Honky Tonky Sánchez: «Todos llevamos al diablo dentro»

Honky Tonky Sánchez, retratado en El Llano de Albacete. / EMILIO FERNÁNDEZ

El músico madrileño afincado en Albacete recala el domingo en Le Bukowski para presentar 'De la piel del diablo' escoltado por Inoren Ero Ni

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Carlos Sánchez, músico madrileño afincado en Albacete, registró su segundo disco en los estudios Garate de Andoain con Inoren Ero Ni como banda de acompañamiento y con el técnico Martxel Arkarazo, «un titán del sonido». «La tranquilidad de esa casa, el vivir como aislados del mundo, la belleza del paisaje y, sobre todo, su sonido, me enamoraron para siempre. Espero repetir en Garate con 'Cuatreros', mi tercer disco», dice este el antiguo integrante de grupos como Mercromina, que ahora cabalga sobre las arenas del rock fronterizo, el country y el blues más oscuro.

- Grabó usted el disco en enero de 2015 pero no ha visto la luz hasta ahora. ¿Tan mal está la industria?

- Nunca he sabido muy bien como está la industria porque siempre he vivido bastante apartado de ella y no me interesa demasiado. Cuando 'De la piel del diablo' quedó grabado y masterizado estábamos contentos y sabíamos que esas canciones verían algún día la luz. Al cabo de un tiempo intenté mover el disco y lo envié a dos o tres compañías sin obtener respuesta. Tuvo que llegar mi amigo Jorge López-Ferrero para publicarlo con su promotora de conciertos, El Hombre Music, que ahora también es compañía de discos, editorial, distribuidora y empresa de 'management'. «Saquémoslo nosotros y a nuestra manera», me dijo. Así lo hicimos y le estaré agradecido de por vida.

- ¿Por qué eligió a Inoren Ero Ni como banda?

- Conozco a Borja Iglesias, su guitarrista, desde hace 25 años, cuando mi primera gira con Mercromina. Él tocaba en Purr, con quienes compartimos varios conciertos, y nos hicimos grandes amigos. Después nos hemos seguido viendo y en cada reencuentro nos parecía que nada había cambiado, salvo que ahora tocamos un poco mejor, sobre todo él. (Risas) Tiene un gusto excelente: sus arreglos van cayendo como piezas de tetris que al final encajan perfectamente pero sin dejar ese desconcierto que te tiene cogido por la solapa todo el tiempo.

- Pero el post-hardcore de Inoren Ero Ni es radicalmente opuesto a su música, de raíz clásica americana...

- En un concierto que dieron en un festival de cine en Albacete tuve una revelación y supe que era la banda que necesitaba para el disco. Son un grupo de verdad, suenan diferente a cualquier otra cosa que haya escuchado. Yo los comparo con un árbol extraño y bello en su finalidad. Son intensos y certeros como balazos, te llevan a donde quieren con su baile. Suenan a bloque, a enorme tronco de rock. No tienen mucho que ver con mi música, lo sé, pero nos gustan las mismas cosas y sabíamos que funcionaría. Ya sólo por hacer juntos el viaje merecía la pena.

- ¿Y hubo química en el estudio?

- Siempre he tenido muy claro hacia dónde quiero que vaya la canción y ella me dice cuando está realmente terminada. Suelen aparecerme arreglos muy claros que exigen no perder el ambiente que se genera. Es cuestión de tocar y escuchar y hablar mucho de lo que necesita y tener claro lo que no nos gusta. El disco está lleno de emociones por parte de todos, se podia respirar cada nota y cada latido porque está hecho así, en total directo y a corazón abierto. Está grabado sin trampa ni cartón, en cinta analógica. Qué más puedo decir... Fue un puto lujo.

- Sus letras transcurren siempre en entornos rurales. ¿No le sale escribir sobre la ciudad?

- Nací en Usera, Madrid, pero casi nunca viví allí. Me considero del Llano de Albacete, amo su vida tranquila, sus paisajes de cielos infinitos y, sobre todo, la llaneza de sus gentes. Supongo que todo ello, así como mis paseos con las perras cerca de las vías del tren o las temperaturas extremas, influyen en mi música: quizá El Llano no se diferencie tanto de la América profunda. (Risas) Me gustan las urbes como Madrid pero para perderme en ellas y poder volver a reencontrarme en El Llano para limpiar mi alma. (Risas) Alguien dijo que al infierno está bien ir de vez en cuando... y yo estoy con él.

- ¿Es imprescindible haber vivido buena parte las letras que canta para que tengan más credibilidad?

- Todas mis canciones están basadas en mi vida y en mi realidad, y por eso creo que transmiten algo auténtico. Me cuesta mucho escribir porque me expongo demasiado pero no sé hacerlo de otra forma. Es como una especie de terapia aunque no sé si es muy curativa porque cuando las vuelvo a tocar regresan la pena y el dolor...

La cita

Lugar
Le Bukowski Musika Kluba (Donostia).
Fecha
Domingo, 24 de septiembre.
Hora
20.30.
Precio
8/10 euros.

- Su voz rasposa, el uso de instrumentos como el Harmonium, la temática de las canciones... Es inevitable compararle a usted con Tom Waits...

- Sería ridículo compararme con un monstruo como él, me halaga y me ruboriza porque ha puesto la banda sonora de mi vida: lo llevo escuchando desde niño y no me canso ni lo haré jamás. Tenemos la suerte de que siga vivo y regalándonos obras maestras cada cierto tiempo... Me gusta lo que él hace y eso es lo que yo intento aprender. Para mí es el más grande y siempre lo ha sido.

- Sus canciones están llenas de animales, especialmente de caballos...

- Y el cantar de los pájaros y el ladrar de los perros: ellos son mis animales favoritos junto a los bonobos. (Risas)

- «El periódico me grita que el demonio está contento», canta en 'Ciego de luz'. Tiene motivos para estarlo a juzgar por las noticias con las que nos desayunamos cada día...

- El ser humano apesta y es un maldito parásito para la tierra... Estamos condenados al desastre o a vivir en otro sitio porque éste lo estamos jodiendo pero bien. Pero siempre ha sido así, no estoy diciendo nada nuevo...

- ¿Y qué es para usted el diablo, figura recurrente en su cancionero?

- Todos llevamos al diablo dentro, simplemente hay que mantenerlo dormido e intentar que no despierte jamás, porque cuando lo hace, todo cobra otro sentido y se vuelve gris y truculento. La sensación de angustia, inseguridad y locura no es nada recomendable. (Risas) Yo acosté a mi diablo hace un año dejando el alcohol y las drogas y espero que sea para siempre porque con un ser tan despreciable nunca se sabe...

- ¿Tiene algo de religioso ese diablo del que habla?

- Digamos que es algo más bien espiritual... No me gusta hablar mucho de él porque cuando se le nombra demasiado, suele aparecer... En las canciones de este disco sale de un modo u otro porque así me sentía yo, de la piel del diablo, pero a juzgar por los acontecimientos que viví después de grabarlo -ruptura sentimental, depresión, drogadicción, alcoholismo- no creo que lo vuelva a nombrar más, sólo cuando interprete estas jodidas canciones... Pero todo eso se acabó, ahora estoy ciego de luz divina y así quiero seguir, pero sin bajar la guardía porque él está al acecho siempre...

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