Yllana presenta 'The Primitals', un musical a capela y muy gamberro

Cuatro actores protagonizan hoy y mañana esta comedia sin texto hablado y con una estética muy divertida

ROBERTO HERRERO SAN SEBASTIÁN.

El indudable toque humorístico de la compañía Yllana se ha juntado con el grupo Primital Brothers para crear una comedia musical estéticamente muy vistosa y con una indudable fuerza cómica, además de calidad en las voces de sus cuatro protagonistas.

El teatro Principal acoge hoy y mañana a las ocho de la tarde esta función que ya se representó con gran éxito durante la pasada Feria de Artes Escénicas de Donostia. Con una estética también muy divertida, presidida por un enorme trono que nos hace recordar al de 'Juego de tronos', y sin texto hablado, 'The primitals' cuenta y de paso canta «la extraña y surrealista historia de una tribu ligeramente disfuncional, con luchas intestinas, sueños de grandeza, desequilibrios mentales y farmacopea milenaria», como explican sus creadores, que presentan el montaje como un concierto teatral «con chamanismo a cuatro voces, tragicomedia a capela y vanguardismo ancestral».

El miembro de Yllana, Joe O´Curneen, se ha encargado de que la función no decaiga en ningún momento y esté llena de gags visuales. Santi Ibarretxe, exmiembro de Oskorri, es el responsable de la parte musical de una propuesta diferente y bastante gamberra que interpretan Íñigo García Sánchez, Pedro Herrero, Adri Soto y Manu Pilas.

'Barro rojo' en Lugaritz

Hoy en el escenario del Centro Cultural Lugaritz se ofrece a las ocho de la tarde la obra 'Barro rojo', escrita e interpretada por Javier Liñera, que define la función como «un viaje que nos narra el protagonista al contar su historia y la de su tío gay, encerrado en un campo de concentración y luego en la cárcel por ser gay. Es la historia de dos realidades del pasado: La Europa de Hitler y la España de Franco».

La idea de 'Barro rojo' le surgió «como una necesidad personal. Se dieron varias circunstancias para que se gestase. La primera fue hace varios años al descubrir que en España hubo campos de concentración. La segunda fue los derechos que iban cayendo. Derechos por los que muchas personas habían luchado e incluso muerto. Pensar que un día me tocaría, como dice Brecht, me puso en alerta».

La obra tiene el formato de cabaret «porque al ser un tema duro y muy dramático me doy cuenta de que hay que cambiar el punto de vista, que no puede ser un drama y que se necesitan contrastes. Por eso escojo esta estética».

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