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Al este del edén

Al este del edén
  • Viajamos a un rincón oriental del país que exhibe belleza serena, paisajes costeros y rurales, pueblos medievales y una gastronomía espléndida: Baix Empordà y Costa Brava (Girona)

Elia Kazan y James Dean se aliaron hace más de medio siglo para firmar una de las obras maestras de la historia del cine. "Al este del edén" divulgaba mensajes profundos que versaban sobre la vida y han dado la vuelta al mundo. Aquí, bastante más cerca, pero en otro rincón oriental, se halla una de las regiones más hermosas del país. Girona, el Baix Empordá y la Costa Brava conforman una trilogía para el recuerdo. Un paraíso terrenal. Al este tenemos otro edén.

La primera escala la realizaremos, lógicamente, en su capital. Girona es una ciudad universitaria llena de vida, con mucho movimiento entre sus calles, una catedral hermosa, calles peatonales encantadoras, numerosas tiendas de ropa con estilo, intensa actividad cultural y un tamaño ideal para ir andando a todas partes. Les sugiero alojarse en el Ciutat de Girona, excelentemente ubicado, y perderse por las innumerables callejuelas de la Judería (barri del Call Jueu), que se mantiene en un excelente estado de conservación. Del casco histórico vayan a Plaça del Vi, Carrer de les Ferreries Velles, Carrer dels Mercaders... Y crucen sus puentes sobre el río Oñar –hay uno diseñado por el mismísimo Gustave Eiffel–, cuyas casas contiguas forman una de las postales más típicas de Girona.

Cuando se hayan empapado bien de la capital, una buena solución consiste en acudir al interior. Se conoce así el clásico paisaje ampurdanés compuesto por campos de cereal, ondulados viñedos, árboles frutales y, en definitiva, aromas del campo. Cuesta desprenderse de este éxtasis mediterráneo que condensa la esencia del Empordá. Así, Pals (a 40 km. de Girona) pugnará seguramente por la localidad más encantadora de este viaje. Su casco histórico, gótico, se levanta sobre una colina rodeada de llanuras. Uno de sus exponentes más representativos es la Torre de las Horas, un magnífico ejemplar de torre románica circular, así como la iglesia de Sant Pere. Además de las murallas y el trazado medieval de sus callejuelas, en Pals hay que buscar el detalle en los ventanales góticos, los arcos, los pozos, los umbrales de las puertas... Se trata de un pueblo gótico ejemplar.

Cambio de tercio. Ahora nos vamos a la costa. A esa Costa Brava abrupta, escabrosa, con rocas que caen en picado sobre el mar, playas recoletas y una vegetación escorada por la tramontana, ese viento infernal. Una joya se esconde por ejemplo en Calella de Palafrugell, antiguo pueblo de pescadores, un enclave costero que rezuma tranquilidad y que sirvió de inspiración a Joan Manuel Serrat para componer su mítica canción "Mediterráneo". Sus casas blancas de la primera línea de playa se quedarán grabadas en nuestra retina mientras paseamos oliendo a salitre. Sin duda, uno de los secretos mejor guardados de la Costa Brava.

Una villa romana

A 54 kilómetros al sur se halla Tossa de Mar, una villa romana que también seduce. No en vano, hablamos de la única población medieval fortificada que existe en toda la costa catalana. El simple hecho de callejear por sus calles ya nos da la sensación de que esconde algo especial, porque no es el típico pueblo que ha crecido de forma desorganizada para atraer cuantos más turistas mejor, algo bastante habitual en otras zonas artificiales del Mediterráneo.

Dando un salto al interior, nos detenemos en Peratallada. Otra población en la que la piedra es la protagonista, que nos servirá para hacer un viaje a la Edad Media, y en la que destaca la iglesia de San Esteban, edificio románico del siglo XIII.

La última parada tendrá lugar en Monells, que goza de fama tras la película "8 apellidos catalanes". Varias escenas del filme se grabaron en su preciosa plaza mayor porticada y, desde entonces, el reguero de curiosos se deja ver por allí.

Después de semejante repaso a las bondades de este territorio seguro que, allí arriba, allí donde estén, Elia Kazan y James Dean se han guiñado el ojo. Aquí hay otro paraíso. Al este del edén.