Diario Vasco

Iñaki Oyarzábal: «Estamos dispuestos a entendernos con el PNV, pero deben renunciar a la senda del soberanismo»

Oyarzábal, ayer en la sede del PP en Vitoria, horas después de aterrizar desde Madrid, donde también ejerce como senador.
Oyarzábal, ayer en la sede del PP en Vitoria, horas después de aterrizar desde Madrid, donde también ejerce como senador. / IGOR AIZPURU
  • El miembro del comité ejecutivo del PP vasco afirma sentirse «decepcionado por Patxi López que, después de haberle respaldado para hacerle lehendakari, mantenga su 'no' a Mariano Rajoy»

Como si de un augurio se tratase, Iñaki Oyarzábal, uno de los referentes del PP en el laboratorio político vasco, declaró ayer -antes que de que se produjeran los acontecimientos efervescentes que se vivieron en el seno de PSOE- que el «problema» de los socialistas no es solo su liderazgo, «sino su proyecto para España». Lo decía sin saber aún que más tarde acabarían dimitiendo 17 miembros de la ejecutiva socialista. El dirigente popular, sin embargo, eludió horas después pronunciarse al respecto hasta que el vaivén socialista aclare su situación interna, centrando el derrotero de la entrevista en un análisis postelectoral del 25-S.

-¿El PP se ha convertido ya en el 'banderín oficial' del constitucionalismo en Euskadi?

-El PSE ya ha abandonado su pretensión de serlo... Ahora son los socios del PNV y han renunciado a las ideas que defendieron durante mucho tiempo con el fin de ocupar las sobras del poder que tienen los jeltzales. Y eso les ha pasado factura.

-¿Considera que ese es el motivo de su descalabro en las elecciones?

-Renunciar a sus ideas a cambio de ser el socio de los sillones del PNV, efectivamente, no ha gustado a una parte de su electorado. El Partido Socialista ha demostrado un absoluto despiste y perdió el norte hace ya tiempo. Además, está viviendo en España una situación de crisis total, con ese empeño de Pedro Sánchez de bloquear el Gobierno que al final ha hecho mella en su electorado. Sin embargo, no creo que el problema de los socialistas sea sólo su líder, sino su proyecto que tienen que definir para España.

-Usted fue uno de los que labró el Gobierno del cambio en Euskadi con Patxi López al frente. ¿Dónde quedó aquello?

-No queda nada porque el PSE desaprovechó la oportunidad. El PP hizo en aquel momento lo que tenía que hacer porque Ibarretxe nos llevó a una tensión injustificada y a una confrontación entre los vascos. Por eso era necesario respaldar un cambio, para airear, para que se produjera una higiene democrática. Llegó el momento de abrir las ventanas, de posibilitar una alternancia que al final se quedó corta, porque el PSE decepcionó muchísimas expectativas.

-¿Y no se siente un poco traicionado por la posición que está manteniendo Patxi López con su negativa a permitir un Gobierno del PP?

-Desde luego que me siento un tanto decepcionado. Decepcionado por quienes recibieron con generosidad el apoyo del PP y ahora están demostrando un enorme sectarismo tratando de impedir con un 'no' inexplicable cualquier tipo de solución en España, como hace Patxi López, que solo mantiene como objetivo echar al PP. Creo que esta actitud, en el caso del exlehendakari, es absolutamente incomprensible.

-¿Son inevitables unas terceras lecciones generales?

-Estoy convencido de que se pueden evitar si el PSOE sale del bloqueo y no nos lleva a una deriva que nadie quiere.

-¿Y existe una mínima posibilidad de que se produzca un entendimiento entre el PP y el PSOE de Sánchez?

-Primero tienen que aclarar sus líos internos. Creo que Sánchez ha confundido el orden de prioridades y debería reflexionar, saber que el interés de tu país está muy por encima de los intereses del partido. No entenderlo así está llevando al PSOE a un suicidio político incomprensible. Aquí lo hemos visto en las elecciones, porque el PSE se vio penalizado por el bloqueo.

-La resaca de los comicios, sin embargo, les ha dejado a ustedes un buen sabor de boca. ¿Siguen con el subidón por haber logrado salvar los muebles?

-Estamos muy satisfechos porque el PP va a poder jugar un papel importante en esta legislatura. Nuestra posición nos permite sumar mayorías y podremos ser decisivos en determinadas votaciones.

-¿Qué lectura hace entonces del desenlace del 25-S?

-Que Euskadi ha votado por la estabilidad y por lo que intuyen que es la moderación, y salieron perdiendo quienes están en la radicalidad.

-No deja de ser curioso que diga que ha ganado la moderación frente al radicalismo cuando fueron ustedes quienes trataron de ponerle la etiqueta de 'extremo' al PNV, claro vencedor de los comicios.

-Lo que hemos venido advirtiendo es que el PNV llevaba en su programa electoral una apuesta por la consulta soberanista, exactamente igual que EH Bildu y Podemos. Lo cierto es que Urkullu dice hoy las mismas cosas que Artur Mas hace diez años, y no podemos permitir que caiga en la tentación. Por eso, pedíamos ser el factor de equilibrio para que el PNV no se dirigiera a una deriva catalana. Y esa advertencia ha tenido efecto.

-¿Y nueve asientos no son pocos, precisamente, para poder ejercer como una fuerza que garantice la armonía?

-Sin duda, pero hacía mucho tiempo que el PP no sumaba con otro partido una mayoría absoluta. Ahora, lo más importante es saber dónde quiere caminar el PNV y con qué socios quiere avanzar. Nosotros necesitamos saber cuál es su proyecto, que Urkullu abandone la ambigüedad y no pretenda jugar con todos con el único objetivo de mantener todas las cotas de poder. Una vez que decida si pone el acento en cuestiones soberanistas o lo hace en pro de cuestiones económicas y sociales, desde nuestra disposición al acuerdo y al diálogo podremos servir de contrapeso.

-Se quieren erigir como alternativa de los jeltzales y, sin embargo, no han dejado de tenderles la mano. ¿Con qué fin?

-Nosotros ofrecemos una disposición al diálogo, pero sin renunciar a nuestro proyecto político, que es una Euskadi con un autogobierno fuerte que sea capaz de defender sus intereses, pero sin tener que romper con nadie. Sabiendo que más del 70% de la Cámara está a favor de derecho a decidir, creemos que sería un error descomunal avanzar por la senda de la ilegalidad como lo ha hecho Cataluña. Ahí vamos a poner sentido común y rechazaremos cualquier planteamiento que suponga un salto al vacío. Pero también entendemos que puede haber coincidencias y, en la medida en que las haya, podrá haber acuerdos. Nuestra mano tendida es para decirles: 'Oye, no tenéis que ir del brazo de los radicales, ni ir por la senda del soberanismo y de la división. Estamos aquí, tenemos nueve votos que también garantizan mayoría absoluta y que pueden sacar leyes adelante'. Es que no podemos estar permanentemente enredados en planteamientos de división y confrontación...

-¿Y es posible la normalización de relaciones entre ustedes y la izquierda abertzale?

-EH Bildu aún tiene que asumir determinados principios éticos y democráticos que todavía se resiste a asumir. Para empezar, tiene que hacer una reflexión muy crítica de su pasado y condenar su historia de complicidad con el terrorismo de ETA. A partir de ahí, se podrá abrir una etapa nueva.

-¿Y no es frustrante que después de sufrir los tiempos de ETA, cuando asesinaban a sus compañeros, llegaron a tener 18 parlamentarios y hoy sin violencia terrorista caigan a la mitad sus escaños y su militancia siga atrincherada?

-Sin duda. Muchas veces te paras a pensar por qué ocurre esto. Pero seguramente todos seamos responsables, y nosotros quizá no hemos sabido transmitir a una gran capa de la sociedad vasca nuestra cercanía. Por eso ahora queremos demostrar que somos útiles, y tratar de crear espacios de libertad y generar condiciones políticas en las que podamos desarrollar nuestro proyecto que, por el miedo que inoculó ETA, hoy sigue siendo muy difícil de llevar hacia delante. Sin embargo, el 25-S ha sido un punto de partida para reconstruir ese espacio, trabajar, incorporar nuevas personas y ganar músculo como partido.