«Soy hijo de la música que escuché de niño»

Javir Alcibar estará hoy en Tabakalera a partir de las ocho.

Javier Alcibar estará en formato acústico a su actuación de Tabakalera

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Licenciado en Filología Hispánica, este bilbaíno que lleva 20 años viviendo a caballo entre su ciudad natal y Donostia ha publicado dos poemarios y otros tantos discos. «He trabajado de muchas cosas: de barrendero, recogiendo pelotas de golf... Pero a lo que dedico y he dedicado mi vida es a la música y a la poesía», advierte el artista, que acudirá hoy en formato acústico a su actuación de Tabakalera, compartida con Ibai Marin y La Vieja Guardia.

- ¿Qué fue primero, la música o la poesía?

Cartel
Javier Alcibar + Ibai Marin y La Vieja Guardia.
Lugar
Kutxa Kultur Kluba (Tabakalera).
Hora
Hoy sábado, a las 20.00 horas. Entrada gratis.

- Fueron bastante parejas, pero quizá la música apareciera antes. Me gustaba especialmente la música de los Andes y empecé tocando instrumentos como el siku y la kena... Luego probé con la flauta travesera. La poesía me acompañó desde niño y descubrí a algunos poetas gracias a las canciones de Paco Ibañez. Siempre me he fijado en la letra de las canciones y empecé a escribir tarde y por casualidad, primero como divertimento y después por necesidad. Agarré la guitarra. Ahora creo tener al menos 20 buenas canciones entre las casi 200 que he compuesto.

- Han pasado más de diez años desde su primer disco, 'La sombra y una más'. ¿Qué ha pasado en este tiempo? ¿Por qué no ha habido más canciones? ¿O simplemente no las ha publicado?

- Claro que las ha habido, yo necesito hacer canciones cuando aparecen, pero sucede que ahora necesito más darlas a conocer, tocarlas, disfrutar y hacer disfrutar. Si te refieres a publicar un disco nuevo, ocurrió de todo. Iba a sacarlo con el sello Autor de la SGAE pero llegaron la crisis y varios despidos. Aute me comentó que intentaría hacer algo con mi trabajo y lo mismo me dijeron desde Warner/Chappell Music, pero los años iban pasando y los proyectos no se concretaban, así que hace tres años decidí trabajar con un pequeño sello y me puse manos a la obra. Tardé dos años en grabar este disco en Joni Records Art, en Bilbao, con el músico y productor Johnny Vincent. Grabamos unas 40 canciones y aparte de grabar, fui aprendiendo cosas nuevas, practicando y cantando.

- Su vuelta incluye 14 nuevos temas enmarcados en lo que podríamos denominar folk acústico...

- No vuelvo, nunca me he ido. Arrastro la música como una desgracia, ¿acaso la puedes dejar? 'Como si nunca hubiéramos venido' es un disco de reencuentro conmigo mismo, un disco de buenas canciones. No sé si es folk acústico o folk-rock o rock de autor, sólo son etiquetas, palabras. Es un disco muy elaborado pero de una sencillez buscada. La mayoría de las letras son poemas, poemas de otros autores pero también míos. Ante todo son canciones amenas. Es un disco honesto y sincero.

- ¿Cómo afronta la interpretación de textos ajenos? En el disco canta varias letras de José Agustín Goytisolo, y también de Gustavo Adolfo Bécquer y Emily Dickinson...

- Yo miro más el resultado, la canción en sí, que de quién es la letra, aunque es lógico que si me pongo a cantar un poema de otro autor, lo haga con el máximo respeto. A veces se produce una magia, una comunicación entre su letra y mi música y siento esos poemas como míos.

- Su armónica, la progresión de acordes y su letras evocan la memoria de Bob Dylan. ¿A qué artistas le gustaría que recordara su música?

- A mí, lógicamente. Pero tengo un ombligo que me recuerda que no nací por generación espontánea. Soy hijo, sobre todo, de la música que escuché de niño: Georges Moustaki, The Beatles... Pero nunca he tratado de imitar a nadie. Ni siquiera he seguido ninguna corriente, con lo malo y lo bueno que tiene eso. Hubo un tiempo en el que escuchaba a Dylan como un poseso, pero también a Violeta Parra, a Silvio Rodríguez. Quedé embelesado con la frescura del primer disco de Veneno y ver con 18 años el vídeo del 'unplugged' de Neil Young fue también increíble. Disfruto mucho del blues, como armonicista que soy, y de la música clásica en directo en los conciertos en el Kursaal.

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