Del Velódromo al hipódromo pasando por el parque 'vintage'

Gillespie, de Primal Scream, en la primera edición del Kutxa Kultur, celebrada en el Velódromo. / LOBO ALTUNA
Gillespie, de Primal Scream, en la primera edición del Kutxa Kultur, celebrada en el Velódromo. / LOBO ALTUNA

Este viernes Donostia Kutxa Kultur Festibala estrena ubicación tras cinco años en Igeldo y uno en Anoeta

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

Donostia Kutxa Kultur Festibala inicia una nueva era con su traslado al hipódromo, donde el viernes y el sábado celebrará su séptima edición. Ante sí tiene el reto de superar una imagen indisolublemente unida a la magia del parque de atracciones de Igeldo, donde en los últimos cinco años ha crecido y se ha consolidado. Tanto es así que pocos recuerdan ya que la primera entrega del certamen tuvo lugar a cubierto y en un emplazamiento bien distinto: el Velódromo de Anoeta. Las siguientes líneas conforman un somero repaso a la trayectoria y a los hitos de una cita por la que han pasado casi 200 grupos y cerca de 56.0000 personas.

Poco público en el debut (2011)

El proyecto fue una idea de Sergio Cruzado, responsable de la promotora Ginmúsica, quien siempre pensó que la ciudad merecía un festival que, salvando las distancias y las dimensiones, pudiera completar la oferta del Bilbao BBK Live o el Azkena Rock de Vitoria. Cruzado llevaba algunos años organizando conciertos de mediano formato en Donostikluba, pero quería probar con aforos mayores sin renunciar a la comodidad. El 3 de noviembre de 2011 había programado al grupo estadounidense Wilco en el Kursaal y cuando le surgió la oportunidad de llevar dos días después a los escoceses Primal Scream al Velódromo, enseguida lo vio claro: había nacido Kutxa Kultur Festibala.

Ningún comienzo es fácil y la primera entrega no tuvo gran éxito, pues no alcanzó los 4.000 espectadores registrados en los tres días -Christina Rosenvinge actuó el 4 de noviembre en la sala Garibai de Kutxa-. En el plano artístico, sin embargo, el balance fue positivo: como cabía esperar, Wilco ofreció un gran concierto y Primal Scream hizo lo propio al repasar su emblemático álbum 'Screamadelica' (1991) en el Velódromo, donde también actuaron Fanfarlo, We Are Standard y los desaparecidos Thee Brandy Hips, entre otras bandas. La organización parecía dispuesta a darle una vuelta a la propuesta, y entonces Cruzado recordó el concierto de Micah P. Hinson que había organizado en septiembre de ese mismo año en el parque de atracciones de Igeldo. ¿Acaso no sería un magnífico escenario al aire libre?

La sorpresa (2012)

El atractivo 'vintage' de Igeldo sorprendió al público y la segunda edición, adelantada a septiembre, fue un éxito rotundo. Se duplicó la oferta con 20 grupos, a cuyo interés se sumó el despertado por las atracciones del centenario parque: el Kosmikar, la montaña suiza y el río misterioso sirvieron para que más de 10.000 personas -el aforo medio de las sucesivas entregas- redescubrieran uno de los escenarios más queridos de su infancia. Incluso podría decirse que las vistas de la bahía y los múltiples alicientes extramusicales terminaron eclipsando en gran medida a bandas como The Raveonettes, The Whip, Maxïmo Park o Love of Lesbian, y también a los numerosos grupos locales, que siempre han sido parte esencial del Kutxa Kultur. En cualquier caso, audiencia y artistas coincidieron en alabar la dimensión humana de un festival especial y cómodo como ninguno -«Esto es un planazo», era la frase más cacareada por el personal-. También fue muy aplaudida la organización, especialmente el funcionamiento de los autobuses-lanzadera. Y todo por diez euros al día.

Consolidación (2013)

Dinosaur Jr., Crystal Fighters, Damien Jurado y Dover fueron algunos de los 30 nombres de la tercera edición. El boca-oreja funcionó y la expectación fue total: nadie quería perderse ese festival diferente, diurno y amable del que hablaba todo el mundo y las entradas del primer día se agotaron. A los escenarios principales del aparcamiento y los autos de choque se sumó el Teatro Escondido, el parking subterráneo y la Sala Gazteszena de Egia, donde la fiesta continuaba con más conciertos tras el cierre del parque. El único contratiempo serio se registró cuando una de las noches la lluvia complicó el desalojo del público y se registraron embotellamientos y momentos de peligro que, por fortuna, no pasaron a mayores.

Entra Last Tour (2014)

Aquel susto hizo que al año siguiente Ginmúsica se aliara con Last Tour, poderosa promotora bilbaína que organiza festivales como el BBK Live o el Azkena. De ese modo, y encareciendo algo el precio de la entrada, se lograron mejoras en la producción y se incrementaron los efectivos de seguridad que vigilan por la buena marcha del festival. Los grupos programados alcanzaron ya los 40: The Wombats, Toy, Reptile Youth y Los Planetas protagonizaron una edición con menos grandes nombres y un ligero descenso de público en Igeldo. Gazteszena siguió siendo el espacio donde estirar la juerga e incluso la desaparecida librería Garoa de Gros fue el escenario dominical del concierto acústico que ofreció Robert Ellis.

El año de Tabakalera (2015)

La quinta edición volvió a rozar el lleno y programó medio centenar de actuaciones a las que se sumó Tabakalera cuando faltaban escasos días para su esperada inauguración. El exterior de la vieja fábrica de Egia vibró con el concierto de los escoceses Mogwai, mientras que en Igeldo triunfaron Yo La Tengo, Vetusta Morla, The Strypes y Niña Coyote eta Chico Tornado, entre otros. La Sala Dabadaba contribuyó albergando la actuación de House of Wolves y Rafael Berrio.

En la encrucijada (2016)

El año pasado, coincidiendo con la capitalidad cultural, el certamen añadió el nombre de la ciudad a su denominación y se convirtió oficialmente en Donostia Kutxa Kultur Festibala. Entre los 40 grupos que participaron, Bloc Party, Chk Chk Chk (!!!), Young Fathers, Belako y Berri Txarrak dominaron en una edición que registró algunas críticas en las redes sociales por el precio de las bebidas y por el sistema 'cashless', obligatorio para abonar las consumiciones. El público siguió rondando los 10.000 espectadores, pero algunas actuaciones se solaparon y hubo aglomeraciones derivadas de las obras de remodelación del parque, cuyos responsables, además, habían ido reduciendo cada año metros cuadrados al festival. Eso complicó más el montaje y la producción, hasta el punto de ponerse en tela de juicio la tan elogiada comodidad del Kutxa Kultur, que se vio en la encrucijada.

Recuperar la ilusión (2017)

En febrero de este año Ginmúsica confirmó que «por motivos técnicos» Igeldo no seguiría albergando el certamen y anunció su trasladó al hipódromo de Donostia, también centenario, en virtud de un acuerdo para cinco años. Como cabeza de cartel anunció a The Jesus and Mary Chain, uno de los grupos más grandes que ha pasado por el festival, que también ha invitado a otros como The Hives, The Divine Comedy, The Drums o Love of Lesbian. Habrá cinco escenarios y el aforo aumentará de los 5.500 espectadores por día del parque a los 8.000 del hipódromo, que multiplica por cuatro o cinco el espacio del que disponía antes. Ello permitirá a Kutxa Kultur crecer en ambición artística y, sobre todo, en comodidad. «Queremos recuperar el espíritu y la ilusión del primer año en Igeldo, que la gente se sorprenda», deseó Sergio Cruzado el martes. En una semana llegará el momento de valorar esta séptima edición y se confirmará si el cambio ha sido mejor o la sombra de Igeldo es aún demasiado alargada.

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