Diario Vasco

30 años desde que ETA matara la 'vía Yoyes'

30 años desde que ETA matara la 'vía Yoyes'
  • María Dolores González Katarain fue asesinada tras dejar la banda por «discrepar» de la lucha armada

El 10 de septiembre de hace 30 años María Dolores González Katarain, 'Yoyes', paseaba con su hijo por Ordizia en plenas Euskal Jaiak. Era día de feria y aquella tarde aprovecharon para visitar la exposición de maquinaria agrícola instalada en una plaza todavía en construcción. El pequeño Akaitz jugaba subido a uno de los tractores de la muestra cuando el etarra José Antonio López Ruiz, 'Kubati', se acercó a su ama.

-¿Tú eres 'Yoyes'?

-Sí.

-¿Sabes quién soy yo?

-No.

-Soy miembro de ETA y vengo a ejecutarte.

Así de breve y de demoledor fue el diálogo que ambos mantuvieron antes de que el etarra disparase sobre 'Yoyes', según recoge con detalle la sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Nacional que condenó a 'Kubati' en 1991 a 47 años y dos meses de prisión como autor material del asesinato de la exdirigente de ETA que años atrás, en 1979, había decidido abandonar la organización terrorista y llevar una nueva vida.

María Dolores González Katarain se abalanzó hacia 'Kubati', pero el terrorista hizo dos disparos que le alcanzaron en el muslo derecho y en el tórax. Cuando estaba en el suelo, el etarra le disparó nuevamente a la cabeza. En ese momento, ETA acababa además de matar la 'vía Yoyes', la iniciativa emprendida por primera vez por una exdirigente de ETA que no compartía el rumbo que estaba tomando la organización y acabó desmarcándose de la lucha armada. 'Yoyes' se convertiría, por ello, en una referencia. Su asesino, hoy en libertad tras abolirse la 'doctrina Parot' ha animando recientemente a los presos de ETA a «recorrer la vía judicial, explorar la legalidad penitenciaria» y «acogerse a todos y todo orden de beneficios carcelarios».

La nueva vida que buscaba 'Yoyes' la había iniciado en México en 1980. Allí permaneció cinco años. Pero ansiaba regresar a Euskadi y finalmente lo hizo en 1985, sin saber que sería una decisión que le costaría la vida. A finales de ese año, abrumada por el eco que despierta su regreso decide escribir una carta a los medios de comunicación en la que explica su trayectoria y las razones que le llevaron a decidir su vuelta, y a la vez responde a las acusaciones de traición que se le habían lanzado por parte de círculos allegados a ETA. Estos y otros detalles se recogen en el libro 'Yoyes. Desde su ventana', en el que un año después de su asesinato, algunos familiares y amigos, «testigos de su vida, en diferentes grados, épocas y situaciones» publicaron extractos de su diario y diversas reflexiones que ella dejó escritas en sus últimos años de vida.

En una extensa misiva, fechada en octubre de 1985, explica que «en el verano de 1979, debido a importantes discrepancias de orden táctico y político que surgieron entre mi persona y al parecer el resto de la organización, tras la muerte de 'Argala', rompí con ETA». Pese a sus explicaciones, la polémica ya estaba en su entorno más cercano, y en Ordizia y otros pueblos de la zona aparecieron pintadas sin firma en las que se leía 'Yoyes txibata', 'Yoyes traidora'.

En esos días, vive momentos difíciles, pero reconoce que su situación era «insostenible» en el exilio. Pese a todo, la Nekane en la que se tuvo que convertir en México volvió a ser 'Yoyes'. Valora en esos días el reencuentro, «no exento de tensiones», con su familia y procura recuperar el tiempo perdido.

El 28 de octubre 'Yoyes' redacta en su diario su llegada a San Sebastián días atrás y cómo una semana después reventó la noticia y «empezó el acoso». «Fui militante de ETA, dimití porque estaba cansada y en desacuerdo con la nueva línea que se perfilaba, hace de esto más de seis años, me fui, hice una vida alejada del mundo de la política, trabajando, estudiando; cuando sentí que no me involucrarían de nuevo en el pasado, tuve a Akaitz, un niño maravilloso que me absorbió un montón. Han pasado demasiadas cosas, demasiado tiempo para que yo recuerde o tenga presente lo anterior, algo que ahora toma una dimensión descomunal», escribe. En otra cita se llega a preguntar: «¿Cómo voy a apoyar a un HB convertido en payaso de un militarismo de corte fascista? ¿Cómo me voy a identificar con dirigentes que lo único que saben hacer es aplaudir los atentados de ETA y pedir más muertos?».

Meses antes de su asesinato, María Dolores reconoce que lleva ya doce años viviendo en «riesgo constante, antes por unos y ahora por otros, pero me está costando tanto vivir que realmente sólo sueño con un tiempo en el que pueda vivir sin la espada encima colgando. Era de prever que aquí no iba a ser fácil lograr esto, hay demasiado loco, pero me fui cerrando otras puertas y no había otras opciones».

Sus últimos apuntes

El libro recoge los últimos apuntes de su diario, fechados el 5 de septiembre, cinco días antes de su asesinato. «Pisar esta tierra, pisar la tierra en que nací..., lo he soñado tanto durante años y ahora estoy aquí, éste es mi pueblo, mi país... y se ha armado tal revuelo, es como si un volcán o un terremoto hubiera levantado y removido montones de capas (...) No puede ser... quiero pensar que todo esto me llevará a un puerto tranquilo, más maduro, siempre que no me dé prisa, que no corra mucho, porque en mi juventud quizás corrí demasiado».

La víspera de su asesinato, 'Yoyes' y Akaitz viajaron en tren de Donostia a Ordizia. La amona había invitado a su nieto a ver las vacas y demás animales de la feria que se celebraba al día siguiente. Aquella tarde estuvo bordando el nombre de su hijo en la bata para el liceo que habían comprado en la tienda de su tío. Al anochecer fueron al Herri Antzokia a ver 'Ehun metro', película basada en el libro de Ramon Saizarbitoria que relata la persecución y muerte de una militante de ETA por parte de la policía. Allegados cuentan en las últimas páginas del libro 'Desde su ventana' que salió «angustiada» de la proyección. Le invadieron los recuerdos de tiempos pasados.