El paraíso de las aves en Urt

El Adour dibuja los límites del norte de las tierras vascas. En este delicado ecosistema conviven no pocas especies de aves y peces

El paraíso de las aves en Urt
EL DIARIO VASCO

Bailando al ritmo que marcan las mareas del Atlántico, el Adour dibuja los límites del norte de las tierras vascas. Su cauce, ancho y apacible, se desborda en tiempos de crecida para crear las conocidas como barthes, zonas inundables que quedan temporalmente cubiertas por las aguas. En este delicado ecosistema conviven no pocas especies de aves y peces. Cuando el río vuelve a su cauce, deja tras de sí una gran llanura aluvial cubierta de limos, muy apreciados por los agricultores, que consiguen en estas tierras cenagosas abundantes cosechas.

DATOS

Provincia:
Iparralde
Dificultad:
Fácil
Modo:
A pie
Temporada:
Invierno
Duración:
1 h 30 min
Distancia:
5,32 km

1.- Puerto de Urt

Km >

Unos muelles empedrados y varios almacenes reconvertidos en viviendas nos dan la bienvenida al puerto fluvial de Urt, antiguamente uno de los más activos de la comarca. Varias barcas desvencijadas permanecen amarradas, último recuerdo vivo de una época no muy lejana. Aquí, veinte kilómetros río arriba desde su desembocadura en Baiona, las aguas del Adour son saladas y bailan con las mareas. Mirando al río, tomamos la pista de la izquierda, un antiguo camino de sirga que nos lleva por la orilla hasta un extraño cabrestante utilizado antaño para pescar. Pocos pasos más allá, llegamos a la altura de la isla de Sablot.

2.- Isla de Sablot

Km 1,10 >

Entre sus árboles anida una importante y ruidosa colonia de garcetas. Frente a ella, antes de llegar a una barrera que nos corta el paso, dejamos el Adour para desviarnos a la izquierda por un camino carretero que se adentra entre cultivos de maíz. Extremamos la precaución porque la ruta cruza aquí una carretera para seguir de frente junto a un vivero de árboles. Unos minutos más y llegamos a una casa rural. El asfalto acaba junto a ella y una barrera impide el paso a los vehículos a motor.

3.- Ardanabi

Km 2,24 >

Hemos llegado al Ardanabi, un hermoso curso fluvial de vegetación exuberante y abundante biodiversidad. Tomamos la pista de gravilla que sale a la izquierda y discurre junto al cauce. Aunque una pasarela nos invita a cruzar a la orilla opuesta, no lo hacemos; nuestra ruta discurre siempre por la izquierda. Tras unos minutos, pasamos junto a una laguna, que queda a nuestra izquierda. Tras ella, prestamos atención a los desvíos, porque después de cruzar un puentecito, encontramos un mojón que indica "Km 2". Frente a él sale un sendero que se aleja del río y se interna en el bosque. Es nuestro camino, por el que avanzaremos guiados por señales amarillas hasta una laguna.

4.- Balsa

Km 3,47 >

Patos, garcetas y fochas comparten las aguas cenagosas de la laguna con señuelos instalados por cazadores. Desde aquí, tras atravesar un bosque sombrío, las señales nos llevan hasta un campo de maíz característico de las barthes. Rudimentarios canales lo surcan para evacuar el agua tras la crecida. Más adelante, llegamos a una carreterilla vecinal que nos lleva de vuelta al punto de partida.

5.- Puerto de Urt

Km 5,32 >

DE INTERÉS

L'Estanquet:
Place du Marché; Urt. Tel. 00 33 (0)5 59 56 94 90
Le Petit Bergeron:
Quartier des Bordes; Urt. Tel. 00 33 (0)5 59 56 24 52
Maison Haize Egoa Baita:
Route de Saudan Le Canalet; Urt - Tel. 00 33 (0)5 59 57 92 71
Relais Linague:
Bléau Marie; Urcuit - Tel. 00 33 (0)5 59 42 97 97
Oficina de turismo de Urt:
Place du Marché; Urt - Tel. 00 33 (0)5 59 56 24 65
Couralins del Adour:
Tel. 00 33 (0)5 59 56 88 15 - Paseos y pesca en barca tradicional.
Adour Loisirs:
4, rue de Coursic; Baiona - Tel. 00 33 (0)5 59 26 68 89

¿Cómo terminar el día?

EL ADOUR, UN RÍO NAVEGABLE

El río Adour es navegable desde su desembocadura hasta muchos kilómetros tierra adentro. Galupas, barcazas y otras embarcaciones menores fueron utilizadas durante siglos y hasta la década de 1990, para transportar mercancías entre los pueblos ribereños. La navegación se llevaba a cabo durante las horas de pleamar y era apoyada desde tierra por parejas de bueyes que tiraban contracorriente de los barcos. Por otro lado, en txalupas de fondo plano, conocidas en la zona como couralins, los pescadores se afanaban -y lo siguen haciendo- en busca de las preciadas angulas y otros peces de ría. Algunos de estos marineros de río admiten pasaje a bordo. Se trata sin duda de la mejor manera de disfrutar del río, que adquiere dimensiones mágicas desde un couralin. Rescatamos así del olvido este medio de transporte, utilizado desde hace siglos para los desplazamientos por el Adour y sus afluentes. Existen diferentes fórmulas, desde el paseo de una hora hasta la jornada completa, con pesca con red incluida. Quienes prefieran los barcos grandes con guía, al estilo de los que surcan el Sena, pueden recurrir a las diferentes embarcaciones para excursiones en grupo que zarpan de Baiona y de Urt.

LOS CASTILLOS DEL NORTE

Al norte de la Baja Navarra, un rosario de antiguos puertos fluviales recuerdan a orillas del Bidouze la importancia histórica de este río tributario del Adour. Y es que su cauce, movido por las mareas del lejano Atlántico, fue un continuo ir y venir de barcazas cargadas de mercancías entre la comarca y el puerto de Baiona. El carácter estratégico de esta arteria fluvial obligó a levantar torreones de vigilancia, como el de Guiche, desde el que se custodiaba la unión del Bidouze con el Adour, su hermano mayor. Su imponente situación y su tamaño son una ilusión, porque se trata de una mera avanzadilla defensiva del enorme castillo que los duques de Gramont tenían en Bidache, diez kilómetros río arriba. Con sólo echarle un vistazo, podemos imaginar aquella época de esplendor. Eran los tiempos previos a la Revolución Francesa, cuando esta influyente familia gobernaba este territorio desde sus orgullosas torres. Los revolucionarios acabaron con su sueño incendiando el palacio en una noche revuelta.

Para llegar a Guiche desde Urt no hay más que remontar el Adour hasta su unión con el Bidouze. Una carretera sinuosa recorre la orilla de este segundo río para llevarnos a Bidache, donde se levanta el castillo principal. Ambos se encuentran en ruinas, pero es posible visitarlas.

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