Huesca, una tierra de historia, leyendas y exquisita gastronomía

Parque Miguel Servet en Huesca./
Parque Miguel Servet en Huesca.

Una ciudad que derrocha belleza patrimonial, arropada siempre por el resto de la provincia cuyo máximo valor es la naturaleza

ÁLVARO ROMERO

La ciudad de Huesca es un lugar por descubrir. Con más de 2.000 años de historia su riqueza patrimonial es uno de sus activos más importantes, se puede comprobar en cada calle y monumento del casco histórico. Por allí pasaron romanos, visigodos o musulmanes, pueblo que levantó las murallas que aún se conservan a día de hoy. Tras la batalla de Alcoraz, en la que el ejército cristiano salió victorioso, el rey Pedro I reconquistó Huesca en 1096.

Cada una de estas civilizaciones dejó su huella a lo largo de la historia para formar la urbe que es Huesca actualmente, el carácter afable de sus gentes y la excelente gastronomía, practicada y cuidada con mimo en cada restaurante, una de las señas de identidad más características de la zona.

Descubriendo sus calles

Paseando por el centro histórico es imposible no toparse con la famosa Plaza de la Catedral. Allí el Ayuntamiento y la Catedral se desafían frente a frente en una noble lucha por ser el edificio más bello. El primero se caracteriza por ser un palacio renacentista aragonés del siglo XVI con torres en sus extremos y una galería. La segunda por ser un edificio de estilo gótico en cuyo anejo alberga el Museo Diocesano.

Huesca es una ciudad fácil de visitar, no es necesario invertir demasiado tiempo pero sí aprovecharlo al máximo para disfrutar de sus encantos. Descubrir la muralla del siglo IX y el torreón del Amparo, sus diferentes iglesias, plazas, la Basílica de San Lorenzo y el Parque de Miguel Servet, el pulmón verde de la ciudad.

Entorno natural

La provincia de Huesca, situada al norte de Aragón, ocupa una buena parte del Pirineo y Prepirineo español. La incalculable riqueza natural y paisajística que alberga esta zona ofrece al visitante multitud de opciones para todos los gustos, desde practicar deportes de montaña y aventura hasta pasear por el campo disfrutando de tranquilas rutas de senderismo, entre infinidad de especies animales y vegetales, saltos de agua y ríos de aguas limpias y gélidas.

Sus gentes cuidan con mimo y presumen con orgullo de sus espectaculares parques naturales, entre los que destaca en Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, un capricho para los sentidos y destino ideal para los amantes de la naturaleza. Los pueblecitos se integran perfectamente en el entorno y alberga algunos de los más bonitos de España. Ejemplo de ello son Torla, Aínsa o Jaca. Sin olvidar estaciones de esquí de primer nivel mundial, que atraen cada año miles de visitantes, como son Cerler, Candanchú, Astún o Panticosa.

Gastronomía típica

Huesca ha sabido hacer de su gastronomía un recurso turístico más, ofreciendo materias primas de primera calidad. Los productos naturales de la huerta oscense forman la base de su valorada cocina, las carnes y los embutidos son dos de los principales reclamos, el cordero asado, con la Denominación de Origen Ternasco de Aragón, es uno de los platos más emblemáticos de toda la región. Todo ello regado con excelentes vinos Denominación de Origen Somontano, producidos en la provincia.

Predominan los platos con solera, aquellos que alimentaban a los pastores y servían para combatir los fríos inviernos. Migas del pastor, sopas, legumbres, bacalao ajoarriero y productos derivados de la caza. En cuanto a los postres artesanos, cabe mencionar las Castañas de Mazapán, las Colinetas, la Trenza de Almudévar o las Glorias de Huesca.

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