Atalaya sobre el mar de Mutriku

Mutriku creció rápidamente de la mano del comercio marítimo y se convirtió en el hogar de numerosas familias aristocráticas y otras enriquecidas gracias al boyante negocio naval

Atalaya sobre el mar de Mutriku
EL DIARIO VASCO

Cuando muchas de las principales ciudades del litoral de Gipuzkoa aún no eran más que pequeñas aldeas de pescadores, Mutriku ya había sido fundada por el rey castellano Alfonso VIII. La villa creció rápidamente de la mano del comercio marítimo y se convirtió en el hogar de numerosas familias aristocráticas y otras enriquecidas gracias al boyante negocio naval. Hoy la vida en esta acogedora localidad guipuzcoana sigue mirando al mar y gran parte de su colorida flota abandona la protección del puerto cada noche para asomarse al Cantábrico en busca de los mejores caladeros de la costa vasca.

Datos

Provincia:
Gipuzkoa
Dificultad:
Fácil
Modo:
A pie
Temporada:
Primavera
Duración:
1 h 30 min
Distancia:
6,80 km

1.- Ermita del Calvario

Punto de partida

En lo más alto del término municipal de Mutriku, la ermita del Cristo del Calvario ha sido venerada por los arrantzales locales desde mucho tiempo antes de que desaparecieran las últimas ballenas del litoral vasco. Ubicada en un desvío de la carretera que une Mutriku con Mendaro, es el punto de inicio de esta ruta circular que sigue el trazado del PR-GI 48. Nos ponemos en marcha y frente a la fachada principal del templo buscamos un camino carretil que desciende hacia el mar. Gran parte del año, el barro y la vegetación complican el paso en este primer tramo.

2.- Pikoaga

Km 0,75 >

La bajada desemboca en la carreterilla que da servicio a los caseríos de Pikoaga. La cruzamos y continuamos el paseo de frente. La pista cae ahora con menos desnivel y atraviesa un pinar joven. En el kilómetro 1,75, salimos a una carretera vecinal hormigonada y, tal y como indica la señalización del PR, giramos a la izquierda para serpentear en dirección a la desembocadura del río Deba. Superamos los caseríos del barrio de Laranga y ya con las primeras vistas sobre Deba, llegamos a un chalet con inmejorable panorama marítimo. Aquí desaparece el hormigón y nos adentramos en un camino carretil que mengua según pierde altura.

3.- Mirador de Deba

Km 3,20 >

Un rápido zigzag entre encinas, madroños y pinos nos deja al borde del acantilado y descubrimos una formidable postal sobre la playa salvaje de Deba. Sin pérdida ni grandes desniveles, la senda pasa junto al caserío Urasandiberri. Surgen varios cruces, pero la pintura del PR nos ayuda a negociarlos.

4.- Buztiñaga

Km 4,05 >

300 m después de cruzar una valla, llegamos al caserío de Buztiñaga. Aquí, cambiamos de dirección y emprendemos el regreso hacia Mutriku. En los primeros compases de la marcha, el bosque se espesa. De pronto, surge una intersección en la que el GR continúa por la derecha. Tomamos la opción de la izquierda, la que parece un camino secundario, y continuamos hasta desembocar en una pista que tomamos hacia la derecha. El ascenso gana en intensidad y pronto recuperamos vistas que vuelan hacia el mar. Sólo nos queda abandonar el bosque y regresar por un sendero muy evidente a la ermita del Calvario.

5.- Ermita del Calvario

Km 6,80 >

De interés

Restaurante Kalbaixo:
En el complejo de la ermita del Calvario; Mutriku. Tel. 943 603 256
Restaurante Kai:
Magdalena auzoa, 4; Mutriku. Tel. 943 603 344
Casa rural Koostei:
Barrio de Artzain erreka; Mutriku, Tel. 943 583 008
Casa Rural Arriola Txiki:
Barrio de Arriola; Deba. Tel. 943 192 000. www.nekatur.net/arriolatxiki
Oficina de turismo de Mutriku:
Plaza Churruca, s/n. Tel. 943 603 378
Museo Bentalekua:
En la antigua lonja; Mutriku. Tel. 943 603 378. La visita se gestiona en la oficina de turismo de Mutriku
Día del Santo del Calvario:
El 14 de septiembre se celebra el día del Santo del Calvario. Esta jornada el pueblo entero sale a la calle y se acerca al entorno de la ermita del Calvario.

Cómo terminar el día

Marismas del río Deba

Muy cerca del nuevo puente que une la carretera N-634 y la GI-638, en las afueras de Deba, el río Deba dibuja dos meandros perfectos en los que se ubican sus recuperadas marismas. La conservación de este ecosistema ha sido un problema desde la antigüedad en muchos puntos de nuestra geografía. Actividades agrícolas y urbanas de diversa índole han provocado que estos enclaves naturales sean un bien escaso que en los últimos tiempos se cuida con especial ahínco. Hoy, el estuario del Deba es un humedal de dos hectáreas cuyos protagonistas principales son el carrizo y las familias de aves que en él se refugian. En las zonas de mayor profundidad de los canales, aves acuáticas como la gallineta y ánade azulón van y vienen despreocupadamente. Descubrir este curioso espacio mareal sin molestar a las especies que en él habitan es sencillo gracias a un paseo de dos kilómetros perfectamente acondicionado para el visitante que recorre las marismas de Artzabal, en la orilla de Deba, y las de Casacampo, al otro lado del puente, en la ribera perteneciente a Mutriku.

Museo Bentalekua

Como en otros muchos gremios, la necesidad de agruparse en el sector pesquero llegó y surgieron las primeras cofradías. Las obligaciones de estas organizaciones se establecieron en un amplio abanico que alcanzaba desde la regulación de la actividad a cómo y cuándo se debía faenar, pasando por la mediación en disputas entre cofrades derivadas de la profesión. Una de las diversas sedes que alojaron a la cofradía de Mutriku, nacida en el siglo XVI, se ubicó en la vieja lonja, hoy conocida como museo Bentalekua. En sus instalaciones se presenta una interesante exposición sobre la historia de la sociedad arrantzale. La piedra angular de esta muestra es la máquina de madera de más de cien años que sirvió para organizar las subastas del pescado contribuyendo a minimizar las trifulcas que se daban cuando la venta se hacía a viva voz. Esta es la única que se conserva en Euskal Herria y abre el apetito por conocer más sobre la vida de este pequeño puerto cantábrico a través de innumerables fotos, documentos, imágenes y objetos. La visita al museo Bentalekua es posible exclusivamente con reserva previa en la oficina de turismo de Mutriku.

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