El jardín más romántico del mundo

Un paisaje de belleza indescriptible se extiende entre las ruinas medievales de Ninfa, al sur de Roma. Es el producto del sueño de una familia de aristócratas y los desvelos de generaciones de jardineros

A lo largo del último siglo, la vegetación ha sido cuidadosamente seleccionada para iluminar los viejos muros de piedra y enmarcar los remansos de agua. /Fotos: S. Manfredini
A lo largo del último siglo, la vegetación ha sido cuidadosamente seleccionada para iluminar los viejos muros de piedra y enmarcar los remansos de agua. / Fotos: S. Manfredini
DARÍO MENOR

A uno le da la impresión de que de un momento a otro va a aparecer flotando en el río Ofelia, la de los pintores prerrafaelitas», dice un turista extasiado ante la belleza del lugar. «Pues a mí me recuerda al ambiente de uno de los textos de Garcilaso de la Vega», opina otro. Un tercero ataja la discusión con una frase tan sencilla como certera: «Es uno de los sitios más bonitos en los que he estado en mi vida». Hay unanimidad de opiniones entre el grupo de visitantes que acuden en una soleada mañana de abril al Jardín de Ninfa, un parque de estilo inglés situado a una hora y media en coche al sur de Roma, en el municipio de Cisterna de Latina. Ubicado entre las ruinas de la antigua ciudad medieval de Ninfa, en este espacio de singular belleza los árboles aceleran su crecimiento debido a sus particularidades climáticas. Está a pocos kilómetros del mar, junto a la falda de una cadena montañosa que bloquea la llegada de vientos fríos y su territorio lo surca un río de aguas tan puras y cristalinas que dan ganas de beber directamente de él.

«Ninfa es como un invernadero a cielo abierto». Elisabetta, la guía, ofrece su explicación al grupo de visitantes bajo la sombra de una impresionante encina, plantada en 1921, cuando los Caetani, la familia aristocrática dueña de estos terrenos, comenzaron el proyecto de este peculiar jardín. «Sabemos la fecha exacta porque tenemos una foto de cuando se plantó. Esta majestuosidad no se consigue en los casi cien años que han pasado desde entonces, sino cuando la encina tiene ya alrededor de 500 años. Esa es la particularidad de Ninfa. Los árboles crecen aquí al menos tres o cuatro veces más rápido de lo que lo harían en otro lugar», explica la guía.

Las hadas del bosque

Mientras habla, se escucha de fondo el sonido del agua corriendo por dos canales distintos. En un punto uno incluso pasa debajo del otro. «Uno de los miembros de la familia Caetani era músico y calculó las caídas de agua para que formaran un acorde entre ellas».

Destruida a finales del siglo XIV en el transcurso de la guerra motivada por el 'antipapa' Clemente VII, Ninfa permaneció durante siglos abandonada hasta que, a principios de la década de los 20 del siglo pasado, los Caetani comenzaron a ocuparse de esta posesión en un modo muy especial. «Crearon el jardín de estilo inglés más romántico del mundo», asegura Lauro Marchetti, director del lugar y miembro de la Fundación Caetani, encargada de su conservación y explotación después de que la aristocrática familia se extinguiera. «Fueron eligiendo árboles y plantas combinándolos con las ruinas de la antigua ciudad. Con los colores de las flores iban como pintando un cuadro que va cambiando según las estaciones», cuenta Marchetti junto al nacimiento de agua de Ninfa. «Fue Plinio el Viejo el que le puso el nombre, pues esperaba encontrar aquí a esas pequeñas deidades de la naturaleza en que creían en aquella época».

Al pasear por este vergel resulta fácil compartir la impresión del gran científico y naturalista de la Antigua Roma fallecido en la erupción del Vesubio que devastó Pompeya en el año 79. La experiencia resulta muy grata porque las visitas están reguladas para evitar la masificación turística y hay que ir acompañado en todo momento por un guía. «Es un lugar muy sensible que sólo admite un número limitado de visitantes», explica el director. «Sólo abrimos unos pocos fines de semana a lo largo del año». Con una reserva a través de Internet, se puede encontrar el día y el horario disponible para disfrutar de este bucólico paraíso con más de 1.300 tipos de plantes diferentes provenientes de medio mundo.

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