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Elecciones vascas: El PNV barre y tendrá manos libres para pactar

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Emocionados. El líder del PNV, Andoni Ortuzar, felicita a Iñigo Urkullu, anoche en Bilbao. / TELEPRESS

  • Los jeltzales superan la suma de EH Bildu y de una Podemos pinchada, y el bloqueo en España hunde al PSE y mantiene al PP

El PNV de Iñigo Urkullu barrió anoche en las elecciones vascas. Venció con tanta holgura que tiene las manos libres para pactar con quien quiera, al no haber alternativas de bloqueo y sumar mayoría absoluta con cualquiera de las cuatro fuerzas de la oposición. Sus 29 escaños, dos más que en 2012, superan en uno a un eventual eje EH Bildu-Elkarrekin Podemos. Ni siquiera sumando al PSE-EE a esa entente de izquierdas sale la mayoría absoluta de 38. Iñigo Urkullu logró cuadrar el círculo y repetirá como lehendakari. El último escaño por Bizkaia, abrochado por el PNV in extremis por apenas 80 papeletas frente la coalición abertzale, fue decisivo para asegurarle esa privilegiada posición. Será difícil que el voto extranjero cambie de manos ese asiento.

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El mayor derrotado de la jornada fue el PSE-EE de Idoia Mendia, con el peor resultado de su historia. Sus nueve escaños no le sirven ni para condicionar a Urkullu ni para fortalecer a Pedro Sánchez en su estrategia del 'no' a Mariano Rajoy en España. El factor estatal parece haber operado tanto en el derrumbe socialista como en el mantenimiento de un PP vasco que aguantó con nueve escaños y dejó a cero a Ciudadanos. Elkarrekin Podemos, por último, irrumpió en el Parlamento Vasco con 11 escaños, aunque lejos de las expectativas creadas tras su histórico triunfo en junio en las generales. No dio el 'sorpasso' a EH Bildu y se ha dejado en tres meses casi 180.000 papeletas por el camino, muchas de ellas de votantes abertzales que le apoyaron para desalojar a Rajoy. Un dato que confirma que Euskadi vota diferente en las elecciones autonómicas vascas que en las generales.

La alegría se desbordó anoche en Sabin Etxea, en una de las mayores victorias del PNV en su historia. Con casi 400.000 votos (37,65%), los jeltzales comerán un mayor trozo del pastel pese a la llegada de un nuevo invitado, Elkarrekin Podemos. Urkullu parece haber encontrado la 'fórmula de la Coca Cola'. Ha sido capaz de amarrar el apoyo de sus fieles y hacerse con el voto de la centralidad, cansada de la inestabilidad en España y que aprecia su moderación soberanista. En su primera comparecencia, se limitó a señalar que quiere un «gobierno estable», sin dar más pistas. Puede pactar con cualquiera de los otros cuatro partidos, más allá de que el PSE-EE se mantenga como primera opción. El PNV venció en los tres territorios, incluida Gipuzkoa, y arrasó en Bizkaia, como siempre, aunque padeció de lo lindo para amarrar ese último y decisivo escaño.

Otegi, exultante

También hubo alegría en EH Bildu, que sufrió menos de lo previsto para mantener la segunda plaza y batir a Elkarrekin Podemos. Con 17 escaños (cuatro menos que en 2012) recuperó parte del voto fugado en las generales al partido de los círculos. El cóctel del inhabilitado Arnaldo Otegi, exultante y liberado anoche, y de tres candidatas fuertes le ha servido para comenzar la recuperación tras tres varapalos consecutivos. Llevará la manija de la oposición. Elkarrekin Podemos, con Pili Zabala, irrumpirá con once escaños (14% de votos), pero se quedó algo fría ya que esperaban más. PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos suman, eso sí, una amplia mayoría por el derecho a decidir.

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Explora los resultados por localidades. / F.J. Bienzobas

El PSE-EE se hundió con nueve escaños, siete menos que en 2012. Cifras peores que las de 1980. Podían haber sido decisivos en las alianzas si el PNV no hubiera amarrado el escaño 29 en el descuento. Esta vez las encuestas sí acertaron y dejan en situación difícil a Mendia y Sánchez. Es significativo que el PP le empate a nueve escaños (perdiendo solo uno). Alfonso Alonso aguantó el tirón apoyado en Araba. El bloqueo a Rajoy ha despertado a su electorado vasco, aunque no serán decisivos en la Cámara.

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