El mar interior de Garaio

Una magnífica excursión rodea las colas del embalse, de gran valor natural, acercando a los excursionistas a parajes de gran belleza donde el agua, los carrizales y las aves son los grandes protagonistas

El mar interior de Garaio
EL DIARIO VASCO

Encajado entre la Llanada y las sierras de la divisoria de aguas, el embalse de Uribarri-Ganboa se ha convertido en un auténtico mar interior para las tierras alavesas. A falta de una verdadera costa marítima, este gran lago artificial cuenta con buenas playas y zonas de picnic. Una magnífica excursión rodea las colas del embalse, de gran valor natural, acercando a los excursionistas a parajes de gran belleza donde el agua, los carrizales y las aves son los grandes protagonistas. Una ruta fascinante que podemos completar con visitas cercanas de indudable sabor medieval.

DATOS

Provincia:
Álava
Dificultad:
Fácil
Modo:
A pie
Temporada:
Invierno
Duración:
3 horas
Distancia:
12,86 km

1.- Garaio

Km >

La ruta comienza en el parque de Garaio, un espacio natural donde se localizan las playas más populares del embalse de Uribarri-Ganboa. Dejamos el coche junto al centro de información, en el que también alquilan bicicletas todo terreno. Con la caseta de información a nuestra espalda, tomamos la carretera hacia la derecha. Llegamos enseguida a un cruce de carreteras donde seguimos por asfalto hacia la derecha. El segundo cruce que encontramos es con una pista. Giramos aquí a la derecha para internarnos por una pista de gravilla. Ya no hay pérdida posible, estamos en la conocida como Ruta Verde del Embalse. Enseguida encontramos un primer observatorio para espiar a las aves y, poco después, el sendero nos conduce hasta el agua.

2.- Ataguía

Km 1,31 >

Una ataguía, pasarela flotante de 200 metros de longitud, nos lleva hasta la otra orilla. Después la ruta no ofrece dudas sobre la dirección a seguir; no hay más que caminar siempre por el camino más cercano al agua, disfrutando de hermosas panorámicas del embalse y de los chapoteos de las aves pescadoras.

3.- Pasarela

Km 3,23 >

Imponente, la pasarela de Azua, de 400 metros de longitud no es flotante, como la anterior, sino un verdadero puente peatonal levantado sobre las aguas del pantano. Una opción más larga, sólo apta para ciclistas por su longitud (40 km), sigue de frente, sin cruzar a la otra orilla, pero nosotros atravesamos la pasarela para girar a la izquierda y continuar descubriendo las colas de Garaio. Tras casi una hora de caminata, nos vemos obligados a dar un pequeño rodeo, saliendo a una carretera cercana durante apenas cien metros. De vuelta a la orilla, cruzamos una de las colas del embalse y caminamos por una pista ancha que rodea el parque ornitológico de Mendixur, cuyo acceso principal se encuentra más adelante.

4.- Mendixur

Km 10,59 >

En mitad de una recta, poco antes de llegar a la entrada a Mendixur, las señales nos desvían a la izquierda para bajar hasta un observatorio de aves y atravesar una zona inundable por una larga pasarela de madera. Estamos de nuevo en Garaio, final del recorrido. Nos hemos ganado un buen descanso en sus playas y un chapuzón refrescante antes de volver a casa.

5.- Garaio

Km 12,86 >

DE INTERÉS

Restaurante Etxezuri:
Junto al área recreativa de Landa. Tel. 945 299 901
Casa Rural Sagasti Zahar:
Maturana, a 2 km de Garaio - Tel. 945 317 158 - Habitación doble 45-60€
Agroturismo Casa Vieja:
Maturana, a 2 km de Garaio - Tel. 945 317 148 - Habitación doble 52-55€
Casa de Información de Garaio:
Tel. 945 181 818 - La ruta comienza en ella
Alquiler de bicicletas:
El centro de información de Garaio alquila bicicletas para realizar la vuelta al pantano por 2€/día.
Catedral de Santa María:
Cuchillería, 95; Vitoria - Tel. reservas 945 255 135

¿Cómo terminar el día?

ABIERTO POR OBRAS

En el corazón medieval de Vitoria, una obra sin precedentes por estos lares recupera la joya gótica de Santa María. También conocida como Catedral Vieja, despunta sobre los antiquísimos techos del casco antiguo de la villa, tal y como ha hecho desde hace siglos. Su rica historia no sólo cautiva a los vascos, sino que ha inspirado a escritores de renombre internacional. No es para menos, porque esta histórica catedral data del siglo XIII, pero presenta estructuras doscientos años más antiguas. Aquejada de notables enfermedades constructivas que estuvieron al borde de derrumbarla, ha pasado a convertirse en un referente mundial gracias al programa "Abierto por obras", que la rehabilita. En lugar de clausurarla, como ocurre en cualquier lugar del mundo, hasta su completa recuperación, la fundación Catedral Santa María ha abierto el trabajo al público para mostrar a través de visitas guiadas los entresijos del templo, su decadencia y renacimiento. El recorrido por la catedral se convierte así en una auténtica visita de obra, con casco incluido, que nunca deja de deparar sorpresas por tratarse de un proyecto vivo, cambiante e interactivo.

LA CUNA DE LOS GUEVARA

El imponente castillo de Guevara, que corona un risco sobre el pueblo del mismo nombre, es una atalaya perfecta. La magnífica fortaleza, hoy devorada por la vegetación, fue erigida en el siglo XV. Su función era la defensa de la casa-torre de los Guevara, un magnífico palacio medieval del siglo XIII que se encuentra a sus pies, en el fondo del valle. Tanto el palacio como el castillo fueron destruidos y saqueados en 1839, durante la Guerra Carlista, pero sus ruinas permiten aún evocar los largos siglos en que los señores de Guevara eran una de las familias más influyentes de la región. La casa-torre es accesible por una carretera vecinal desde los alrededores de Garaio. Sólo una de las cuatro torres con las que contaba ha sido restaurada. Desde aquí, estrechos y empinados senderos trepan hasta el castillo defensivo, donde podemos acercarnos a la base de la imponente torre defensiva que aún queda en pie. Las vistas desde ella son incomparables y permiten rememorar las hazañas bélicas de sus antiguos moradores. El silencio que invade las ruinas es ideal para disfrutar de la panorámica del embalse de Uribarri y de la Llanada, donde se suceden hasta el horizonte los campos de labor, salpicados por pequeñas iglesias y núcleos urbanos.

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