Urepel, un rincón perfecto para perderse

Sus 1.059 metros de altitud lo convierten en el balcón perfecto para disfrutar de las mejores vistas de los bosques que pueblan Leitzalarrea, Leitzaran y los valles que los rodean

Desde la cima de Urepel las vistas de los montes, bosques y valles de Leitzalarrea y Leitzaran son magníficas. Un regalo para la vista./Belauntzaran
Desde la cima de Urepel las vistas de los montes, bosques y valles de Leitzalarrea y Leitzaran son magníficas. Un regalo para la vista. / Belauntzaran
ELISA BELAUNTZARAN

Un enorme silencio nos acompaña durante la fría mañana enero. Ipar hace acto de presencia en nuestra tranquila caminata de invierno. Nos trae una fresca brisa que huele a nieve. Tras las últimas lluvias, el manto blanco que cubría la zona de Ixkibar ha desaparecido, aunque algunos montones gélidos se mantienen inertes en las zonas más sombrías del hermoso parque de Leitza.

Ixkibar se sitúa a unos 8 kilómetros de Leitza. Nada más llegar a la localidad navarra un cartel nos indica el camino a seguir para llegar al gigantesco bosque de Leitzalarrea. Debidamente señalizado se encuentra el parque que cuenta con un hermoso merendero bordeado por un riachuelo que altera el silencio que este duro invierno ha impuesto en la zona.

Numerosas joyas pueblan el extenso bosque de Leitza. hayas trasmochos de centenares de años y formas caprichosas se erigen guardianes de los rincones más bonitos del bosque navarro en los alrededores de Ixkibar. En el bosque de Aitzmurdi, en concreto, se pueden encontrar catorce árboles de esta especie de varios centenares de años. El paso del tiempo ha convertido estos árboles en moles de madera. Sus troncos que han llegado en algún caso a superar los siete metros de diámetro.

Guía

Acceso
Seguir la A-15 hasta el cruce de Areso. Tomar el acceso y seguir la carretera que nos conduce primero a Leitza y después a Leitzalarrea.
Tiempo
Leitzalarrea (1h30 )
Dónde comer
En Leitza se puede comer en Musunzar, Sagasti, Peritza, Beatrizenea, Lopenea, Arakindegia... La oferta es amplia

Otros interesantes protagonistas del bosque de Leitzarrea son los abetos blancos de Izaieta. Especie introducida en torno a 1832 por los leitzarras, que según reza el panel que los ubica, debían plantar diez nuevos árboles por cada uno que se derribaba. Al parecer, según los datos recogidos en los libros del ayuntamiento de Leitza, anteriormente, en 1763 y 1830 se realizaron varios intentos para plantar árboles de esta especie en la zona de Ordeda. Estos dos primeros intentos fallidos no desanimaron a los leitzarras que repitieron en 1832 y entonces sí, lograron ver crecer varios ejemplares que ocupaban 2,5 hectáreas en Leitzalarrea.

Por otro lado, una leyenda popular que circula entre los mayores de Leitza relata que antes de que fueran plantados estos abetos, que ya rondan los 200 años de antigüedad, un vecino de Leitza vio un gran abeto en la zona de Roncal y quiso traer uno a Leitza. Al año siguiente, este leitzarra regresó a pie a los bosques rocaleses en busca de más ejemplares con su burro que tiraba de un carro. Sobre él trajo otros nuevos ejemplares que, al parecer, cuentan plantó en los montes de Leitza.

Leyendas e historias que rondan a los monumentales abetos de Leitzalarrea, que destacan por la rectitud de sus troncos, más que por la altura de los mismos, ya que en el bosque de Irati se pueden encontrar ejemplares mayores. Algunos de estos árboles se encuentran a un metro escaso de distancia uno del otro, y han llegado a alcanzar hasta cuatro metros de circunferencia y más de cuarenta de altura. De los 55 ejemplares que existían en Leitzalarrea, en 1996, cayeron dos de los grandes abetos. El aire derribó el mayor o más alto del bosque y otro ejemplar. El interior de uno de ellos estaba totalmente podrido, pero el largo tronco del otro fue utilizado para realizar los bancos del karrape del ayuntamiento.

Un caprichoso arco-iris que nacía de Ipuliño, paleta de colores entre los árboles de Leitzalarrea y Hernio y Gazume al fondo, sobre Tolosaldea

Mandoegi y Altzadi

Entre abetos, hayas, robles y otros enormes árboles comenzamos nuestro ascenso al objetivo de esta semana, Urepel. Esta conocida cima se encuentra en el macizo de Adarra/Mandoegi y ya es mencionada en el diccionario de Madoz como la más elevada de su entorno y destacada porque desde su buzón se puede ver el mar. La cumbre se eleva al Sur de la conocida cima de Mandoegi (1.049 m.), que pese a ser algo más baja es la elegida para designar el largo cordal de cumbres que se extiende entre Donostialdea y la hondonada de Leitza.

Urepel (1.056 m.) y Mandoegi (1.049 m.) se encuentran separadas por el collado de Hirumugarrieta (952 m.). Usategieta (854 m.) se encuentra al Este de la cima, otro paso más que la diferencia del puntiagudo Barrengo Munoa o Bidegorrieta (994 m.), cubierto por la vegetación. Finalmente, al SW, entronca esta montaña con Altzadi o Altzegi (1.019 m.) donde el viento es el señor del espacio. Urepel, Mandoegi y Altzadi se encuentran en la muga de Nafarroa y de Gipuzkoa, con Ipuliño espectante. La tres cimas son las únicas de todo el macizo que superan los mil metros de altitud.

Desde Leitza

Una de las opciones para ascender a Urepel es hacerlo desde Leitza (540 m.). Esta opción es muy interesante ya que no presenta gran dificultad y ofrece una magnífica oportunidad para disfrutar de un entorno precioso, también en invierno. Para realizar la salida desde Leitza debemos seguir la carretera asfaltada que nos acerca hasta el paraje de Leitzalarrea (650 m.) y en concreto a la zona de Ixkibar.

Muy cerca nos encontramos parte una pista que sube sobre la orilla derecha de Zimeleta erreka hasta dar con el cordal Urepel-Barrengo Munoa junto a un refugio (875 m.). Seguimos el sendero cruza el hayedo en dirección NW contorneando Urepel (1.056 m.) y ganando el collado Hirumugarrieta o Urepeleko lepoa (962 m.). Girando a la izquierda, una senda por lo alto de la loma conduce sin dificultad a la cumbre de Urepel (1.056 m.).

Otra variante de este itinerario consiste en subir por el fondo de Zimeleta erreka y la fuente de Sarrasain hasta el amplio collado Usategieta (866 m.) que separa Urepel (1.056 m.) de Barrengo Munoa (981 m.), conectando al W con la ruta anterior.

También podemos iniciar la marcha en el área de Ixkibar ( 650 m ). Junto a los restos de las instalaciones mineras parte una pista que, inicialmente sigue el curso de Urremeatzetako erreka, para aproximarse a Urepel por su vertiente S. Más adelante se llega a un bifurcación. La opción de la izquierda permite llegar a Konditzateko lepoa (891 m.) y remontar la loma (NE) hasta la cima de Urepel ( 1.056 m ).Una vez en ella toca disfrutar de la belleza natural que nos rodea.

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