Un viaje al pasado siderúrgico

Ruta transpirenaica

Trazada por Andorra, Aquitania, Cataluñay Gipuzkoa, reúne un valioso patrimonio histórico e industrial con minas, fraguas y la fábrica en la que Chillida realizó sus esculturas

La Montaña de Hierron en Zerain. /DV
La Montaña de Hierron en Zerain. / DV
ELENA VIÑAS

Ferrerías que funcionan del mismo modo que lo hacían en el siglo XVI, minas que invitan a adentrarse en las profundidades de la tierra, museos capaces de desvelar los secretos de antiguas profesiones, como la de los ferrones, y otros en los que la creatividad moldea el metal para convertirlo en auténticas obras de arte. Son algunos de los atractivos de la que se ha dado en llamar 'la ruta del hierro de los Pirineos', un itinerario trazado a través de Andorra, Aquitania, Cataluña y Gipuzkoa que promete sumar nuevas regiones en los próximos dos años.

Una asociación constituida el pasado otoño trata de impulsar esta iniciativa cuyo germen se remonta a los años noventa, cuando se decidió establecer una cooperación en materia de investigación histórica, arqueológica y de difusión de los dos proyectos existentes sobre la historia de la producción siderúrgica: la Farga Rossell de Andorra y la Farga Palau de Ripoll. Desde entonces, nuevos recursos se han incorporado a este recorrido transfronterizo cuyo tema central es el hierro y que en 2004 logró su mayor hito, recibir oficialmente la mención 'Itinerario Cultural del Consejo Europeo'.

Los espacios patrimoniales

Andorra:
Camí dels traginers; mina de Llorts, itinerario de esculturas contemporáneas, San Martí de Cortinada, Museo Casa Areny-Plandolit y la Farga Rossell.
Nueva Aquitania:
Ferrería dels traginers; mina de Llorts, itinerario de esculturas contemporáneas, San Martí de Cortinada, Museo Casa Areny-Plandolit y la Farga Rossell.
Cataluña:
La Ferreria Palau (Ripoll) y el Museu de les mines de Cercs.
Gipuzkoa:
Ferrería de Agorregi, minas de Arditurri, conjunto monumental de Igartza, complejo minero de Aizpea, ferrocarril minero de Zerain, viaducto y museo Zumalakarrregi de Ormaiztegi, complejo minero de Mutiloa, Valle del Hierro, ferrería de Mirandaola, ruta de las ferrerías, Museo Vasco del Hierro y el taller de Chillida, y museo de la industria armera de Eibar.

El que se perfilaba como un prometedor proyecto se vio frenado por la crisis económica, aunque a finales de 2017 la red ha vuelto a activarse dispuesta a establecer un programa conjunto de actuación entre sus socios. La Asociación Ruta del Hierro en los Pirineos está constituida por Andorra, Aquitania, Cataluña y Gipuzkoa a través de la Diputación y de los Ayuntamientos de Beasain, Eibar, Ormaiztegi, Mutiloa, Zerain y la Fundación Lenbur.

Esta entidad se encargará de desarrollar una labor conjunta de estudio, conservación y difusión en torno a la cultura y tradición del hierro, con el fin de poner en valor el patrimonio y la cultura relacionados con el hierro y la actividad siderúrgica, minas, ferrerías, archivos y arquitectura, y situar un mayor número de recursos en un itinerario europeo.

Más de una veintena de espacios patrimoniales ya llevan a cabo actividades ideadas bajo una misma premisa. En Andorra se hallan El Camí dels traginers, la mina de Llorts, el itinerario de esculturas contemporáneas, San Martí de Cortinada, el Museo Casa Areny-Plandolit y la Farga Rossell. En Nueva Aquitania, a la ferrería d'Arthez d'Asson se une la mina de Baburet (Férrieres), en el Bearn. La oferta es también doble en Cataluña, donde la Ferrería Palau, situada en Ripoll, se complementa con el Museu de les mines de Cercs.

Arriba, viaducto de Ormazitegi. Abajo Chillida Lantoki y conjunto monumental de Igartza. / DV

Más de la mitad de los recursos de esta ruta se concentran en Gipuzkoa. Desde la ferrería de Agorregi en Aia y las minas de Arditurri en Oiartzun, al conjunto monumental de Igartza en Beasain, pasando por el complejo minero de Aizpea y el ferrocarril minero de Zerain, el viaducto y el museo Zumalakarrregi de Ormaiztegi, el complejo minero de Mutiloa, el Valle del Hierro, la ferrería de Mirandaola, la ruta de las ferrería, el Museo Vasco del Hierro y el taller de Chillida, en Legazpia, y el museo de la industria armera de Eibar.

La ruta del hierro de Gipuzkoa ha ido reforzándose con nuevas incorporaciones, como la Fundación Basoa, el Museo de la Máquina Herramienta de Elgoibar, el museo del Ferrocarril de Azpeitia, La Fandería de Errenteria y el Museo Oiasso de Irun. «Esperamos que estos recursos se incorporen a la ruta del hierro de los Pirineos en la próxima asamblea, prevista para mayo», señala Aurelio González, exdirector de Lenbur Fundazioa y actual secretario del Patronato de la Fundación.

Llama la atención la gran cantidad de espacios que se reparten por este territorio hasta el punto de salpicar todas las comarcas. No es casualidad. «La historia del hierro en el País Vasco ha sido fundamental. En Gipuzkoa se ha hecho una labor importante por recuperar esos vestigios y montar museos y otros equipamientos a su alrededor», asegura Aurelio González.

Turismo cultural

Entre esos vestigios se incluyen la ferrería y molinos de Agorregi, que demuestran cómo desde la Edad Media se ha utilizado el agua en Euskal Herria para generar energía. El señor de Laurgain mandó construir este complejo ferro-molinero que hoy vuelve a funcionar con fines didácticos. Otro tanto puede decirse de la ferrería de Mirandaola, en pleno museo territorio Lenbur, en la que los ferrones se visten como en el siglo XVI para golpear el hierro al rojo vivo.

Ferrería de Mirandaola.
Ferrería de Mirandaola. / Altzelai.

No menos impresión produce adentrarse en las galerías excavadas bajo tierra por los romanos en Arditurri. Otro complejo minero es el de Aizpea, con los tres grandes hornos de calcinación, su «tranvía aéreo» con baldes que penden de un cable y el ferrocarril. En Eibar, el museo de la industria armera abre sus puertas para mostrar su una extensa colección de armas y gran variedad de productos fabricados en la población, como bicicletas, motos, máquinas de coser... Una carbonera a tamaño real se erige dentro de otro museo, el del hierro vasco, mientras que en Chillida Lantokia se muestra la relación entre el arte y la industria de la mano de uno de los escultores más famosos del País Vasco.

Minas de Arditurri.
Minas de Arditurri. / Arizmendi

La oferta no acaba ahí. El conjunto monumental de Igartza, el viaducto y museo Zumalakarrregi de Ormaiztegi, el valle del Hierro y otras propuestas no menos atractivas, en las que se ponen en marcha numerosas actividades y demostraciones presenciales, toman impulso a través de la Asociación de la Ruta del Hierro de los Pirineos. Su presidente, el diputado foral de Cultura, Turismo, Juventud y Deportes, Denis Itxaso, destaca la creación de productos de turismo cultural y de desarrollo económico y social. Para Itxaso la ruta del hierro «pone en valor un gran patrimonio histórico de Gipuzkoa y lo reconoce como itinerario cultural europeo».

Se extenderá a Portugal

La ruta del hierro Transpirenaica aspira a sumar kilómetros a través de toda la cornisa cantábrica e incluso continuar hasta Portugal. El próximo año se integraría en la iniciativa Bizkaia, con el Puente Colgante y la Ferrería del Pobla, además de las comunidades autónomas de Cantabria, Asturias y Galicia, completando el resto del recorrido en un plazo máximo de dos años hasta el país luso. También confían en seguir sumando recursos al otro lado de la frontera.

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