Diario Vasco

Barandiaran, 'Ataungo fruitua'

Exterior de los edificios que conforman el museo Barandiaran de Ataun, en los que se puede disfrutar de la exposición, el molino, la serrería y la zona de talleres.
Exterior de los edificios que conforman el museo Barandiaran de Ataun, en los que se puede disfrutar de la exposición, el molino, la serrería y la zona de talleres.
  • Dentro de algo más de un mes se cumplen 25 años de la muerte de Joxe Migel Barandiaran. En Ataun, su pueblo natal, han organizado ya varios actos en su recuerdo

Mari, Tartalo, gentiles, lamias y otros muchos seres mitológicos vascos se reunirán dentro de una semana en Ataun. El museo Barandiaran les ha convocado el próximo sábado para recordar los mitos y leyendas que relatan sus historias y que a lo largo de su vida don Joxe Migel Barandiaran fue recopilando en base a los relatos que escuchaba a baserritarras, pastores y amas de casa de toda Euskal Herria. De hecho, hay quien asegura que «Barandiaran salvó muchas cosas de la muerte: mitos, leyendas, saberes y decires antiguos». El motivo por el que el museo ataundarra convoca ahora a estos seres mitológicos no es otro que recordar la figura del sacerdote en el 25 aniversario de su muerte. Barandiaran falleció el 21 de diciembre de 1991.

A lo largo de todo el año Barandiaran Museoa ha querido tener aún más presente al arqueólogo, etnólogo y antropólogo que permitió que perdurasen en el tiempo las viejas historias que pasaron generación tras generación, al calor del fuego en las cocinas de los caseríos, gracias al relato de los mayores a los más pequeños.

Manzanas con mensaje

Precisamente los más pequeños –«los frutos de Ataun», subrayan los responsables del museo– se han convertido en los protagonistas de los actos que se han organizado en el Museo Barandiaran para conmemorar este aniversario. Según señalaba Ainhoa Diez de Salazar, técnico del museo ataundarra, esta próxima semana todos los escolares de la localidad goierritarra pasarán por el museo, divididos por ciclos, para rendir su pequeño homenaje. Les han pedido a los alumnos que trabajen en torno a las pasiones del sacerdote ataundarra: la mitología, la arqueología y la etnografía, y en base a ello le dediquen dibujos y frases al vecino más ilustre de la localidad, a través de manzanas de papel.

Un singular reconocimiento que, al parecer, tiene su origen en una anécdota de un jovencito Joxe Migel. Cuentan que siendo un niño regresó a Ataun tras finalizar el curso escolar muy orgulloso por haber obtenido muy buenos resultados en los exámenes realizados en el Seminario de Vitoria. Al parecer, el presidente del Tribunal, rector del seminario, al llegar el muchacho comentó en euskera: «Ataungo frutua». «Ezola oittua» contestó en verso Barandiaran, venciendo su timidez («Fruto de Ataun». «No acostumbrado a estos trotes»). Al terminar el examen el réctor le dijo: «Sabes más latín que castellano. Pero hay que aprender también castellano». El ataundarra pensó que iban a suspenderle, y su alegría fue inmensa cuando le dijeron que había aprobado dos cursos en uno. Al parecer don Joxe Migel recordaba éste como «uno de los momentos más felices» de su vida.

El entonces niño volvió a Ataun, con otros compañeros, echando cohetes desde el tren. El último lo lanzó poco antes de llegar a su caserío. Al verle su madre tan feliz, pensó que sin duda ella también podía enorgullecerse por el éxito y le llevó a la puerta del caserío, ante el que tenían dos manzanos con las ramas dobladas por el peso de los frutos y le dijo: «Esos manzanos nos dan una gran lección. Cuanto más dan, más humildes».

Recordando esta anécdota de Barandiaran con su madre o descubriendo que el etnógrafo ataundarra dominaba siete idiomas y otras muchas curiosidades, los alumnos de la Herri Eskola de Ataun han participado en una propuesta realizada desde el museo en la que han podido escribir diferentes mensajes, frases… en torno a la figura de don Joxe Migel Barandiaran y su trabajo. Todos ellos serán colocados en los manzanos del museo esta próxima semana para recordar a aquel joven ataundarra que hace más de un siglo regresó a su casa, henchido de orgullo, y aprendió una gran lección de humildad que marcó su vida.

El manzanal de Barandiaran Museoa se convertirá, por tanto, en un taller improvisado para los 240 alumnos de infantil y primaria de Ataun en el que también se recordarán los versos que Imanol Urbieta escribió a don Joxe Migel Barandiaran cuando cumplió 100 años. Según destacaba Diez de Salazar, «se ha pretendido dar a conocer la figura de don Joxe Migel y su trabajo colocando cada uno de los mensajes de los alumnos para que de esa manera lo conozca todo el mundo».

Un museo por descubrir

Dar a conocer la figura de don Joxe Migel Barandiaran y su trabajo es uno de los objetivos del museo situado en el barrio de San Gregorio de Ataun. El museo forma parte de la red de parketxes de Gipuzkoa y destaca por guardar una valiosa cultura inmaterial, sobre todo el espacio dedicado a la mitología vasca.

El museo está compuesto por varias edificaciones. Una de ellas, el molino Larruntza, acoge la muestra que narra con imágenes y numerosos carteles la vida y obra de Barandiaran, y en la que se encuentran objetos que utilizó el sacerdote. Se trata de un edificio del siglo XVI que fue restaurado y cuenta con toda la maquinaria para la elaboración de harina, que todavía se puede ver en funcionamiento. Además, el museo alberga una serrería en la que también se puede disfrutar durante una visita guiada de las explicaciones en torno al trabajo que se realizaba en la época con la madera extraída de los bosques de Aralar.

Ataun presume, además, de una red de senderos que permite visitar los monumentos megalíticos de los alrededores. Se trata de cuatro rutas fáciles de realizar y que sirven para conocer las leyendas populares de la mitología vasca relacionadas con los gentiles de Jentilbaratza, o recorrer la calzada medieval de Berreno, por la que han pasado numeroso peregrinos, contrabandistas y arrieros. Otra propuesta permite conocer los precipicios del Domo de Ataun, los pastos de Aralar, Markesane y el embalse de Lareo, así como la cueva de Sarastarri y el mito que la rodea en Lizarrusti.

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