robledal situado en una localidad al norte de Mont de Marsan. Si se confirmara, se daría fin a una búsqueda iniciada por su familia hace 36 años. Etxeberria, presunto miembro de los Comandos Autónomos Anticapitalistas , desapareció el 11 de junio de 1980 en Ciboure. El secuestro y asesinato de Etxeberria, que contaba con 22 años, fue reivindicado por el Batallón Vasco Español, pero el cuerpo no apareció.

El posible hallazgo del lugar donde se encuentran los restos ha sido dado a conocer por el abogado Iñigo Iruin en una rueda de prensa en el museo de San Telmo. Ha estado acompañado por el forense Paco Etxeberria y por Eneko Etxeberria, hermano este último de Naparra.

Iruin explicó que este viernes había presentado en la Fiscalía y en el Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional sendos escritos solicitando la reapertura de la causa "debido a que disponemos de referencias concretas sobre el lugar en el que puede encontrarse enterrado José Miguel Etxeberria. Estos datos nos han sido facilitados por el periodista Iñaki Errazkin, información que él obtuvo de una tercera persona, una fuente confidencial, cuya identidad conocemos pero que no podemos revelar. Se trata de una fuente de nacionalidad española, residente en un país sudamericano en el momento en el que se entrevista con Errazkin".

El abogado explica que esta persona ha manifestado que tuvo relación con las "actividades de terrorismo de Estado desarrolladas contra ETA a finales de los setenta y comienzos de los ochenta o, al menos, tuvo relación con las personas que lo llevaban a cabo".

Iruin indicó que la primera información que "recibimos por parte de Errazkin se produjo en diciembre de 2015. El periodista se puso en contacto conmigo y me dio datos indicando ya en ese primer momento que su fuente confidencial le indica la zona en la que pueden estar los restos de José Miguel. En esa información no hay la precisión que tenemos ahora, pero la zona sí está delimitada. La fuente se compromete a aportar documentación que corrobore sus afirmaciones y fija unos plazos".

Esos plazos, según el abogado, no se cumplieron, hasta que en junio de este año "Errazkin se vuelve a poner en contacto conmigo y me señala que tiene datos más concretos y documentación. Con esta información más detallada, entramos en contacto con la Fundación Euskal Memoria y con Paco Etxeberria, con el objetivo de localizar el lugar que señala la fuente de información".

Dada la precisión de los datos, indica Iruin, el lugar se encuentra sin mayores dificultades. "Las referencias que manifiesta la fuente existen. Según esta información, los restos están en una localidad al norte de Mont de Marsan, a poco más de una hora del lugar donde desapareció, en Ciboure. Es una arboleda de robles. Paco Etxebarria ya ha redactado un informe que se ha aportado al juzgado y a la fiscalía".

Iruin, basándose en este informe, se entrevistó con el fiscal jefe de Baiona para solicitarle que reabra el procedimiento que se había archivado en el juzgado de instrucción de esta localidad en 1982. "Sin embargo, me dice que no es posible porque el delito prescribió en 1992. El 5 de septiembre me reuní con el fiscal de la Audiencia Nacional y me manifiestó su disposición a apoyar la solicitud de reapertura atendiendo a los nuevos datos".

En el escrito que presentó este pasado viernes ante la Fiscalía y en el Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, el abogado solicita que se realicen tres diligencias: la declaración de Iñaki Errazkin y que aporte la documentación, que también declare como perito Paco Etxeberria y que remita una comisión rogatoria urgente a Francia para que por el juzgado de instrucción de Mont de Marsan se lleven a cabo las tareas de búsqueda.

Iruin señaló que la información recibida "nos genera una razonable esperanza de poder encontrar los restos 36 años después, pero al mismo tiempo debemos ser prudentes ante estas informaciones. La cautela siempre es necesaria ante testimonios que proceden de personas situadas en el ámbito de la práctica del terrorismo de Estado".

Paco Etxeberria señaló, también desde la prudencia, que hay que seguir investigando, pero valoró como dato positivo que el lugar indicado por la fuente informante existe y que es descrita con "cierto detalle".

El hermano de Naparra, Eneko Etxeberria, denunció que "no existe tortura más cruel y prolongada que la que sufre la familia de un desaparecido. El dolor es permanente e inagotable hasta que no se conozca el lugar donde están sus restos. Para sus allegados, aunque parezca paradójico, el poder ver y tocar los huesos de José Miguel supondría su resurreción".

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