Gerona, una ciudad divertida y llena de personalidad

Vistas del casco antiguo de Gerona, con el río Oñar en primer término. /Archivo
Vistas del casco antiguo de Gerona, con el río Oñar en primer término. / Archivo

Más de 2.000 años de historia dibujan las calles de una localidad muy especial, repleta de riquezas artísticas y arquitectónicas

ÁLVARO ROMERO

La ciudad de Gerona se asienta al noroeste de la península Ibérica, siendo capital de la provincia homónima. No es una gran urbe pero sí de bella factura, sus más de 2.000 años de historia, desde su fundación a manos de los romanos en el siglo I a. C., han contribuido a formar el singular entramado que presenta a día de hoy. Unas calles que año tras año ven como el número de visitantes crece, atraídos también por su espectacular gastronomía y los pueblos de la región. Rincones de costa o de montaña, pero todos ellos cargados de personalidad.

Se encuentra enclavada en el valle del Ter, en la confluencia de cuatro ríos, uno de ellos, el Oñar, divide el casco antiguo de la parte más moderna. El centro histórico se presenta dominado por construcciones medievales y pinceladas romanas, árabes y hebreas. Dos recintos fortificados, la Força Vella y el Ensanche Medieval que dan vida al entramado urbano donde se aprecia toda la diversidad y riqueza arquitectónica de Gerona. Calles que impactan y enamoran a primera vista. El primero corresponde a la fundación romana, y el segundo, a la ampliación de las murallas durante los siglos XIV y XV.

Dejarse llevar

Dejarse llevar es el mejor plan para descubrir la ciudad, moverse a pie sin rumbo hace posible descubrir lugares inesperados repletos de belleza, calles singulares y plazas porticadas donde se mezclan edificios de diferentes estilos artísticos.

La catedral es uno de los emblemas. Construida entre los siglos XI y XVIII presenta una mezcla de estilos, románico, barroco y gótico. En su interior se conserva el Tapiz de la Creación, un textil de incalculable valor. A pocos metros de ella se encuentra el Call, una de las juderías mejor conservadas del mundo, formada por un laberinto de estrechos callejones y de patios que transportan al turista a tiempos medievales.

En torno al río se agolpan las Casas de Onyar, edificios pintados de colores vivos que forman una de las estampas más características de Gerona. Las plazas se convierten en espacios indispensables para los vecinos y también para los turistas que pueden disfrutar de espacios como la Plaza de Vi o la de la Independencia.

Los Baños Árabes forman parte de los recursos turísticos más visitados de la ciudad junto con edificios religiosos de la talla de: la Basílica de Sant Feliu o la Iglesia de Sant Martí. Las murallas completan una localidad llena de encanto, varios de sus tramos se pueden recorrer a pie, disfrutando así de sus torres, puntos estratégicos transformados en auténticos miradores sobre la ciudad y sus alrededores.

Entorno de cuento

Su situación privilegiada entre la cordillera de los Pirineos y la Costa Brava ofrece la posibilidad de realizar multitud de excusiones para descubrir espectaculares pueblecitos y espacios naturales de enorme belleza. Gracias a esta diversidad todos estos espacios dan la oportunidad de aproximarse a la gastronomía regional que aúna en sus recetas productos del mar y la montaña.

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