La costa indómita de Hondarribia

Sus callejuelas medievales y el colorido barrio de La Marina son el aperitivo de una ruta a través de la fachada más desconocida de Jaizkibel

La costa indómita de Hondarribia
EL DIARIO VASCO

En la desembocadura del río Bidasoa, Hondarribia conserva algunos de los rincones más pintorescos de Gipuzkoa. Sus callejuelas medievales y el colorido barrio de La Marina son el aperitivo de una ruta a través de la fachada más desconocida de Jaizkibel. Nuestros pasos nos llevarán a descubrir una franja costera despoblada donde calas secretas y acantilados se suceden creando un magnífico paisaje de piedra y mar. Es un territorio único, donde la historia y la naturaleza se funden entre torres defensivas, miradores de vértigo y un regusto a salitre que flota siempre en el ambiente.

DATOS

Provincia:
Gipuzkoa
Dificultad:
Alta
Modo:
A pie
Temporada:
Invierno
Duración:
4 h
Distancia:
15 km

1.- Hondarribia

Km >

Comenzamos en el puerto pesquero de Hondarribia, allá donde la carretera termina. Tomamos una carreterilla que sube a la izquierda. Enseguida comienza a la derecha el GR-121, un sendero de gravilla que vamos a seguir hasta el km 6,2 de la excursión. La ruta recorre en todo momento la orilla del mar, descubriendo a cada paso calas de serena belleza. La primera de ellas es la de los Frailes, un antiguo atraque romano. Tras una hora de caminata, llegamos a Artzuko Portua, un profundo entrante natural en el que se levantaba un antiguo molino. Seguimos por la orilla del mar para descubrir las campas de Marla. Entre pastos y acantilados, llegamos a un cruce señalizado.

2.- Marla

Km 6,2 >

Debemos extremar la atención, porque si el poste indica que Hondarribia está a 6,2 km y Pasaia a 15,3 km, es señal de que debemos desviarnos a la izquierda. Abandonamos las señales y remontamos la ladera por una pista de tierra. En lo alto de la montaña vemos la torre a la que nos encaminamos. Sin dejar nunca la pista principal, que rodea un pinar, desembocamos en la carretera en una curva cerrada. Justo enfrente, apenas dibujado, vemos un sendero ascendente que cruza un vallado y trepa por la ladera, evitando el bosque, hasta el viejo torreón.

3.- Torreón

Km 9,15 >

En los años oscuros de las últimas Guerras Carlistas, allá por 1873, fueron levantadas en Jaizkibel estas torres de vigilancia. La fantástica panorámica quita el aliento e invita a hacer un alto en el camino. De bajada, en lugar de volver hacia la carretera, seguimos el cordal hacia el santuario de Guadalupe, que queda a la vista. Una vez en él, tomamos la pista que pasa entre la ermita y la cantina para llegar al fuerte.

4.- Fuerte

Km 10,32 >

El camino a tomar ahora es el hormigonado que deja el fuerte a la derecha. Pocos pasos más y llegamos a una carreterilla asfaltada, que tomamos hacia la derecha. En el siguiente cruce, en forma de Y, giramos a la izquierda. A partir de aquí sólo hay que seguir las señales fucsias que nos llevan, siempre cuesta abajo, hasta el monumento de la atalaya. Es el momento de girar a la izquierda para buscar los senderos que descienden al faro de Higer y volver por el sendero costero hasta el punto de partida.

5.- Puerto

Km 15 >

DE INTERÉS

Asador Sidrería Laia:
Asador Sidrería Laia · La cocina a la parrilla es la gran especialidad de un asador-sidrería situado en las laderas del monte Jaizkibel, un txoko donde olvidarse del día a día y disfrutar con el saber hacer de estos maestros parrilleros.
Arroka Berri:
La cocina de producto, con pinceladas de modernidad son parte de este establecimiento, abierto hace 40 años pero que sabe combinar a la perfección la tradición con la modernidad que la cocina actual demanda.
Alameda:
Ha pasado mucho tiempo desde que una casa de comidas de barrio ha llegado a convertirse en uno de los restaurantes mejor valorados de Gipuzkoa. Incluso en sus momentos más humildes Alameda destacaba por la calidad de sus platos más sencillos y más clásico.
Restaurante Abarka:
En Abarka Jatetxea trabajan para y por el cliente. Cada día se esfuerzan por ofrecer a través de la cocina y de un ambiente cálido, una experiencia para los cinco sentidos, que se pueda disfrutar en un lugar cómodo, y creando unos momentos distendidos.
Casa Rural Artizarra:
Zimizaga 46; Subida a Jaizkibel. - Tel. 943 642 337 y 655 721 834 - Habitación doble 56-75€
Casa Rural Higeralde:
Barrio Alkartegi 37; Hondarribia - Tel. 943 643 916 - www.higeralde.com - Habitación doble 55-65€
Oficina de turismo de Hondarribia:
Javier Ugarte 6 - Tel. 943 645 458
Santuario de Guadalupe:
Sin hora de apertura fija, cierra con la puesta de sol.

¿Cómo terminar el día?

MARISMAS DE JAITZUBIA

Como una joya escondida al pie de Jaizkibel y entre las grandes aglomeraciones urbanas de Irún y Hondarribia, se esconde un ecosistema apasionante: la bahía de Txingudi. Este mundo de agua, marismas y vegetación de ribera es un pequeño paraíso donde las mareas marcan el ritmo de la vida. En uno de sus extremos, han sido recuperados en los últimos años los humedales de Jaitzubia. Este espacio, de gran importancia ecológica y paisajística, cuenta con los carrizales más extensos de Gipuzkoa, escondrijo para cientos de aves que anidan en ellos. Jaitzubia representa además la única muestra en Txingudi de la transición natural desde el río hasta el mar, constituyendo un pasillo verde que comunica las marismas del Bidasoa con el monte Jaizkibel. El relajado paseo por sus orillas es todo un regalo para los sentidos. Aquí y allá se zambullen aves pescadoras como el cormorán mientras los zarapitos y las garcetas picotean en los limos en busca de invertebrados. Todo un descubrimiento, posible gracias al centro de información, situado en Aingiraportu, y los más de tres kilómetros de senderos habilitados con gusto.

HONDARRIBIA

La esbelta fortificación que protege el casco antiguo de Hondarribia constata la importancia estratégica del enclave en una época no muy lejana. Sus muros y el pueblo sufrieron innumerables asedios que hoy se recuerdan, cada 8 de septiembre, con el popular Alarde de armas que asciende al santuario de Guadalupe, patrona de la villa. La ciudad medieval contó con varios puntos de acceso. Del conjunto original, perdura la puerta de Santa María y su sobrio arco que dan entrada a la calle Mayor, la vía principal del entramado medieval. En su parte alta se descubre la solemne iglesia parroquial de Santa María de la Asunción y del Manzano. Data de los siglos XV-XVI y a lo largo de su existencia ha vivido momentos históricos como la boda por poderes de Luis XIV y la infanta María Teresa, hija de Felipe VI. Junto al templo, coronando el conjunto medieval, surge el espacio público principal: la plaza de Armas, presidida por el castillo de Carlos V, una mole de imponente fachada reconvertida en parador de turismo. Abandonamos el casco histórico y descendemos a la ciudad nueva. El amplio paseo marítimo, el puerto deportivo y la playa de casi un kilómetro son visitas ineludibles, pero el rincón más hermoso de Hondarribia es el barrio de La Marina. Sus frágiles casas de pescadores y sus formidables balconadas de madera dan color a la imagen más buscada por los visitantes, que encuentran en sus calles algunos de los restaurantes con más encanto y mejor cocina de la región.

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