«Es la producción más ambiciosa de la compañía»

Aiert Beobide volverá a subirse al escenario del Victoria Eugenia./LOBO ALTUNA
Aiert Beobide volverá a subirse al escenario del Victoria Eugenia. / LOBO ALTUNA

Haatik presenta el viernes en el Victoria Eugenia 'Hormek diote', una obra que aúna piezas de tres coreógrafos de danza contemporánea

ITZIAR ALTUNASAN SEBASTIÁN.

Aiert Beobide debutó en el teatro Victoria Eugenia cuando tenía trece años en un espectáculo que ofreció el grupo de baile Eskola. En aquella ocasión se convirtió en la «sorpresa» del evento, al salir del interior de la caja que se utiliza en el baile de la 'kaxarranka'. Veinticinco años después volverá a pisar el mismo escenario, aunque en esta ocasión con la compañía de danza que dirige, en la que será, «casi con toda seguridad», su última actuación en el teatro donostiarra como bailarín de un espectáculo de estas características.

La compañía donostiarra 'Haatik' presentará el viernes (20.00 horas) su último espectáculo, titulado 'Hormek diote' -Paredes que hablan -, una adaptación del proyecto del mismo nombre que se llevó a cabo en el marco de la Capitalidad en 2016. «Fue un proyecto global, en el que artistas de diferentes ámbitos presentamos varias propuestas en torno a la idea de la convivencia», explica Beobide. «La excusa metafórica con la que se jugó eran las paredes, que son las que nos dividen o unen».

Título
Hormek diote.
Compañía
Haatik.
Lugar
Victoria Eugenia.
Fecha
Viernes, 20.00h.
Precios
Entre 8 y 20 euros.

Aquel proyecto se presentó en la calle en cinco escenarios diferentes, con otros tantos murales y coreografías, y posteriormente la compañía adaptó el proyecto para poder representarlo en un único escenario. 'Hormek diote' se estrenó en marzo en Lasarte y el viernes se representará en San Sebastián. Su director admite que el trabajo ha sido «difícil», pero se muestra muy satisfecho con el resultado, ya que la puesta en escena es muy «potente», admite, «la más ambiciosa y la de mayor envergadura que ha hecho hasta la fecha la compañía».

El resultado es un espectáculo de danza contemporánea que une cinco coreografías creadas por tres artistas. Iker Arrue y Vitali Safronkine -con los que la compañía ya había colaborado en otros proyectos- dirigieron dos piezas cada uno, y Aiert Beobide uno. «Cada coreógrafo ha trabajado su estilo, por eso algunas partes son más neoclásicas y otras más contemporáneas». Así, cada pieza refleja cinco maneras distintas de entender la convivencia. «El muro que cruzan algunos inmigrantes en busca de un mundo mejor que no siempre encuentran, las agresiones machistas, la sociedad gris que deja pasar las cosas sin observar lo que sucede alrededor... Cada uno lo cuenta de una manera distinta».

Para fundir las cinco historias iniciales en una única, Haatik contó con la colaboración de Pascal Gaigne, autor de la música que acompaña a los bailarines durante toda la obra, y de Olatz Beobide en la dirección artística, que ha aportado «mucha teatralidad y dramaturgia» a la historia, consiguiendo darle una continuidad al relato.

La escenografía también adquiere gran importancia en la representación, ya que se reproducen los murales que los artistas crearon sobre las paredes en el proyecto original. «La puesta en escena ha sido complicada porque hemos tenido que hacer muros que se mueven en el escenario. Uno de los artistas plásticos, Judas Arrieta, sí nos ha reproducido el mural que creó con tablas de skate para este proyecto. Las demás se van a plasmar a través de audiovisuales que se proyectarán sobre el fondo», explica el director de Haatik.

Su origen en la danza vasca

Aiert Beobide se muestra «ilusionado» con la presentación de este espectáculo en San Sebastián, consciente de que tal vez sea la última vez que se suba al escenario del Victoria Eugenia como bailarín con su compañía. «Crear, dirigir y bailar al mismo tiempo es complicado cuando se llega a los cuarenta... Continuaré vinculado a la compañía y al mundo de la danza, pero en la parte dedicada a la coreografía y a la dirección».

A partir de ahora su labor se centrará en la creación y también en la formación, ya que continuará con su trabajo como profesor de 'euskal-dantza' en varios centros escolares. «Me apasiona la danza y quiero seguir transmitiendo esa pasión», admite.

Precisamente, al igual que otros bailarines guipuzcoanos que ahora se dedican a la danza contemporánea, su formación se inició en la danza tradicional vasca, primero en la ikastola Miren Bihotza y posteriormente en el grupo de baile Eskola. A los dieciséis años comenzó a estudiar danza clásica y luego contemporánea, porque «me di cuenta que quería dedicarme a esto». En 1997 participó en la creación de la compañía Aukeran junto a Edu Muruamendiaraz, proyecto que en su día supuso una «revolución», ya que fusionaba la danza tradicional con la contemporánea. Aquí desarrolló su carrera como bailarín hasta 2011, cuando decidió formar su propia compañía, Haatik.

El primer trabajo del grupo, 'Errimak oinetan', donde se mezclaban las rimas de los bersos y la danza, tuvo muy buena acogida. «Es cierto que las obras en las que la danza tradicional o la cultura vasca están presenten funcionan muy bien. Pero nuestra apuesta va más por la danza contemporánea», sostiene el coreógrafo donostiarra. Admite que la realidad de los grupos de baile en el territorio ha cambiado pero que goza de buena salud, con grupos de dimensiones más reducidas pero que siguen creando y ensayando, a través de Dantzagunea. «En nuestro caso ha sido vital la ayuda que nos han prestado».

Coincidiendo con la presentación de 'Hormek diote', Haatik ya trabaja en su siguiente proyecto que verá la luz en junio. «Se trata de una pieza de calle, que estará protagonizada por cuatro bailarinas y que simbolizará la lucha que mantienen las mujeres por su derechos».

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