Izazpi, Los preciosos valles del interior

El balcón del Urola, con sus 973 metros, ofrece unas magníficas vistas de Gipuzkoa

Amplísima panorámica desde la cima de Izazpi. /Elisa Belauntzaran
Amplísima panorámica desde la cima de Izazpi. / Elisa Belauntzaran
ELISA BELAUNTZARAN

Izazpi es considerado por muchos el balcón de Gipuzkoa. Su ubicación en el corazón del territorio permite que una vez en la cima se puedan disfrutar de unas magníficas vistas de los valles del interior, con sus bosques de pinos y hayas, los pastos y los caseríos que todavía siguen humeando. El invierno es todavía el señor de los campos que no acaban de arrancar por las bajas temperaturas que este año llegan con el manto blanco que todavía hoy se puede contemplar en los montes más altos de cualquier rincón. Desde Izazpi se podían ver hasta los Pirineos blancos.

Además, se puede decir que es una de las montañas más visitadas por los aficionados al senderismo por su fácil accesibilidad y muy recomendable para conocerla en una mañana tranquila. Es una hermosa cima rodeada de bosques de pinos, zonas de pastos y desde parte del trayecto hasta su punto más alto se pueden contemplar enormes hayas con formas extrañas en las que a duras penas comienzan a brotar las hojas que cubrirán estos especiales árboles que lucen espectaculares cubiertos de verde.

Izazpi está situada en el centro geográfico de Gipuzkoa, con sus 973 metros de altitud es una de la cumbres más destacadas del cordal Samiño-Izazpi. En este cordal, se encuentran Samiño (932 m.), Iruarrieta (925 m.), Pagola (823m.), Arentzetako Gaña (865 m.) e Izazpi (973 m.). Se trata de un pequeño macizo que separa las cuencas de los ríos Urola, al oeste, y Oria, al este. Al sur queda el corredor Zumarraga-Ormaiztegi-Beasain; al norte, el valle de Iraurgi con Azkoitia y Azpeitia; y al este los valles de Nuarbe y Urrestilla que ascienden hasta el collado de Mandubia (532 m.), donde se fusionan con el macizo de Murumendi.

La señalización es constante y el ascenso a la cima, presidida por una cruz, es sencillo. / E.B.

Según una leyenda recogida por Joxemiel Barandiaran, los nombres de Izazpi e Izarraitz surgen de un enfretamiento. Los dos montes estaban enfadados y en un momento dado el de Ezkio y Zumarraga le preguntó al de Azpeitia y Azkoitia: «Hi, zer haiz? (de ahí el nombre Izarraitz)» y este le respondió «Hi, zazpi».

Izazpi es reconocible por la enorme cruz que corona su cima. Al parecer, según las crónicas del lugar, fue instalada a comienzos del siglo XX, en 1920. En aquella época Izazpi fue escenario de diferentes pruebas, entregas de medallas y marchas montañeras. En la cruz se puede leer el lema: 'pakea ta maitasuna (paz y amor)'. La cruz actual, de hormigón, se colocó en 1948.

Izazpi, además de ser una apreciada cima, ha sido y es escenario de pruebas deportivas o desafíos. La carrera Ezkio-Izazpi-Ezkio se organizó por vez primera hace 40 años, por lo tanto podría ser considerada como la pionera de las pruebas de montaña que tanta afición han suscitado en Euskal Herria. En aquella primera fase de la prueba se disputaron ocho ediciones y el récord de la prueba lo ostenta el conocido Pello Garin. El corredor zizurkildarra tardó solo 31 minutos y 26 segundos en subir a Izazpi y volver a Ezkio en 1982.

Esta prueba nació en 1978, como un desafío entre el ataundarra Joxe Aierbe y el ezkioarra José Antonio Aranzadi. Se impuso el ataundarra. En 1979 ganó Zabaleta (Leitza), en 1980 Ricardo Toro (Irun), en 1981 Andrés de la Calle (Zumarraga), en 1982 Pello Garin (Zizurkil), en 1983 Galarraga (Asteasu) y en 1984 y 1985 Segurola (Aratz-Erreka, Azpeitia). En 2016 se retomó la organización de la prueba y el urretxuarra Aritz Egea se impuso ese año y en 2017. Necesitó 33 minutos y 23 segundos, pero no pudo batir la marca lograda por Garin. En 2016 ganó Itsasne Galfarsoro en féminas y en 2017 Mayi Mujika.

Desde Zumarraga

El ascenso más habitual hasta la cumbre, que ronda el millar de metros de altitud, se realiza desde Zumarraga (360 m.). Podemos acceder a Izazpi desde el cementerio de Zumarraga (394 m). Desde la parte posterior del mismo sale una pista, se bifurca en unos metros y tomamos la opción de la izquierda. A los cinco minutos, llegaremos a los caseríos Gurrutxaga Azpikoa, Erdikoa y Goikoa (435 m.). Después salimos a la carretera y continuamos subiendo. Poco después, llegaremos a la preciosa ermita de la Antigua (505 m.). Seguimos la pista que parte junto a la fuente hacia el NE (balizada como GR-120).

Desvío a la izquierda (525 m). Caminamos unos metros y tomamos un desvío a la izquierda (siguiendo las pinturas rojas y blancas). Aparecemos más arriba en una pista que bordea el monte Beloki y se adentra en un pinar. Después alcanzaremos un cruce de caminos junto a otra fuente. Continuamos por la derecha siguiendo todavía las marcas rojas y blancas. Deberemos dejar a nuestra izquierda la pista de ascenso al monte Beloki. Poco a poco nos acercaremos al collado de Elorriaga (580 m.). Superados un caserío y un par de bordas de piedra nos presentamos en un cruce señalizado con postes indicativos. Continuamos hacia Pagoetxea por la pista de la izquierda (GR-120).

A continuación cruzaremos una verja para continuar la subida al monte Izazpi. En este punto abandonamos el camino balizado con pinturas rojas y blancas. Un sendero parte a la derecha (830 m) unos metros más adelante. Abandonaremos la pista y seguimos por él. Después de una hora larga de caminata llegaremos al collado de Lepondo (845 m.). Un mojón de piedra blanca nos indica la dirección a seguir para finalizar la subida al monte Izazpi. Tras salir del pinar alcanzamos la cruz cimera. Una vez en la cima de Izazpi toca disfrutar.

Guía

Acceso:
Tras dejar atrás la N-1 para acceder a Zumarraga seguir la GI-632. En el centro del pueblo está indicada la ubicación de la ermita de La Antigua.
Tiempo:
Ormaiztegi (3h); Urrestilla (2h); Zumarraga (1h 30 m) Mandubia (1h 45 m); Aratz Erreka (1h 30 m).
Dónde comer:
Las posibilidades son muchas en Zumarraga.

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