Diario Vasco

El árbitro de los líos

El árbitro García de Loza.
  • García de Loza, un polémico colegiado que pitó 14 temporadas en Primera División, se convierte en concejal de Deportes de Santiago de Compostela tras la forzada dimisión de nueve concejales del PP por escándalos de corrupción

"Soy patrimonio gallego y español". La modestia nunca fue el fuerte de Raúl García de Loza. Provocador, estirado, con un punto (bueno, muchos más) de chulería, sin achantarse ante el escándalo... El exárbitro de Primera División siempre se sintió atraído por los focos, por la polémica, sin importarle el rugir de las gradas por sus controvertidas decisiones ni la altanería de los jugadores, ya fueran estrellas o no, a los que aplacaba con su mirada inmisericorde y, cuando no, con una tarjeta exhibida como un bofetón. “Hay que tener mucha personalidad, que no te importe lo que diga el uno o el otro”, ha confesado sobre su experiencia en el fútbol, incluidos sus 14 años en Primera División. Genio y figura. Así que a quienes le conocen poco les puede extrañar que haya dado un paso al frente para volver al ojo del huracán. No al arbitraje, -­tiene 66 años-, sino a lo más parecido a una mayúscula trifulca en el área que ha encontrado a su alrededor: el Ayuntamiento de Santiago de Compostela. El antiguo trencilla será el nuevo concejal de Deportes de un Consistorio controlado por la mayoría absoluta del PP y que afronta una crisis sin precedentes por la presunta implicación de sus gestores en un escándalo de corrupción.

Siete de los trece ediles del PP se han visto forzados a dimitir al ser condenados a nueve años de inhabilitación por pagar con dinero público la defensa de un excompañero imputado en el 'caso Pokemon', en el que se investiga los supuestos sobornos millonarios de empresas a políticos a cambio de contratos públicos. Otra concejala ha renunciado pese a que aún no pesa fallo alguno sobre ella y un noveno presentó su renuncia por otra imputación judicial. El grupo municipal de los populares ha saltado por los aires. Y el alcalde, Ángel Currás, ha anunciado que echará mano de personas no electas porque ya no quedan sustitutos en la lista con la que se presentó a las municipales. Y entre ellos figura García de Loza, residente en Santiago desde hace tres años y que ya fue concejal en La Coruña de 1999 al 2003 con el PP, entonces en la oposición.

El excolegiado, nacido en Lugo, reveló que coincidió con Currás el pasado domingo, un día antes de que se publicase la sentencia que condenaba a siete ediles por prevaricación. Fue en el transcurso del Compostela-Rayo Vallecano, un partido con el que se recordaban los 20 años del ascenso del equipo gallego a Primera División y en el que García de Loza volvió a ejercer de árbitro. "Ese día estuvimos saludándonos, nos dimos un abrazo. El lunes empezamos a hablar. El alcalde aclaró qué necesitaba de mí. Y yo le contesté que le ayudaría en todo lo que yo pudiese", explicó. El controvertido extrencilla destacó que su incorporación al Consistorio es desinteresada. "Voy a tratar, por todos los medios, de no cobrar nada", aseguró. "Yo no necesito ir al Ayuntamiento a cobrar. Yo tengo mi pensión, tengo mi trabajo (en una emisora de radio) y no necesito, gracias a Dios, meterme en la política para tener un sueldo".

García de Loza ha admitido que le habría gustado acceder de otra forma a la concejalía, pero afronta "con ilusión" el desafío. "No todo en la vida tiene que ser fácil, también hay que asumir dificultades", ha explicado. "Y tenemos que sacar para adelante esto", ha añadido en relación a la crítica situación del Consistorio de la capital gallega. "Aunque piensen que soy un pedante, no lo soy. Yo digo que soy patrimonio gallego y español. ¡Qué quiere decir eso? A mí siempre que se me pidió intenté estar ahí. Ahora, ya que vivo en Santiago, es el momento de ayudar al partido".

Adicto a la 'nevera'

No siempre perjudicó a los rojiblancos. El 19 de diciembre de 1982, concedió en Atotxa un gol al Athletic, obra de Dani, con Sarabia en claro fuera de juego; tanto, que tuvo que retirarse de la línea de meta para que entrase el balón. El tanto supuso el empate en una temporada en la que los 'leones' se proclamaron campeones de Liga. García de Loza, tras ser repetida la jugada cientos de veces en televisión, no quiso dar su brazo a torcer y mantuvo que no era fuera de juego. El Comité de Árbitros le impuso mes y medio de sanción. Otro mes estuvo en lo que ahora se conoce como 'la nevera' tras una desastrosa actuación en 1994 en un Athletic-Rayo Vallecano, en el que anuló un gol legal a Julen Guerrero.

Su última polémica en los terrenos de juego la protagonizó el mismo año de su retirada cuando envió un SMS a un directivo del Madrid en el que le indicaba que su equipo no iba a ganar el título de Liga por los arbitrajes que estaba teniendo el Barça.

La fama le llegó al poco de debutar en Primera División. El 27 de noviembre de 1982 pitó un Madrid-Barça, con victoria azulgrana por 0-2. Los locales Bonet y Metgod fueron expulsados y García de Loza se jugó el cuello a que no se había equivocado en varias jugadas que generaron una encendida polémica; entre ellas un penalti a favor de los 'merengues' que no había señalado. Tras ver las imágenes en TVE, el árbitro admitió su error. El Comité Nacional de Árbitros le lanzó una dura advertencia, que consta en su expediente, por haberlo hecho.

Su hoja de servicios contiene un sinfín de muescas explosivas. En 1990, en un duelo de Copa entre Madrid y Barça, amenazó con mandar a Schuster al banquillo, pero al de los tribunales, después de que el entonces jugador blanco le acusase de propiciar la victoria del club azulgrana. "Tras este partido, el señor Loza va a pasar unas vacaciones muy felices en la Costa Brava, en un chalecito ahí, seguro", declaró el alemán.

El exárbitro también desafió al exjugador madridista Rafael Godillo, que le acusó de haberse vendido a la entidad culé: "Qué me diga a la cara, si tiene cojones, que estuve cagado, porque le voy a comer los huevos. Yo no me ando con chiquitas", le advirtió.

Sus excesos con el silbato, producto de su carácter, le persiguieron durante toda su carrera. Siempre. El 27 de octubre de 1985 impartió justicia -ése era el objetivo y su deber, al menos- en el partido Sevilla-Real Madrid. El encuentro finalizó con empate a dos y anuló dos tantos al Sevilla. Eso sí, ya había previsto el resultado, o al menos lo que iba a suceder. Dos días antes del choque, declaró a 'El Progreso' de Lugo: "Apuesto por el Madrid porque es el que más puntos está consiguiendo",. También pronosticó que "el campeón de la temporada será el Madrid". Lo clavó. García de Loza, por todo ello, entró otra vez un mes en la 'nevera'.

Ahora, este colegiado recordado por ser de silbato fácil e inconsciente afronta su partido más complicado: ayudar a recomponer una Corporación desarmada por una polémica peor que las deportivas: la de la corrupción y la prevaricación.