ipuliño, balcón de leitzaran

El viento es protagonista en esta cima que es testigo de la eterna lucha entre Hegoi e Ipar y que ofrece unas magníficas vistas del valle Leitzaran, Altzegi, Urepel, Ireber, Adarra...

El buzón y la cruz con su cadena se sitúan sobre las piedras que con la lluvia muestran ese tono rosado, mientras Mandoegi, Altzegi y Urepel observan al fondo. /BELAUTZARAN
El buzón y la cruz con su cadena se sitúan sobre las piedras que con la lluvia muestran ese tono rosado, mientras Mandoegi, Altzegi y Urepel observan al fondo. / BELAUTZARAN
ELISA BELAUNTZARAN

Una ligera brisa anuncia la llegada del otoño mientras las hojas que poblaban las ramas de hayas y robles van abandonando su tono verde para adoptar tonos rojizos, amarillentos, ocres... El festival de colores es maravilloso en estos momentos en los alrededores del valle de Leitzaran. Ipuliño se convierte en un perfecto balcón desde el que se puede disfrutar del festival otoñal antes de que se queden desnudas las ramas de esos enormes árboles que impresionan con sus troncos deformes, sus largos brazos y cubiertos de un intenso musgo que transporta la imaginación de quien lo toca. Escenas maquiavélicas brotan en la mente de aquél que se adentra por estos parajes que esconden una magia especial, que hizo que sus pobladores más antiguos, de hace miles años, los eligieran para establecer sus asentamientos o incluso, como morada para el descanso eterno.

Y mientras uno siente toda esa magia, percibe todos los aromas a humedad o tierra que se mezclan a cada paso que se da mientras las hojas suenan a nuestros pies, la ligera brisa se endurece y anuncia una dura batalla natural. Ipuliño es el testigo silencioso de esas luchas, que a menudo Hegoi, el viento del sur, e Ipar, el del Norte, deben superar para demostrar la superioridad de uno sobre el otro en el dominio del valle de Berastegi. Estos días de otoño son propicios para ello y es habitual observar cómo Ipar llega con su manto blanco superando Belabieta. Manto que poco a poco se transforma en una esponjosa nube blanca, hasta que Hegoi descubre su presencia y lucha por someterlo, deshaciéndolo, haciéndolo desaparecer. Un precioso espectáculo que dura unos minutos pero que bien merece una pausada contemplación desde este peculiar monte en el que el silencio se rompe en ocasiones por el paso de los vehículos pesados por la A-15.

GUÍA

ACCESO:
Tomar la A-15 hasta Berastegi. Pasando el túnel bajo la autovía y después tomamos la pista que sube por la derecha hasta el collado de Gorosmendi.
TIEMPO Y DISTANCIA:
02.20 horas de ida y vuelta, para recorrer 9 kilómetros.
DÓNDE COMER:
En el centro de Berastegi se encuentran Casa Arregi y el Bar Zelai, además de la taberna de Gaztainondo.

Pero las vistas que ofrecen impactan al visitante. 360 grados de belleza natural en los que destacan Adarra con toda su línea, Urepel espectacular, Altzegi, Ireber, las Malloak... A sus pies, un poblado valle de Leitzaran que sufre una transformación constante cada vez que sus pobladores son desterrados. Menos mal que la Naturaleza es sabia y cuenta con los invasores hayas que están dispuestos a suplantarlos y poco a poco se adueñan de esos terrenos desnudos, antes de que la maleza y los zarzales se apoderen del entorno.

Para disfrutar de toda la belleza de este entorno y de la magia de Ipuliño (934 m.), tan solo hay que acudir hasta la hermosa Berastegi, en la muga con Navarra. Las opciones para ascender a esta cima son variadas. Desde Berastegi (390 m.), siguiendo la carretera que nos lleva hasta el acceso a la autovía de Leitzaran. Tras pasar por debajo de ella, seguimos la pista que nos acerca hasta el collado de Gorosmendi (663 m.).Allí nos encontramos con las marcas y señales que nos indican la dirección a seguir.

Remontando la cresta en dirección sureste, pasando por Oldizgain (799 m.) y el collado Arrateka (.782 m.) se llega al Ipuliño (930 m.). El paseo es ameno con unas magníficas vistas mientras superamos repechos con algunas pendientes fácilmente superables. Solo hay que seguir la senda que trillan sus habituales. Hasta llegar a las señales de piedra que nos dirigen hacia nuestro objetivo. Hermosos bosques serán los escenarios de nuestra caminata que, de manera sencilla, nos llevará hasta la explanada donde se encuentran el punto geodésico, el buzón y la cruz con la cadena insertada en estas rocas que con el agua de la lluvia muestran unos tonos rosados muy peculiares de esta línea de monte que se alarga desde Berastegi hasta Tolosa, teniendo a Uzturre (730 m.) al final. Entre ellas se encuentran Urdelar (852 m.), Larre (802 m.) y Belabieta (699 m.). El cordal Uzturre-Ipuliño se enmarca dentro de este límite geológico, en la terminación occidental del Macizo de Cinco Villas.

Otra opción es subir desde Leitzaran. Para ello hay que acercarse hasta el merendero de Urto y seguir el curso del río hasta llegar a un cruce donde debemos tomar a la izquierda. Seguir la pista que nos acercará hasta una primera borda antes de adentrarnos en un enorme hayedo que debemos cruzar siguiendo las sendas que están señalizadas y en las que encontramos montones de piedras que nos guían para lograr nuestro objetivo. El esfuerzo merece la pena.

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