Salamanca, ciudad del conocimiento

Vista de Salamanca/
Vista de Salamanca

Su universidad cumple en 2018 ocho siglos de andadura

IGNACIO VILLAMERIEL

Sentado en un taburete del Café Real, lo que más me gusta de Salamanca es ver pasar a la gente por la Plaza Mayor desde el amplio ventanal del establecimiento. Con una caña bien tirada en una mano y un montadito de panceta en la otra, observo pasar a un señor castellano con las manos a la espalda paseando despreocupadamente. Unos metros detrás de él, una estudiante japonesa camina con más rapidez en dirección a la universidad. Salamanca es una ciudad de contrastes, sobre todo durante el curso lectivo. Y eso se debe en gran medida a su prestigiosa universidad, que en 2018 cumple la friolera de 800 años.

Sin embargo, y a pesar de sus casi ocho siglos de andadura, no es la Universidad más antigua de España como mucha gente piensa. El Studium Generale de Palencia fue el primer centro de enseñanza superior. En él se enseñaban Teología y Artes (Trivium y Quadrivium) y en el año 2012 ya celebró su 800 aniversario.

Universidad de Salamanca
Universidad de Salamanca

Pero hoy toca hablar de Salamanca, la ciudad del pensamiento, Patrimonio de la Humanidad y centro de conocimiento que se ha mantenido así a lo largo de los siglos. En el año 1218 el rey Alfonso IX de León funda la Universidad como Estudio de su Reino y más tarde Alfonso X el Sabio la consolida como referente frente a otras universidades europeas como Oxford, Bolonia o París y en el 1255 el papa Alejandro IV la confirma mediante la expedición de una bula papal.

Desde finales del siglo XV y a lo largo de todo el siglo XVI, la Universidad de Salamanca pasa a ser una universidad de referencia y como institución experimenta su mejor momento de florecimiento cultural, con figuras de la talla de Antonio Nebrija, Fray Luis de León, Diego de Cobarrubias, Francisco de Vitoria, Miguel de Unamuno, o el propio Ignacio de Loyola.

Caminando por sus calles, la vista se pierde en las fachadas de color marrón virando al amarillo propias de las piedras de Villamayor. El conjunto universitario rezuma historia y empeño por amar el conocimiento. En la esquina de la calle Libreros se abre el Patio de Escuelas, con la estatua de Fray Luis de León presidiendo el centro de la misma que parece tener la mirada fija en la fachada plateresca, que se cree que pudo ser un homenaje a los Reyes Católicos.

Cualquier visitante podría afirmar que quedó embelesado la primera vez que vio esta fachada y trato de descubrir en ella la famosa rana sobre el cráneo, difícil de encontrar para los recién llegados, pero no tan complicada para los que ya saben dónde está.

«Salir por la puerta grande»

Sorprende conocer que varios refranes conocidos, provienen de Salamanca, tales como “el derecho a pataleo”, que era el ruido que hacían los estudiantes, golpeando el suelo para calentarse los pies en el aula de clase durante los fríos inviernos salmantinos. O, “estar en capilla”, surge de que los estudiantes pasaban un día entero en la capilla de Santa Bárbara, pidiendo su intercesión para pasar los exámenes.

“Salir por la puerta grande”, atribuido erróneamente a la tauromaquia, es realmente salmantino; se refiere a que los estudiantes que aprobaban salían muy orondos por la gran puerta que he descrito, mientras los que reprobaban salían con gran pena y nada de gloria, por la puerta de atrás, que era una pequeña por la que sacaban las carretas.

Pero quizá el más conocido de ellos es el aquel de: «Quod natura non dat, Salmantica non præstat», que traducido vendría a ser: «Lo que la naturaleza no da, Salamanca no (lo) otorga». Se trata de un proverbio latino que significa que una universidad no puede darle a nadie lo que le negó la naturaleza. De este modo, ni la inteligencia, ni la memoria ni la capacidad de aprendizaje son cosas que una universidad pueda ofrecer a sus alumnos.

Se ha creído erróneamente que esta frase corresponde al lema de la propia Universidad de Salamanca, lo cual es un error, ya que los lemas de las universidades son frases alentadoras, promotoras del estudio y de la propagación del conocimiento y las ciencias. El lema de la Universidad de Salamanca es: «Omnium scientiarum princeps Salmantica docet». Es decir, «Los principios de todas las ciencias se enseñan en la Universidad de Salamanca», y este emblema aparece esculpido en la piedra que recibe al visitante en el edificio de las escuelas menores de la Universidad de Salamanca. Una ciudad y una institución que bien merecen una visita.

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