«Las texturas hipnóticas se pueden conseguir de muy distintas formas»

El cuarteto madrileño comienza una gira que le llevará a diferentes capitales europeas. / ANDREA VEGA
El cuarteto madrileño comienza una gira que le llevará a diferentes capitales europeas. / ANDREA VEGA

Baywaves, banda madrileña de pop psicodélico, inicia en el Dabadaba su gira otoñal antes de viajar por Europa

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

Baywaves nació hace tres años del encuentro en Santander de David Alonso (voz y guitarra) y Marco Lobera (batería). Un par de singles que subieron a Internet hallaron un eco súbito en la escena independiente, especialmente en medios ingleses, y decidieron completar la banda, ya en Madrid, con Francisco Bassi (bajo) y Carlos Sevilla (guitarra y teclados). Su debut, un EP titulado 'Only for Uz' (2016), les abrió las puertas de infinidad de escenarios en Europa y también de festivales como el Primavera Sound o el FIB. «A partir de entonces, de manera muy rápida e inesperada, empezaron a llegar conciertos y grabaciones. Ha sido un no parar», asegura Lobera.

Esta noche a las 20.30 horas el Dabadaba acogerá un concierto de Lester y Eliza, banda bilbaína que bebe directamente de bandas como Mazzy Star, The Smiths, Real Estate o Beach Fossils. Acto seguido, Baywaves ofrecerá, por tercera vez en el garito donostiarra, una muestra de su pop psicodélico e hipnótico. Guarda un recuerdo especial de su escenario porque, de hecho, en él ofreció el segundo concierto de su carrera. El de hoy será el único bolo de otoño en el Estado antes de partir hacia París, Eindhoven, Londres -donde ya ha actuado unas cuatro veces antes-, Glasgow y Newcastle.

Llama la atención que la prensa del extranjero se fijara antes que la española en Baywaves. El batería lo atribuye a que los medios de fuera, especialmente los ingleses, funcionan a modo de «apoyo» de los grupos emergentes. «Le gusta descubrir bandas nuevas y acompañarles en sus inicios, mientras que en España, aunque hay excepciones, siempre se habla de los mismos grupos y las portadas muestran las mismas caras. No existe tanto interés por ver a un grupo desarrollarse y escriben sobre las bandas cuando ya no necesitan tanta ayuda. Llegan tarde», lamenta.

«Melodías coreables»

El cuarteto también ha encontrado en el exterior a los colaboradores idóneos para moldear su sonido. El EP lo mezcló Joey Walker, de los australianos King Gizzard & The Lizard Wizard, y el par de singles que han lanzado este verano, 'Gliss' y 'Down 4 U', con Jarvis Taverniere, de los estadounidenses Woods. «Les mandamos los temas, les gustaron y se ofrecieron a mezclarlos. Son cosas que piensas en plan sueño pero que nunca imaginas que se van a hacer realidad. Le han dado un toque distintivo y especial a esas canciones que nosotros no podríamos haber logrado solos», dice Lobera.

Su sonido, precisamente, recuerda al de bandas como las citadas o como Tame Impala, la referencia más obvia al hablar de Baywaves, aunque ellos creen que su estilo está cambiando. De hecho, acaban de grabar con Hans Kruger en Subiza (Navarra) las cuatro composiciones que integrarán su próximo EP. «Hemos probado mil cosas y creo que tiene una base más groovie, la rítmica está más trabajada, hay alguna cosa más funky pero seguimos cuidando mucho las texturas en un sentido o en otro», sostiene el batería. En cualquier caso, sus canciones continuarán siendo pop porque adoran las «melodías coreables» y con «buenas vibraciones». En el futuro Baywaves seguirá en la senda de una música «evocadora» enredada en texturas «ambientales o hipnóticas», pero confían en utilizar «más recursos y distintos estilos». «Lo hipnótico está guay para envolver las canciones, pero eso puedes conseguirlo también a través de una guitarra funky, un teclado setentero o un beat de hip hop», aclara. El disco aún carece de título -«no lo tienen ni las canciones»- y de fecha de lanzamiento, y el larga duración tendrá que esperar: «De momento estamos cómodos en este formato de canciones sueltas».

Siempre han tenido la «ambición de tocar mucho y llegar al máximo número de sitios posibles», y lo que están viviendo ahora lo interpreta Lobera «una recompensa» a un trabajo duro que también consiste en hacer videoclips, conceder entrevistas y promocionarse en las redes sociales. Todo ello compaginado con sus respectivos trabajos y/o estudios, porque de momento -«es el dilema del grupo emergente»- no les alcanza para vivir íntegramente de la música. «Ojalá podamos dedicarle más tiempo y estar al cien por cien, porque si tienes que alternar la música con otros proyectos el rendimiento no es el mismo», concluye.

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